depiedraenpiedra

1 de julio de 2009

Vías y desvios. Burradas y desvaríos.

El domingo, bastante de mañana, fue el día de vuelta a la realidad. Efectivamente. Fin de las vacaciones. Bastante tuve con eso.

El lunes fue San Pedro, que normalmente, ni fu ni fa, ni blanco ni negro, pero esta vez, como es festivo es Castellón, Julia no trabajaba, así que quedamos para hacernos un Bartolito. Este año trabajo el día de la carrera, así que no puedo ir, qué lástima. Pero no por eso se me quitan las ganas de entrenarla. Y además, creo que debería hacer un semilargo antes del fin de semana, y si es posible, antes del miércoles. Bueno, por todo ello y porque siempre es más entretenido ir acompañada, vamos juntas. Dejamos el coche en el cross, y empezamos.

Trote. Ella habla algo de su fondo y yo intento respirar. Demasiada humedad en el ambiente y bastante calor. Son casi las seis de la tarde. De todas maneras vamos haciendo. Al llegar al restaurante del Desierto, abrimos la verja con cuidado y el señor asno que comía tranquilamente se coloca a nuestro lado, por algún intranquilizador motivo. Julia, anda. Y julia andaba y yo detrás mirado de reojo, y el burro detrás nuestra. Y su primo el caballo marrón se le une, y ya somos una fila de cuatro. Y más rápido íbamos nosotras, más rápido iban ellos. Hasta que pasamos el murete y eso creo que les pareció mucha cosa a nuestros perseguidores. Tal vez he visto demasiados videos de primera, pero yo creo que esos bichos muerden.


Tras las crestas del Bartolo (qué divertidas son), llegamos a las antenas trotando en hora cincuenta. Y para abajo. Para abajo ya tocaba charlar y parece que nos dormimos un poco más. Fuente y senda de las agujas. En ese momento se me ocurre que no tengo ni idea de cómo hacer que este recorrido sea circular. Ya nos apañaremos para volver al coche. Aunque nos desvíamos en un primer momento, pronto recuperamos la senda correcta, y al rato estamos ya bajando hacia Benicassim, con la piedra silbando sobre la tierra resbaladiza en una nueva estrategia mental que funciona más o menos.

Y una vez abajo, cinco perritos y un perro nos salen al paso ladrando alborotados. Con lo que me gustan los chuchos ¿y si huelo a gato? Tras los gritos del ama y las maldiciones de quien no era el ama, nos dejan en paz.
Y a todas estas, ni idea de por donde se vuelve al coche. ¡¡Migueeel!! Ni idea. Pero descubrimos dónde está en cementeriode Benicassim. Y atravesamos el pueblo y...vimos nuevos caminos con cemento, puentes, vías de tren...rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser Y finalmente, la carretera del desierto. Y el Neremóvil. Como el forerrunner sin compañero virtual volvió a colgarse del todo, esta vez en las agujas, no sé ni tiempo final, ni distancia. En todo caso fue un buen casi largo para dejarme a punto para la Nuria. Y que Julia va estupendamente.
El martes sigue la operación "conociendo Benicassim" y llego correctamente al parking de Voramar. Nos dirigimos Irene Veloz y yo a la vía verde de Oropesa, que vallada y todo tiene un montón de usuarios. Charlando (y trotando) avanzamos por ella. Nos cruzamos a Oscar y su bicicleta, andarines, corredores...y nosotras charla que te charla y corre que te corre. Túnel de ida, oscuridad absoluta. Y llegamos a Oropesa. Con la de cosas que había que hacer antes para llegar a este pueblo...Media vuelta y el túnel nos vuelve a parecer bastante entretenido, se me ocurre que es el lugar ideal para gastar bromitas a algún incauto. Rubens sale del túnel con su bicicleta y algunás manchas de más en en el maillot. 11 km y un poco, a menos de 6', aunque no mucho menos. Y yo pensaba que íbamos más rápido...mucho calor.

28 de junio de 2009

Definitivamente, verano


El miércoles no fue día de hacer muchas cosa. Más bien fue día de deshacer.

El jueves ya estaba pensando en que me quedaban dos semanas y un día para la nuria-Queralt. Y yo con estos pelos y estas piernas a rallas de bicicleta. Llego a la Magdalena y observo aparcar a Miguel con cara de preocupación. Llega Irene y decidimos la ruta: la de la última vez, esa facilita.
Bueno, pues dándole al pico como siempre, o quizá algo menos, seguimos las marquitas amarilla y blanca hasta la ermita de Virgen de la Salud (ahora voy de lista poniendo nombres de sitios porque tengo un mapa nuevo), a donde llegamos con un minuto menos que la última vez. El efecto Miguel. Ese mismo efecto nos propone desviarnos del recorrido del otro día para subir al tossal y hacerlo un poquito más duro. Pues bien, hay que aprovechar que vamos con compañía para aprender sendas nuevas. La primera parte de la bajada por piedra inmóvil me resulta entretenida. La siguiente parte, con tierra suelta, la baja Irene en oposicion. En oposición dice. Yo la bajo oponiéndome, y,en cualquier caso, al final llegamos abajo. Subir a la Magdalena para alargar un poquito y fin de la salida. Un horita más que entretenida de la que saco un nuevo track.

El viernes tenía ganas de bici, de la triste y abandonada flaca. Y de hacer un poco el tonto con el Land-Rubens. Vueltas al pantano de Sichar intentando pillarle la posturita a la bicicleta. Voy incomodísima, frenando compulsivamente en cada bajada y consiguiendo ser un extraño ser que sube más rápido de lo que baja, desafiante de la ley de la gravedad. Voy a probar a bajarle un poco el sillín a la bici, creo que voy muy forzada.

Sábado, último día de vacaciones, habrá que hacerlo cundir. Aunque no llego a la hora que pensaba al cross, llego justo a tiempo para organizar la salida con Irene y Miguel. Entrenamientos paralelos y cañita (o cocacola) común. No tengo demasiadas ganas de correr, sólo andar y recordar el ritmo que debo llevar en Nuria, así que me pongo a ello y, a pasitos, llego al restaurante del Desierto, en cuya puerta un rebuzno me deja los pelos de punta un rato. No había visto nunca a ese burro. Subo al Bartolo, lo bajo sin parar que sinsentido, subir para bajar, y opto por regresar por la senda pedregosa de la carrera de noviembre, que en su variante casual de hoy, me deja en el mirador. De ahí tomo un camino entre ermitas, que luego se convierte en camino entre cultivos para finalmente adentrarme en un barranco que, según mi recien adquirido mapa, es el barranco Farchá. De ahí al cross por carretera en un periquete, y, mientras llegan Irene y Miguel, a investigar algunos caminos cercanos. ¿cuál será el camino del campo de tiro?
Dos horas cuarenta de tranquilo paseo y trote relajante.
A la hora de la siesta y el calor de una tarde cualquiera de junio, me voy a las pistas de Burriana a hacer un mil rapidito. Es el cuarto año que organizan una carrera de relevos de un kilómetro, y es el cuarto año que no me la pierdo. 4:40, 4:08,4:29....Hace bastante que no hago ni media serie, puede salir cualquier cosa. Llego a las 3 de la tarde, Patripodium, Caracol, Fer y Takuma ya han hecho más de un mil cada uno. Saludo...me mentalizo, caliento. Programo el fore para que me pite cada 52" y clavar los 4':30"... Cojo mi testigo y Patry hace el primer cuatrocientos conmigo, no sé qué he hecho pero no he puesto el crono cuando tocaba y pita más o menos cuando quiere. En el siguiente cuatrocientos debo perderme en divagaciones y en el último doscientos vuelvo en mi, intentando apretar lo que puedo. 4':08". Bueno, igualo marca. No está mal.
El siguiente mil lo hago en honor a Rubens de la Mancha, que está de visita oficial en San Pedro. 4:26", esta vez si me han funcionado los pitiditos.
Esto marca la inauguración oficial del verano.

27 de junio de 2009

al final, llegó el final, dijo Sabina (camino del Cid VIII)


Martes. Etapa VIII:Montanejos-Castellón.75km
Llevaba la idea de dar vueltas por carreteras simpáticas (simpáticas quiere decir sin tráfico, con curvas, vistas y a ser posible, sombra) antes de llegar a Castellón. No tenía ni la más mínima intención de pasar por Onda y sus rotondas. A las 10:25 empezamos, bajando hasta Montanejos (¿Montanejos del cid no estaría mejor?) y dejando a Rubens sex-appeal hacer amistad con las señoras del pueblo, que le insistían para que no dejara nunca de coger agua de la fuente...
La carretera de Montanejos es la de siempre, había pasado muchas veces por ella, pero nunca en bicicleta, y es bastante interesante, por lo menos, en ese sentido, o sea, hacia abajo. Continuos pequeños repechos dan lugar a bajadas un poco más largas, así que bajamos, pero sin bajar siempre. Foto para Maribel a la entrada de Arañuel. que además rima.
Habíamos quedado con patrikinder y road en Torrechiva. Al llegar, Rubens protagoniza un inigualable momento You Tube en el que un pequeño perrito pulgoso lo persigue ladrando ferozmente mientras él pedalea frenéticamente preocupado. Me río a carcajadas hasta que se me ocurre pensar que luego debía pasar yo por ahí.... Con el perro escondido no llegó la sangre al río, y para abajo continuamos los 4, cándidos y veraniegos como Piraña y sus amigos. Pero algo más rápidos.

Paradiña en Ribesalbes para tomar algo que nos ayudara a acometer la cuesta con que amenazaba Adrián. La atacamos y.....y el plato mediano del copón que no entra cuando debe sino cuando quiere.
Y Pantano de Sichar. Porque me da pena terminar la ruta de cualquier manera. En el pantano paramos, nadaron ilegalmente , hablamos, reimos...pasamos un buen rato. Y luego se hizo hora de marchar. Unos kilómetros más adelante Adrián y Patri se despiden, seguimos nosotros por la misma carretera, que me parece todo un descubrimiento. Cumple todos los requisitos para ser simpática.
Pedriza, pedrissetes, pirula en la CV17 para alcanzar el carril bici. Qué cantidad de camiones, coches, motos, ruido...¿no hay otra manera de entrar en Castellón?

Y la carretera se llena de parches, baches y agujeros mientras atravesamos la Cuadra los Cubos. Y yo esperando ver cruzar una vaca en cualquier momento, los accesos a Castellón son como mi India imaginaria. Llegamos a la Universidad y Rubens desaparece rápidamente a la derecha...sin tiempo de reacción sigo recto y miro atrás. Ni rastro. La Cuadra Borriolenc ya me la esperaba con sus baches y resaltes. Y al final, llego a casa unos minutos después de Rubens. Qué lástima de final que me deja las retinas llenas de humo negro. Y que lástima de final, simplemente por serlo.

22 de junio de 2009

Hola Castellón (Camino del Cid VII)

Lunes. Etapa VII- Teruel-Montanejos.81km.
Batimos absolutamente todos los records de perrería y perezocería. A las 12:21, que ya no sé si eso es AM o no, nos ponemos en marcha. El desayuno se mezcla con el almuerzo, hay un mar de sol en el cielo y a Cantavieja va a llegar Rita. Enviada Rita a seguir rumbo a Cantavieja, nosotros tomamos dirección Dinópolis para salir de Teruel por la Vía Verde. Salir de Teruel y estar momentáneamente en la Vía verde. La vía bien, gracias, sigue en su sitio, igual que el año pasado. Lo que tiene ese recorrido que no tienen otros es que las pendientes son muy suaves y se puede pedalear mucho mucho y muy deprisa. Aunque sea cuesta arriba. Llegamos a Sarrión y allí nos despedimos de la vía verde para tomar algo más desagradable: la nacional 234. Como existe una autovía con el mismo recorrido, la Nacional está desierta, pero no por eso deja de ser bastante poco agradable circular por ella. De hecho, pinchar en ella fue un asco (se me acaba el vocabulario): tírate al arcén y maniobra.
En Venta del Aire tomamos dirección Olba, primero subimos algo, para luego bajar y bajar pasando de largo innumerables aldeas, pueblecitos y caseríos con nombre (o apellido) de persona: los giles, los pertegaces, los villanueva, los ramones...Pasamos un curioso acueducto romano que desconocía y pasamos Olba. La carretera es una bajada continua en la que creo que me van a prender fuego los frenos (¿he comentado que hace tres días que no me van demasiado los frenos?) Los Lucas, Los Ibáñez...Llegamos a la comunidad Valenciana. Provincia de Castellón. Esto se acaba, amigo.
Embalse de Arenós, Puebla de Arenoso. Y albergue de Montanejos.

21 de junio de 2009

Albarracín. los pinos y los antipinos (camino del cid VI)

por donde íbamos... ah sí
Domingo. Etapa VI-Orihuela del Tremedal-Teruel.79km
Para qué vamos a empezar temprano, con lo divinamente que empieza uno a las 10:42 de la mañana. Con el solete, los pajaritos, el asfalto a 40ºC...El sueño de un cicloturista con una bici de 20 kilitos.
La noche en Orihuela (del tremedal) fue dura, un par de piedras camufladas bajo la hierba y que fueron a parar bajo mi cadera y rodilla izquierdas, hicieron que lo fuera. Y además ¡hizo frío! peor eso no fue del todo malo.
A esas horas de la mañana ya estaba todo solucionado, el desayuno tomado en un bar del pueblo y el rumbo elegido. GR10 hasta Bronchales. Pista tranquila con algún repechito que me hace decidir que el resto de la etapa la haremos por carretera. Nada de atajillos. Tras reponer agua en Bronchales, salimos por carretera hacia Albarracín. Por ella subimos hasta los 1700 metros, pero me siento bien, son sólo tres kilómetros con unas vistas preciosas sobre pinares y más pinares. Cuando más bonito (y alto) está el panorama , comienza la bajada. Hasta Noguera de Albarracín, cuatro kilómetros rapidísimos. Y justo después un pequeño repecho en el que se me escacharra a mi también el desviador. No entra el plato mediano. Argh. Pues a mano. Plato mediano. Tanta historia para que la bajada siguiera enseguida. Plato grande, mira, al revés si entra. Pasamos Tramacastilla, Torres de Albarracín, chapoteamos en el Guadalaviar, a cuya vera vamos desde hace unos kilómetros, y, rápidamente, llegamos a Albarracín. Pues vaya etapa más simpática, toda para abajo. ¡Ay, ilusa! En albarracín paseamos, bici en mano, por arriba y por abajo. Más bien por arriba. Plaza mayor y alrededores, calles varias, el castillo...y la tasca. Una perdiz para Rubens, y unas codornices para mi. Primero unas migas con uva. Y de postre... aparecen patrikinder, Diego-Caracol y Fer-rato que andan bloqueando por Albarracín. No se lo pasan mal, no. Y en la tasca nos quedamos charlando y charlando, tomando cafeces y esperando que pase el mediodía, por una vez...
Pero no tenemos claro por dónde seguir. Habíamos pensado seguir hacia Bezas, pero....tras preguntar en la oficina de turismo, llegamos a la conclusión de que, además, era lo mejor. A pesar de que nuestros amiguitos nos habían contado que puede que encontráramos alguna cuestecita....
¡Y yo que no me acordaba de que no me entraba el plato mediano! Unos cuantos kilómetros más duros cruzando la zona de escalada, y nuevamente seguimos bajando. Bezas.
Y se acaba la comarca. Y con la comarca se acaban los pinos.
Comunidad de Teruel.
Nos recibe como arrasada, desértica. O esquilmada. O árida. O seca. O todo a la vez. Talada para dar lugar a cultivos ya abandonados. En todo caso, nos recibió con polvo y calor. Plato grande, y pedalear para olvidar. A medida que nos vamos acercando a la ciudad aumenta el tráfico, los conductores intolerantes e imprudentes y mi humor se va poniendo del color del asfalto. Rotonda, nacional. Vía de servicio cortada, dinópolis, centro ciudad.
Menos mal que Teruel, como ciudad, siempre me ha caido bien. Una vez en la escalinata reaparece mi sonrisa. Hotel Oriente, cenar, dormir.