depiedraenpiedra

15 de diciembre de 2009

La maratón de los colores. (Quinto Espadán)


Y aunque parecía que este año viviríamos una eterna primavera, resultó que no. Resultó que cambió el tiempo, que se presagiaban nieves, vientos del norte, lluvias. Se presagiaba el invierno.

El domingo era un día robado al ciclo, un día de vacaciones que conseguí a cambio del puente de Octubre. Este maratón era lo más parecido a un objetivo que tenía desde hace tiempo, y llegaba con más ganas mentales que físicas, algo triste por el desastre de Benicassim pero animada porque la fecha me cuadraba perfectamente bien con los días buenos.

Hace frío en Segorbe, pero nos parece que otros años ha hecho más. No llueve por el momento y además nos han dado el dorsal aunque no llevamos carnet de identidad. No hay cola en el baño y el cortado estaba bueno. La vida nos sonríe. La que no sonreía era la Veloz. O sólo un poco.

¿Qué me pongo? chaleco con polar, maillot de manga larga, chubasquero desmontable, o sin desmontable, camiseta de manga larga, de manga corta...Si tuvieras un sola cosa no tendrías este problema. Todo lo que uno hace en la vida, se le puede volver en su contra.
Al final ganó la camiseta de manga corta, los manguitos y el chubasquero desmontable. El mismo que usé hace dos años.
Como llevaba el chubasquero, que es una cosa que una se quita o se pone, se abre o se cierra cuando le apetece, decidí ponerme el dorsal en la pierna. Y al pasar el control de dorsales: el dorsal debe ir en el pecho. -jejeje- rió él sin hacer ruido.

Julia, Txopete, Paco y yo comenzamos cerca, entre los setecientos que este año se decidieron a participar. "Los comienzos siempre son duros" me dijo un ingeniero de caminos el día que yo empezaba a trabajar en cierta UTE. Se nota que este señor había estudiado, porque tenía mucha razón. Sobretodo si en el comienzo hace frío y es ligeramente cuesta arriba.
En el km cinco ya habíamos pillado un atasquillo que nos dejó apreciar como íbamos subiendo y dejando Segorbe a un lado, hundida entre humo de chimeneas.
Primer control: Paco y yo nos reunimos con Julia y Txopete y cuando me dispongo a seguir tengo cinco trozos de membrillo en la boca. feguimos feguimos. Han pasado cuarentaypico minutos.

Esta gente va muy rápido para mi, Paco me contiene en algún momento de euforia y con poco más de hora y media llegamos a los 10 kilómetros y la Vall de Almonacid.
En el control saludo a Suerte, a falta de Cita, y a chica de Capucha Azul. Charlo con ellas, de pronto la cara de la chica de azul me resulta familiar. ¿que haces tú aquí tía?.

Paco sigue haciéndome tragar kilos de membrillo mientras yo me río. Seguimos. Parece ser que hace frío y chispea leve y constantemente, pero a mi me sobran las mangas y los maguitos. Suerte de cosas desmontables que llevo. Y cada vez me siento mejor.
A Julia y Txopete ya los hemos perdido de vista, nosotros vamos charlando. Charlando mucho.
Me gusta cuando callas...porque estás como ausente...
No te caerá esa breva.
La última vez que vemos a Txopete y Julia fue en el control del quince, justamente donde empieza la carrera, donde sufriremos,sonreiremos...Donde es más posible matarse de un resbalón.
Kilómetro 18: 3 horas 16 minutos. Ahora viene lo malo, con calma ¿vale?
Charlábamos de lo humano, lo divino y lo imposible cuando pequeños trocitos blancos empiezan a flotar en mi cara. ¡¡Está nevando!! -I'm dreaming of a white christmas....-canté yo. Mi compañero no parece estar demasiado navideño.
Por fin llegamos a ese soplo de esperanza que es cruzarte con los corredores que ya bajan del pico, señal de que por fin, estamos alcanzando la cumbre. Julia, Txopete, este señor de azul, este chico de amarillo. Besos y saludos sin parar de reir. Sui Iuris-Timoteo-Francisco. Diego, Ana...
En el pico, el helado fotógrafo y ¡¡el señor de Gandía!! marcándonos el dorsal. Me espero brevemente para una foto en condiciones, y nos vamos de allí. Tres bajo cero decían que había.
La bajada está mojada, embarrada, algo más peligrosa que lo que debiera, pero estoy contenta, quizá eufórica. Me gusta que haga frío, me gusta mojarme.
Paco se coloca delante como en cada bajadita y me echa una manita verbal en cada momento complicado. Y por fin: llegamos al Alto de la Mujer, comienza el final.
A mi compi le he visto mejor semblante en otras ocasiones, pero no quiere cambiarse, parece resignado a morir congelado. Comemos, charlamos, y nos vamos. Pedazo de vaso de leche condensada con café y algo de agua caliente me acabo de lanzar.
Bajamos controlando un poquito y llegamos a la senda que nos meterá en el barranco de Almanzor.
AAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHH
Qué desastre, mi compi se estira la pierna con mala cara. tranqui, estira...

Cuando puede empezar a moverse nos ponemos a andar. Hace frío en este barranco. Vete.
No.
Con estúpida cara de impotencia miro a Paco. Hace frío. La verdad es que hace demasiado frío. Me empiezo a notar los guantes empapados, la ropa mojada. Lleva lloviendo todo el rato, no me había dado casi cuenta.
Me voy Paco...
Según él no tenía mucho sentido congelarnos los dos.
El resto del camino se me hizo corto, los kilómetros pasaban más rápido de lo que me esperaba que iba a ocurrir. Para algo era todo para abajo. Corro todo lo que puedo, pensando en alcanzar cada vez a las figuritas que más rápido o más despacio avanzan delante de mi. Y voy alcanzando, acompañando, dejando, a corredores que nos pasaron a la entrada del barranco, a algunos con los que me cruce en el pico, a otros que no había visto nunca. Me sentía bien.

7h7' y Rubens esperando en meta. Un ratico menos que el año pasado. Y que el anterior me parece que también. Y que el otro. 3 minutos más que en 2005.

Cosas varias:
  • Con Paco me siento como en una prueba de Keirin.
  • Debería dejar de aconsejar a los demás que se agarren a unas inestables hierbecitas para trepar un bancal.
  • Que me dijeran que tenía a Txopete a tiro me dio un tirón extra para la entrada a Segorbe. Aunque al final me sacara 4 minutos.
  • Los guantes de bicicleta para correr sin que importe a donde te agarras son un inventazo.
  • Me gusta la lluvia.
  • El maratón de Espadán se debe correr con frío.
  • Este es el mejor recorrido de los cinco que he hecho.
  • Gracias a miles a los que nos esperaron para comer y hacer de este postcarrera el colofón perfecto.

14 de diciembre de 2009

carajillo quemado con miel

El descanso continuó como esos que me gustan. Los de no parar.


El viernes, a las 9:30 en Castalia. Con la bici, estrenando ropa de invierno, toda corporativa ella. Con el casco prestado y con Marilove. Maripez.
Como soy de ideas fijas y no creo que sea el momento de ponerme a experimentar con la bicicleta (mi difunto plan no dice nada de salir en bicicleta dos días antes del maratón), propongo hacer la salidita de siempre, como si no hubiera más carreteras en Castellón. Pero la haremos con variantes.

subir a Borriol por La Coma a mi me parece mucha cosa para desayunar y por otra parte estoy algo cansada de canteras y camiones. Además el casco de maripez no es de reglamento.
Desde Castalia hasta Borriol se puede ir sin salirse una del carril bici ¡¡novetat novetat!!

El carril hasta Borriol lo han arreglado, las lluvias de Septiembre lo habían dejado hecho unos zorros, y yo, que no cogía la bicicleta desde tiempos inmemoriales, no me había enterado.
La mañana ha salido espectacular, clara-clarísima. Desde el coll de la Mola se levanta una niebla traslúcida que quiere comenzar a envolver el desierto. Pero, entre tú y yo, no creo que lo consiga.

De pronto descubrimos un trabajo más aburrido que el del señor que, señal en mano, en una carretera en mitad de ninguna parte, señala a los conductores que deben cambiarse de carril por alguna circunstancia: el del señor que, señal en mano, en un desierto carril bici en mitad de ninguna parte, indica a los ciclistas que deber usar un recorrido alternativo. Allí estaba él, con su señal. Nos desvía hacia un camino de huertos donde hay un coche sospechoso y dos tipos igual de sospechosos fumando algo que igual olía demasiado bien para ser legal. Desde luego el tío de la flecha no llevaba ninguna acreditación de nada....
Total, que por si las moscas pedaleamos más rápido y desaparecemos del mapa.
El objetivo número uno de hoy es encontrar esa pista de cemento que evita las tres cuestecitas del 17% que hay que superar para llegar a la Pobla. Y vaya, no es una leyenda urbana. Existe y la tomamos. Y es verdad que es mejor que el carril bici.
Pobla, Cabanes, saludo a la guardia civil, Carretera hacia Oropesa, desvío hacia la Font Tallá. Definitivamente es un día de bicicleta.
Bajamos el desierto por Benicassim (otra novedad para mi) y nos vamos a la playa. Desde la playa hasta el monte, desde el monte hasta la playa, allá sobre el horizonte...
No sé en que grado somos conscientes de la suerte que tenemos de poder hacer eso en menos de media hora. La costumbre nos inmuniza a la belleza. O a lo raro.
Granizado de diciembre en terracita y regreso a Castellón. 60 kilómetros justos, a 16km/h. Repetiremos, tenemos pistas que explorar.

El sábado habíamos quedado con Paco en lo alto de una montaña en la que había un restaurante. Dirección Serra-Náquera. Debieron los astros guiarnos hasta allí, porque curiosamente no nos perdimos. El Sr Xufero nos llevó hasta el siguiente bar, y desde allí comenzamos la ruta, algo más abrigada de lo que debería pero con buena disposición. Paco, rubens y la piedrecilla habitual.
No conozco demasiado la Calderona, me resulta parecida al desierto por las mil pistas y sendas que la cortan, y por ese puertecito simpático que la cruza. Pero es mucho más amplia, más húmeda y más alta. Bajamos por carretera cruzándonos con muchos ciclistas y tras desviarnos por pista, subimos hacia el castillo de Serra, donde sin lugar a dudas, deberíamos habernos sacado una foto. Paco nos explica de aquí y de allá, senditas, trialeras. Por allí arriba va a ir rita con la bicicleta.
Trotamos charlando por pista y subimos andando por otra. 9990 metros, 90 minutos.
Y el descubrimiento del cremaet con miel. Maravillas de la gastronomía popular.

11 de diciembre de 2009

tombatossals, penyeta y el tossal gros.

El martes fue la segunda tarde, y dormí tanto que no me dio tiempo a más.

El Miércoles dejé sonar el despertador, pero me levanté con el tiempo justo para hacer mil metritos de piscina antes de ir a ganarme el pan.

Por fin jueves. Y primer descanso. Oscar G y Germán van a salir a explorar el recorrido de la Tombatossals: a las 9:30 en Penyeta Roja. Y llegué.
Penyeta Roja era la madre de Tombatossals. Y Tombatossals el de la foto.

Debemos fiarnos de la memoria de Oscar, pero de todas maneras es difícil perderse por allí: o se ve la Cantera de Lubasa (a la que ya comenté que llevan todos los caminos) o se escucha la CV10, o uno siempre tiene enfrente Borriol o alguna de las antenas. Total, que parece que al final uno puede orientarse sin mayores problemas. Incluso yo, que ya es decir. Aunque todos sabemos que yo, además, no me despego de mi GPS...por si las vueltas.
El ritmo era tranquilo y amable y el recorrido repetitivo. Menos mal que si algo no le falta a Oscar, es conversación. Ni a mi tampoco, que rayos.
Subimos y bajamos constantemente y a mi cada senda ni me suena, ni me deja de sonar. A veces tengo el Castellet a la derecha, otras veces lo tengo a la izquierda. Unas veces nos acercamos a Penyeta y otras nos alejamos. Quizá hay demasiadas piedras sueltas en este recorrido.
El incendio de 2007 tampoco ayudó a asemejar la zona a un tupido bosque. Tristes y negros pinos coronan las secas lomas, entre torres de alta tensión, sobre la plana y sus huertos. El Tossal Gross es la subida reina. Para algo era el padre de Tombatossals.
Hay una zona de umbría que contrasta fuertemente con el paisaje general, allí reinaban los pinos y la humedad, el musgo en las piedras...lástima que no fueran más de 200 metros. En seguida el camino nos devuelve a la realidad marrón de las montañas y al calor de una mañana clara de diciembre.
19800 metros, con 1160 positivos en cinco subidas no muy duras. 3h45'. Paseos al sol para no oxidarnos.
Que se repitan, una vez cada doce días.

Y por la tarde...unas cuantas piscinas para disimular y un ratazo de sauna. Porque nosotras lo valemos.

8 de diciembre de 2009

Allen Carr, su teoría y la mujer que corría demasiado despacio

El año se acaba peligrosamente, y yo, con más kilómetros los primeros seis meses del año que el baúl de la piquer y menos movimiento que la sonrisa de la duquesa de Alba los últimos seis, , me dispongo a terminarlo con el imprescindible Maratón de Espadán. Lástima de plan que nunca terminé de cumplir.

Pero con plan o sin él, más o menos han seguido pasando las semanas.

El Martes no fue día de grandes cosas. Ni de grandes, ni de pequeñas.

El Miércoles, segunda mañana. Mañana larga porque desde ese día hay nueva persona apta para el manejo de la carretilla en la fábrica. Sí, Yo. La mujer del coche abollado hace dos años deberá llevar ocasionalmente ese cacharro con cuernos. Después de aprender a llevar el artefacto, me fui a casa pensando en mi difunto plan. Tocaban series. Así de repente, ponerme a hacer series me parece un poquito jevimetal, así que paso a llamarlas, dosmiles_como_pueda.
La veloz dice que está cansada porque ayer (por el martes) se dedicó a hacer kilómetros a 4'20". E ilusa de mi, me lo creo. De todas maneras, por muy cansada que esté, estos dosmiles nunca saldrán más rápidos de 5'30" que es un ritmo más que asequible para ella.
Me la encuentro cuando acabo de terminar mi primer 2000: 5'23". Allí estaba yo paradica tomando el aire el minuto y medio correspondiente. Els picats pasan y saludan.
Comienza la segunda serie e Irene sale disparada cual cohete volador. Adiós a Els picats. Y adiós a mi respiración controlada. Pero pronto encontramos el puntito justo, y el maldito fore que no canta que hemos terminado el 2000...Fin de la segunda: 5'03". Verás que risa.
En la tercera nos encontramos de vuelta a Julia. ¿como estás? ¡mal! 5'30". No puedo con la cuarta. No, no puedo. Ni palante, ni patrás. Empiezo a divagar. 5'51" y porqué no quería llamar series a ésto.
Irene sin sudar comienza mi quinta. Se nota que es para abajo. Va mejor. También se nota que la última fue muy lenta. Termino feliz, sonriente, con ganas de otra (que se me pasan enseguida) y agradeciendo a la veloz su presencia y velocidad. 5'23". A esto hay que darle continuidad. Porque si no, es pasarlo mal para nada, divago yo. Como dejar de fumar continuamente. Pasarlo mal para nada. Pues eso. Que Allen Carr podría haber escrito un libro tipo Dejar de ser un caracol es fácil si sabes cómo...
Rodar tranquilamente hasta casa y fin de la salidita. 12500 metros.

Jueves ... otra comida de Navidad.

Y el viernes rodaje lavaconciencias: 5100 metros en 26 minutos.

Sábado: Pensaba hacer un largo, o algo entretenido por el desierto. Pero siempre hay buenas excusas, y la de salir de noches es de las más recurrentes. No obstante, sabiendo que Julia anda por el mundo, me dispongo a unirme un rato a ella. Está por Borriol, pues bueno, a Borriol. Aparco en Peñeta y tomo el GR33. Hace sol, pero un sol cálido de otoño que parece más de primavera. En la Cantera me desvío, pero encuentro el camino. Por sendero improvisado me aproximo al campo de golf, por allá debe ser. No está demasiado bien marcado este sendero, pero debería sabérmelo de memoria. Al rato, bajo el puente y junto al río, me encuentro de frente con Julia...Y nos disponemos a investigar. Por aquí y por allá. Y esta senda ¿a dónde llevará?... Al final todos los caminos llevan a la Cantera de Lubasa. La cantera de Lubasa es como Roma. Estuvo bien seguir aquella curva de nivel, es una bonita senda. A partir de ahí, todo es volver. Y con la tontería del paseo,me han salido 10 kilometrillos con +512 m, que, como todos, algo harán.
Domingo, lunes. Quién me regala una excusa. No tengo. Quizá que es puente. O quizá que he dormido más que en toda mi vida. Quizá la pescadilla. Quizá... quizá...quizá.

30 de noviembre de 2009

El avestruz (o mira lo que he hecho con tu track)

Domingo libre!!! evento que acontece sólo unas cuantas veces al año. Y la mejor manera de celebrarlo es haciendo una salidita en bici. A no ser que haga frío. O que haya nubes. O que las ruedas estén deshinchadas... O que la mente de una empiece a buscar todo tipo de excusas absurdas para no salir. Solución: rodadita por el desierto, a pie, como mandan los cánones de estas épocas del año. Como mandaba mi difunto plan.
La vuelta elegida, la de últimamente. Font de San Josep, Muletes, Les Santes, Balaguera, Bartolor, senda chunga, monasterio, Font de San Josep. Ahora ya no tenía mucho sentido, ya pasó la marxa de Benicassim... Pero el recorrido sigue gustándome igual.
En la salida de la senda encuentro una extraña especie de seta. Compresus asquerosis. Y más adelante una tipo envoltorius ilógicus. Se dice que crecen al paso de unos animalillos llamados guarillasis marranoides. En fin, que a quién se le ocurre.
Lo cierto es que hoy me siento bien, contra todo pronóstico. No es que suba a la velocidad del rayo pero tampoco tengo que pararme a andar en cada pequeña pendiente. Y en la bajada me siento aún mejor, ya me dijo Suni una vez que cuesta abajo hasta la mierda rueda, pero también es verdad que últimamente ni eso. Por allá andaba el MiM en una salidita dominical.
La Balaguera se hace tan larga como siempre, pero, debe ser por la no-presión, que incluso sonrío a ratos... El fore me lanza un extraño mensaje "error, borre vuelta falsa" o algo así. Así que no me marca ni un parcial. Lástima, hoy que me está saliendo tan bien...no tendré pruebas. La senda chunga la hago, me parece, más lenta que la últimas veces, pero en la carretera me doy vidilla y termino en quizá, hora cinco. A buenas horas, mangas verdes. O nunca es tarde si la dicha es buena.

El lunes mi difunto plan me indicaba que, si había hecho los 30km correspondientes al domingo, debía tener una sesión de estiramientos para corredores. Pues no. No hubo 30 km, luego no habrá estiramiento. Si P, entonces Q. No P, no Q.No es exactamente así, pero me vale.
Total que cogí un track de Raccca, le hice tres arreglillos y me quedó un recorrido la mar de mono, de 19 kilómetros y forma de Avestruz. Tal que así:
,
Pues a mi me parece un dromedario. Pues no. Que sí. Para ser un dromedario le falta una pata, debería subir y bajar Raca, y hoy no tengo el día.
Salgo por el ladito de la carretera sin pena ni gloria, intentando que el disco de Nena Daconte no estuviese fijo, y no se turnase con Ismael Serrano y Conchita, no fuera a ser que en lugar de ganas de correr me dieran ganas de tirarme por un barranco. No sé como soy capaz de equivocarme en este camino, si no he pasado 40 veces, no he pasado ninguna. Cuando por fin logro hacer callar a esa chica y que los Ramones me amenicen la subida, empieza lo bueno. Empieza y acaba, porque vuelvo a equivocarme. De ahí las plumas sueltas que muestra el avestruz.
Estoy convencida de que alguien ha despejado la senda de Roca Blanca, y la valla es ahora más evidente, y hay unos pinos plantados...También hay unas ruinas de algo que bien podría ser una ermita o un corral. Corrales y ermitas proliferan por esta zona.
Sigo en mi trote tonto o mi andar ligero hasta que la pendiente se acusa y yo miro suplicante hacia arriba. ¿a quién suplicas, tonta? Arremágate la camiseta y tira p'arriba, que aún se te hará de noche. A la orden, a mi misma no me puedo enviar a tomar viento. Una vez arriba se crestea hasta llegar al vértice del Roca Blanca, al que le podríamos cambiar el nombre por el de Roca Coscoja. Yo creía que las plantas esas sólo picaban en primavera. Pues no, para variar, vuelvo a estar llena de sangre y arañazos. Y para variar vuelvo a saltarme la senda de bajada. Tras unos momento de incertidumbre la encuentro y la marco. Que no me la vuelva a saltar. El camino está marcado con flechas en sentido contrario: pues sí, por aquí debe subir el Maratón de Borriol. Bajada conflictiva, muy conflictiva. A punto estoy de perder los dientes, suerte de ramitas con pinchos a las que me agarro.
Llego a la pista y, alegre, troto un rato, que ya era hora. Y troto más de la cuenta, ahora es donde debo empezar a encontrarme con la senda de la muerte, o la matadora o alguna de esas maravillas de la naturaleza. Otra pluma para el avestruz.
Y giro en el sitio adecuado. Coll de la Mola. Y bajar, por pista hasta el Refugio.Fuente y Mas de Xiva ¡¡agua!!, carretera y otra pluma. El avestruz me está quedando algo despeinado.
Pista del mas del Bover, y en lugar de cruzar la carretera para ir a la Font de la salud, continúo por la pista hasta el Mas de Mohino. Y de ahí, carretera y Magdalena. 18.700 metros, 3 horas 15.
Esto sigue sin tener nada que ver con mi difunto plan.
Pero a la tarde la veloz iba a la piscina, y a mi me apetecía remojarme cual alcachofa en el yacuzzi...todo cuadra. A las siete menos algo empiezo a nadar, y es un lujazo no tener a nadie en la calle. Bueno, duró poco, pero algo fue algo. Al rato llegó la veloz, y a las 20:00 terminamos. Me han salido tropecientas piscinas, no se cuantas, pero unas 50 seguro. Yacuzzi masificado, con corredor de bigote que charla con unas y otros. Sauna húmeda, bueno no, mejor la seca. 15 minutos de reloj de arena, y, en el yacuzzi continúa el corredor de bigote.
Bonito día de descanso. Mañana será otra cosa.