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19 de febrero de 2011

Diversifica chica, diversifica

Después de surcar el carril bici con la Veloz a toda velocidad, llegó un día en que me pareció buena idea subirme a la bici y volver a hacer una rutita de esas fáciles. Lo malo es que hacía tanto que no iba en bicicleta que hasta lo fácil se me vino a atragantar en las piernas, colocándose a modo de músculo incómodo. Ni las subidas las quería hacer como podía, no creo que pudiera hacerlas como quería. En todo caso, de casa a Borriol, y de Borriol a La Pobla, y de La Pobla a Cabanes, y de Cabanes a Oropesa, y de Oropesa a Benicassim. Y de Benicassim a casa. Y eso son setenta kilómetros para el primer día, que casi se convierte en último.

La cosa es que al día siguiente era domingo y estaba apuntada a la Marxa de Castro, de Alfondeguilla. O Fondeguilla, qué se yo. Y resulta que esa es una marcha que históricamente se me da más bien peor, porque tiene alguna subida de importante desnivel y alguna bajada conflictiva. Sin embargo, me motivaba hacerla. Y el objetivo, como en Tales y Tombatossals, volvía a ser llegar antes de que dieran las tres horas en el crono de meta.
Como sé que si una no sale deprisa en esta carrera, se arriesga a encontrarse todo tipo de tapones a lo largo del camino, decido salir todo lo rápido que puedo, que no es mucho pero es suficiente. Allá arriba, efectivamente, encuentro el primer tapón, que me viene de maravilla para respirar con tranquilidad. Pronto toca seguir subiendo, y eso hago, con Bad Religion susurrándome al oído algo acerca de un chico digital del siglo XX. Madre mía, creo que debería hacerle caso a algún amigo y comenzar a escuchar música de nuestra era. Para cuando me doy cuenta ya estoy bajando por una senda conocida y pisando los talones de una chica que hacía caso omiso a nuestras peticiones de paso. Pero omiso,omiso. Como quien oye llover. Y tan contenta.
Pues no pasa nada, ajo y agua, me digo. Haber corrido más en la subida.

En la siguiente subida más de lo mismo, y en la bajada, otra vez igual. Pero esta vez el acoso a las chicas reptantes, que vuelven a estar delante por problemas del directo, es mayor, crece la hostilidad y al final no tienen más remedio que esperar pacientes sobre una piedra. Pues no pasa nada, que a mi también me ha pasado.
Sumida en mis pensamientos, sigo avanzando, y tras una torcedura y un clavamiento de pedrusco, llego a meta. 2:49. Estupendo.



Los siguientes días quería descansar, algo me dolía y por otra parte, tampoco tenía demasiadas ganas de grandes cosas. Por lo tanto, lalala.
Pero luego retomé la actividad donde la había dejado, y aparqué en la Fon
t de Sant Josep para hacer la vuelta al Bartolo por la Balaguera. Y me sentí genial, porque el día estaba claro, y los -treinta y siete- almendros, florecidos, y el aire, frío y las sendas, humedas. Y el Bartolo, alto, y La Plana, plana. Y el mar en calma, y las Columbretes a lo lejos. Y Peñagolosa aún nevado. Y yo respirando...

Al día siguiente ya era Jueves, y la Veloz ya estaba curada, pero había que probar poco a poco. Y que mejor para eso que salir a rodar por la Vía Verde de Oropesa, al sol y al viento, tranquilamente. Aunque puede que a mi me faltaran uno o dos cafés y a ella le sobraran ganas de correr. Once kilómetros de llano, que tan bien nos vienen de vez en cuando.

Por la tarde sesión de plafón, allá donde se supone que iremos cuando la lluvia o el sol abrasador no nos dejen salir a la roca. Y allí estuvimos cambiando manos y piernas, y tanto cambio de manos me sirvió para que casi tuviera que cambiarlas literalmente.

Y luego ya fue viernes, y ese día fue el escogido para ir al Castellet a intentar encadenar algo, y fue un día muy raro en el que no me salió casi nada, más que algunos recuerdos poco buenos y algunas ganas de que se me pasaran. Covetes y covetes. Eternamente Covetes.


21 de diciembre de 2010

Estar o no estar


Han pasado un montón de días. Un par de semanas, creo. Y durante todo este tiempo, seguimos en estado de alarma. Y ha pasado un puente muy largo durante el cual no e
stuve demasiado inspirada. Los traslados no me inspiran. Cajas por aquí, cajas por allá. ¿dónde estará mi camel bag?
Repetimos la ruta aquella por los órganos de Benitandús, aquella que nació uniendo una ruta que hice con la Sinsu con otra que hice con Paco. Esa que hicimos los del trabajo, que pasaba por el poblado del Xinquer... Pues la hicimos casi igual, pero menos turística: ni poblado, ni castillo de Mauz. Y no me importó nada. Cuánta paz.

Había pensado irme con la bici a hacer un bonito y estudiado recorrido circular que salía de Villafranca y pasaba por Cantavieja y por Mirambel y por...por muchos sitios que me dijo Alfonso. Pero pudieron la vangancia y cierta desgana en la que me sumo cuando las noches son más largas que los días. Cajas por aquí, cajas por allá ¿y mis alforjas?


El subimiento de cajas es un deporte de riesgo si las cajas son del Lidl, los fontaneros han tomado el edificio y lo que se transporta es frágil y pesado. Es peor si encima no es de una, sino de la casera. Casera que me dijo que la obra estaría finiquitada para el 15 de Diciembre. Hoy es 21. Mañana la lotería. Cajas por aquí, cajas por allá ¿dónde están las participaciones que le compré a Ramón?

Cuando la caja a transportar contiene un jamón, una la transporta con más ganas. Cajas por aquí, cajas por allá. ...Yo tenía un jamonero....

Parece que la Navidad empieza tras el puente, como no tengo árbol de Navidad ni bolitas de ningún tipo, no he tenido que trasladarlas, y por lo tanto tampoco he tenido que buscarlas. Lo bueno de no tener algo es que una no tiene que llevarlo de casa en casa, lo digo yo, que me he mudado trece veces. O doce, ya no recuerdo.


Aparece Papá Noel y sus estridentes campanitas. Por el centro comercial camina sacudiendo el instrumento, mientras yo, cerca de la puerta de la óptica, intento comprar unas gafas de vista. Perdí las mías en la penúltima mudanza. clin clin clin. clin clin clin. CLIN CLIN CLIN. Cajas por aquí, cajas por allá ¿dónde habré guardado mi rifle?



No me gustaría que esto se tomara como una amenaza a Papá Noel, ni a sus renos. A los renos menos que a nadie. Aunque puede que alguien se sienta ofendido al leer la palabra "reno" e igualmente una ya esté perdida. Nadie me asegura que no exista la renodaliofobia, igual que existen la araquibutirofobia o la anatidaefobia. O incluso que alguna religión prohiba tocar el pelo de reno y me pase como a aquel profesor...


Me pierdo...me pierdo en divagaciones, pero no es raro esta vez, entre tanta caja. ¿dónde habré guardado las valerianas?

La mañana del maratón de Castellón fue preciosa, cogí la bici y me fui a disfrutar de los nervios y el esfuerzo de los otros. Y cundió, aunque no vi a todo aquel a que me gustaría haber visto. Pero el momento en que Maripez vuela hacia la farola y ese otro en que la Veloz se parte de risa llegando a meta, no tuvieron precio. Y la Jungly saludando a dos manos sin gafas y con sonrisa. Qué alegría. Eso sí es emocionante y no el mensaje del Rey.

Y entonces empezaron las cenas y las comidas, y las cajas seguían en su sitio. Y de entrenar ni hablamos. Hasta el domingo, cuando los veloces maratonianos y Carmen suben a Borriol a hacerse un aruta del Cochinito en su versión Rackeada. Y aunque no pude quedarme a terminarla, y me perdí las cañitas posteriores, la salida me sirvió de mucho. Recordé que tenía piernas, que me gusta la tierra, que me encanta el barro y que todo tiene remedio.

Y al día siguiente aproveché mi nueva ubicación privilegiada para hacer una rodadita por la playa, a mediodía, con ese tibio sol de Diciembre que calienta sutilmente el aire helado que te corta la cara. Y fue la primera de muchas.


Felices fiestas, feliz año, feliz vida. Ahora y el mes que viene. Feliz todo.

5 de diciembre de 2010

Turismo (in)activo

Hoy ya es día 5 de diciembre. Ya andamos sobre el puente de los que lo tienen. Este año no me puedo quejar, tengo más puente que otras veces. Y como no me he comprado un billete de avión, pues nadie me lo ha fastidiado. Eso sí, llegan los controladores a armar todo este lío unos días antes y me quedo con los padres en casa unos días más. Y con este frío nos hubiéramos empezado a poner violetas ellos, y negra yo. Me pregunto si hubiera podido presentar alguna reclamación.
A estas alturas de lectura, uno ya puede intuir lo que es un hecho: "esta tipa no ha entrenado un pimiento". Y es una afirmación del todo cierta, si bien lo es también que en este momento tengo colocadas las mallas, las zapatillas y el cortavientos para salir a dar una vueltecita por los alrededores. Lo que pasa es que he asomado la nariz, y no hay más que frío allá fuera.

Como no hay mucha cosa deportiva que contar, con permiso del dichoso (dichoso de feliz) 5-0, pues voy a dedicarme a divagar sobre lo entretenida que he estado esta última semana...

Un día llegué a Madrid, otra vez. Con la maleta con casi las mismas cosa que hacía dos semanas, ropa de rodar incluida. Y en Madrid dimos unas vueltas p
arecidas a las de siempre: Gran Vía arriba, Gran Vía abajo. Carretas, Preciados, Callao... Prado y Retiro. Cibeles. Chueca, Huertas. Fuencarral y Hortaleza. Sol. Campo de las Naciones. Atocha...
Y Chamartín. Y en Chamartín conocimos a un bloguero amigo de mi madre al que le recomendaba el blog de Abbish, por eso de los viajes. Tenemos nuestro propio mundo paralelo que vamos creando a base de entradas.


Tengo las manos frías, sin embargo mi gato está caliente. Voy a tocarlo un rato. Para eso tiene una un gato y va limpiando pelos continuamente...
Eso es otra cosa que pronto va a cambiar, y es que voy a dejar de tener esa preciosa escalera negra. Me cambio de casa. Por enésima vez. Se alquila casita en Borriol. Razón, a mi.

Salimos de Madrid en Alaris, y llegamos a Castellón vía Valencia, que al final no salió tan bien de tiempo por retraso en el enlace hasta Castellón. Los retrasos inesperados no suelen traer nada bueno, pero, por lo menos, se supone que Renfe nos devolverá parte de lo invertido en los billetes. Política de puntualidad, se llama eso. Desde luego si a mi me hicieran pagar por cada minuto que llego tarde a un encuentro...no quiero ni pensarlo.

Y estuvimos en Peñíscola. Hubiera preferido ir a Morella, que me
parece más buque insignia de la provincia, a mi que soy dada a buscar lugares alejados y gélidos. Pero dado que lo de gélido no les iba bien a mis cálidos progenitores, y barajando que toda esa historia del Papa Luna y los templarios podría hacer más gracia a mi padre que las singulares mantas morellanas, en Peñíscola pasamos la tarde.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias es un buen lugar que visitar, no en vano alberga el mayor acuario de Europa, digan lo que digan todos aquellos que opinan que el de Barcelona es mejor y que el de Lisboa es la caña con anzuelo. Yo sólo he visto el de Valencia, y me parece grande. Es más: me parece muy grande. Lo cual no quiere decir que sea mejor, ni peor. Lo que también es, es más caro, pero siempre más barato que un viaje a la
Patagonia a ver pingüinos o leones marinos o belugas. Claro que yo preferiría irme de puente a la Antártida, pero estando como está el espacio aéreo, mejor me quedo en el Oceanogràfic.
También puede una ver mantas, angelotes y sepias. Y caballitos de mar. Incluso hay un lugar para ocultarse una y escuchar una ola desde dentro....Artificios para soñar desde una burbuja.


Y no podían irse sin ir a la Albufera, porque estuve dudando entre el Delta del Ebro y La Albufera de Valencia. Humedal por humedal. Arroz por Arroz. Y ganó ese asunto del Cañas y Barro, que llevo 10 años viviendo en la Comunidad Valenciana, aunque a ratos una no sepa bien donde está ni a quién pertenece, y sobretodo, que ese día lo terminábamos en Manises. El all i pebre también tuvo algo que ver en la elección. Y la paella, y la paella. Porque patos, son patos aquí y en el Perú. Lástima de lluvia que nos dejó sin paseo en barca.


Y después de todo esto, volví a quedarme sola en casa, así que volví a intentar quedar con El rubio y Cia para subirnos a unas plaquitas en el sitio aquel de los naranjos, pero llovía y nos tuvimos que conformar con el rocódromo de Nules, que a mi me sigue pareciendo infernalmente difícil.

Y al día siguiente la Veloz y yo volvimos a nuestra salida semanal por la ruta del Cochinito, versión nuestra, por la que rodamos felices y en unos cuantos minutos menos que la última vez, como debe ser. Y que siga. Aunque puede que llegue el momento de ampliarla y hacernos la ruta del Cochinazo.

16 de noviembre de 2010

Ideas de bombero













Se me olvida, se me olvida lo que hago...

El caso es que tampoco ha sido gran cosa. No obstante, lo cuento, por no terminar de olvidar, aunque alguna cosa sea, efectivamente, para el olvido.

No lo fue la tardecita de escalada ligera que tuve con el Rubio y el otro compañero que, para variar no se llama Oscar. No-Oscar, le llamaremos, para preservar su intimidad. Poco hice, pero lo poco que fue, me supo a gloria por la tranquilidad con que lo hice.

Por otra parte, resultó que unos días después del camino me había dado por salir a rodar por carril bici, por eso de ir haciendo algo sin terminar de jorobarme los gemelos que los tengo fritos de poco cuidármelos. Y debió darme demasiado el sol, o quizá ingerí demasiada agua de golpe, que no se me ocurrió otra idea más feliz que la de apuntarme a la Media de Xirivella. Media de "media maratón". Media maratón de asfalto, para ser más concretos. Una corre a ritmo tortuguilla durante un rato por un carril bici, y ya se cree la versión morena (y alta, con perdón) de la Marta Domínguez.
Total, que me presenté en Xirivella con Paco, al que había liado para que corriese un rato por las calles del pueblo en cuestión. Y cuando estaba de pie allí plantada, en esos minutos de apretujamiento justo antes de que se diera la salida, me dio por pensar que 21 kilómetros era muchísimo y que yo hacía una barbaridad de tiempo que no corría tanto por llano. Y empecé a preocuparme.
Los auriculares del Ipod shuffle se me volvieron a espachurrar, y llevo 3, a 30 euros por cada uno... me hubiera dado para comprar un Ipod Touch.
Y qué bien me siento y cuánta alegría despido. Supongo, por otra parte, que ese qué y esa cuánta siguen llevando su preciosa tilde diacrítica.
4 kilómetros y alegre voy por las, llamemos "concurridas", calles de Xirivella. Por sus huertos y su polígono industrial.
A 5'20", 5'15", 5'18" minutos los kilómetros. 5, 6, 7 kilómetros y mi alegría no tiene fin. Cuando paso el diezmil en 53 minutos comprendo que, irremediablemente, me queda poco de vida. Y lo peor es que ya no hay vuelta atrás. Por el kilómetro 12 andaba yo ya buscando a Paco con la vista, a ver si eso de llevar compañía me devolvía algo de la alegría derrochada. Pero no, pese a sus incombustibles ánimos, yo andaba (trotaba) más muerta que viva y deseaba que de una vez acabara semejante suplicio.
Y qué calor.
Antimarca de todos los tiempos: 2 horas 2 minutos que no quedan reflejadas en ninguna parte porque corrí con el dorsal que me regaló Charly, que tenía compromisos en Villena-Gracias Charly- y porque, por eso mismo, no pasé por el lector de código de barras. La cosa es que entré muy acompañada, no sólo por Paco, sino por más gente que también tiene a bien correr medias en dos horas. O más
Y al día siguiente apareció aquella de la que me había olvidado: "LA AGUJETA"
Ni para arriba, ni para abajo: sin darme cuenta, estaba naciendo el "Modo Petete".

Y con el Modo Petete ON, me fui para Madrid, como cantan los de El Barrio, sin remordimientos, a hacer un curso de protección contra incendios que resultó bastante entretenido, llamas por aquí, llamas por allá. De salir por el Retiro, esta vez nada de nada, que nos dio por ir a ver el Musical de los 40 y no había tiempo para todo.

Y ahora estoy en fase de andar con planes, entre pitos y flautas: rodaditas, escaladitas, bicicletitas... quién da más.


17 de octubre de 2010

Transitiva


Me siguen pasando extremadamente rápido los días, las semanas...
y poco he entrenado desde esa salida por Sueras:
Una salida el sábado por los alrededores de Borriol, una bonita excursión vespertina el domingo, por la Senda de los Estrechos en Montanejos, con un Mijares fortísimo y el aliviadero de la presa desalojando con muchísima presión, atravesar la cortina de agua de noche fue bastante entretenido.
Nada para el lunes, pero el Martes salgo con la Veloz. Es festivo: 12 de Octubre. Y promenten lluvia. El cielo está más o menos, pero anoche estuvo lloviendo bastante, así que decidimos no llenarnos de barro y tomar (creemos) la pista de l'assut. Sea o no sea, dicha pista está marcada como PR y dice la Veloz, y yo me lo creo, que siguiéndola hasta final llegaríamos a Raca. Hora dos, once kilómetros. Hacía bastante (muchísimo) que no corría tanto en un entrenamiento.
El resto de la semana transcurrió entre preparativos para lo próximo, noches, pescadillas y tardes. Se acaba el ciclo. El próximo será bueno.

15 de agosto de 2010

Ferragosto.

Desde Cavalls del Vent ha pasado ya algún tiempo. Medio agosto, para ser exactos. Medio Agosto.

Y qué hace una durante medio agosto: siempre menos de lo que debería. Y mucho menos de lo que podría.
Ha habido de todo: rodaditas por Borriol descubriendo la fauna local: que si ovejas, y caballos sueltos por los caminos y las manos atadas. Conejos, y hasta una cabra salvaje. Una de esas de grandes cuernos que te miran fijamente, inmóviles sobre algún lugar elevado, esperando un leve movimiento tuyo para lanzarse cuesta abajo a toda velocidad y desaparecer.
También ha habido algún proyecto inconcluso, como el día (la noche) que me aventuré a salir de casa por el GR33 con el plan de que, en algún momento, me alcanzarían los Veloces, y desde entonces, seguiríamos juntos hasta Villahermosa en lo que debería haber sido el último largo (antes del UTMB). Pero se quedó en proyecto, porque cuando pasaba el Mas de Panadero una lentilla sufrió una fisión binaria con mal resultado. Que se partió por la mitad, quiero decir, y que lejos de nacer dos nuevas lentillas, me quedé con dos mitades, que para nada es lo mismo que tener una entera. Total, que me volví para casa por donde había venido, indignada y sin ver un pimiento.

También hubo un día en que engañé a Paco para que fuéramos a dar una vueltecita por la Sierra de Espadán. Alfonso me había hablado de un pueblecito abandonado cerca de Alcudia de Veo y se me ocurrió que podía ser una buena idea ir a descubrirlo. Y para allá fuimos Paco y yo, que, tras perdernos y llenarnos por completo de unas incómodas y pequeñas bolitas marrones que se pegan a la ropa como si fueran velcro del bueno, tocar una campana y recolectar algunas moras, pudimos por fin subir Rápita y llegar al sendero (cerrado) que nos iba a dejar justo en la pista que conduce desde Alcudia de Veo hasta el poblado del Xinquer.
Y allí nos dio por correr. Y por parar, que ya era mediodía y el sol quemaba como cosa mala.

También he hecho una carrera. Una de esas que hacía tanto años ha, con mi dorsal y mi gorra y todo. Fue bonito encontrarme con tanta gente a la que hace tiempo que no veía. No estuvo mal del todo, me encontré aproximadamente bien, y terminé sin demasiados problemas. Eso sí, era muy cortita, y a mi todo me lleva a preguntarme por qué se me ocurrió apuntarme al UTMB. Y la respuesta es sencilla y tiene que ver con el tiempo, la distancia y las circunstancias. De todas maneras, ahora ya está hecho, y tengo tomada la decisión de acudir y hacer todo lo que pueda, que no será suficiente, pero sí valdrá la pena. Espero. Pero yo no estaba hablando de esto, que me pierdo, sino de la carrera de Vistabella, de la que, por otra parte, no tengo demasiado que contar. 3horas 38 minutos. Que quede para la posteridad.

Y ahora, por eso de que me he dado de baja de la piscina provincial, he vuelto a nadar, para seguir con mi natural tendencia a la incongruencia. Y el primer día fue un desastre, pero el segundo no lo fue tanto, y el tercero fue incluso bueno.

Y hoy, que pensaba salir a rodar, coge y se pone a llover. Como ayer. Y como si eso fuera una excusa válida, con la que está cayendo.

15 de julio de 2010

La resaca, la revancha y el cochinito.

Había pasado más de una semana desde (el intento) de la Nùria-Queralt y yo aún tenía algo de la resaca emocional que me dejan estas cosas, y con "estas cosas" me refiero a estas altitudes y desniveles, a estos kilómetros, y, por supuesto, a estos paisajes. Y también a estos fracasos de sabor ácido, nunca amargo. Sólo ácido. "Estas cosas" siempre son un cúmulo de cosas.

Así que se pasó la fase laborable del ciclo, siendo un ciclo un conjunto de 12 días, de los cuales trabajo 9 y descanso 3.
Digo que se pasó con un único día de entrenamiento, llamémosle "útil". Porque Lunes y Martes fueron días de lalala y calor. El miércoles habíamos quedado para tomar una caña y no sé cómo terminamos andando 14 kilómetros con la brisa marina soplándonos el pelo. ¡14 kilómetros!
El jueves, cambio largo y yo no hago nada que pueda considerarse productivo, sin embargo el viernes, cuando ya he terminado de concretar el plan para los días de descanso, salgo de casa bajo el sol abrasador que seca la sierra de Borriol, con la idea peregrina de, por fin, hacer la vuelta del cochinito y descubrir la granja que le da el simpático nombre. Aunque ese día, además de oler cerdos, también me crucé con un rebaño de ovejas, me persiguieron un par de pequeños perros, pasé junto a dos caballos y se cruzaron en mi camino, por lo menos, dos conejos. O quizá eran liebres. No perderé tiempo en discutirlo, en todo caso, saltaban y tenían buenas orejas.
El viernes calor, como el sábado. Y el domingo pescadilla. Y el lunes y el martes...lalala y preparar el siguiente fregao: Cavalls del vent.

30 de junio de 2010

3 fuentes y un destino (incierto)

El tiempo vuela cuando una, de pronto, echa la vista atrás y se da cuenta de que hace 9 meses que cumplió los treinta. Las cosas se han ido sucediendo a cámara rápida, aunque la sensación habitual fuera la de estar ausente. Y ahora estamos en verano, cuando los días son tan largos y tan claros que pasan aún más rápido que los de invierno. A pesar del calor.
Y sólo queda optimizar, progresar y esperar.
Y no perder la fe en lo que quiera que sea que la tengas.

Esto viene a cuento de que quedan dos meses para el UTMB y no me encuentro ni por asomo preparada, si bien es cierto que ahora, por lo menos, sí tengo ganas de entrenar. Y eso sí ha sido, al contrario que lo de la escalada, más cuestión de soma que de psique.
El sábado recogí a Julia donde siempre y aparcamos en una efímera sombra frente al monasterio nuevo.
Salimos en busca de la pista de La Pobla, por donde transcurre la marcha de verano. Adelantamos a tres simpáticos señores y a su microperro asesino. Crestas: por aquí, no es. Sino por aquí.
Y recto hacia arriba en esa subida tan conocida. Se encuentra de todo uno por el monte... Roberto comienza la frase y yo la continúo medio sonriente, que la subida no da para mucho más. Entrenando Bartolo. Vamos juntos hasta casi las antenas y allí nos despedimos. Él sigue el recorrido de la marxa de verano, nosotras la de invierno, que así podremos repostar agua en Les Santes. No me gusta el agua de les santes.... ¡acabáramos!.
Bajamos la Balaguera, en la vida habíamos hecho semejante cosa ninguna de las dos, así sí parece algo corredora, y no al revés como pretendía la Veloz. Yo sí bebo en les Santes, tengo el día raro, me siento muy bien pero estoy bebo más de lo habitual. No sé si será bueno o malo, pero la cosa es que así es.
Que si por aquí o si por allá, la picha hecha un lío y Julia que lo tiene claro. Pues para allá, no sin antes andar y desandar por territorios más o menos inescrutados.
Pista arriba parece que el sol pega más. Sol y más sol. Bajo una sombra paramos y comemos algo, mientras, el sol sigue brillando amenazante tras esas ramas. Ya verás que risa en Agosto.
Font Tallá o Font de Sant Josep. Pues hoy Font Tallá. Bajamos por la senda que nos deja en la carretera, y seguimos bajando, y luego nos desviamos y llegamos a la Fuente. Nos hemos tenido que salir algo del recorrido, pero desde luego ha valido la pena, mi reino por agua fresca.
Volvemos.
Y llega el punto confictivo. Kms vs. llegar a comer. Gana llegar a comer, que he quedado. Así que nos perdemos el final del recorrido, y sin embargo, ganamos otro: subimos hasta la Font de San Josep y de ahí trotamos por carretera hasta el (incandescente) coche.
23 kilómetros y medio en 4 tranquilas horas. Que para algo deben servir.

El domingo, para ser domingo, no había nadie en el Castellet. Llegué con demasiado sueño para ser las horas que eran. Y así salió. Nuevamente poca cosa, vía y media. Que es mejor que nada pero peor que todo lo demás.

El lunes había pensado estrenar la vuelta del Cochinito, que es una cuyo nombre me ha gustado y que me la pasó el Kiyo cuando supo que me había venido a vivir a este pueblo. Pero no sé en qué estaba pensando que salí de casa y en la calle me di cuenta de que no la había cargado. Bueno, pues, a experimentar tocan. Largo trozo de carril bici, desvío, subidita, bajadita...Y se me hace la hora de ir a trabajar tan rápido que nisiquiera me doy cuenta.

El martes pescadilla, y el miércoles lalala. Mañana será otro día.

27 de junio de 2010

Un ala de menos (no te las cortes)

¿será verdad que se ha casi solucionado mi formidable lío con vodafone? no cantaré victoria aún, que me temo que es pronto todavía....

El domingo me había entretenido con el Mapsource durante un buen rato. Efectos secundarios de no tener internet. El resultado de ese rato, entre otros, fue un gracioso recorrido de 42 kilómetros-señal divina- y no me acuerdo cuánto desnivel que surgía de unir ciertos caminos de Borriol con la Petjada de San Joan de Moró. -Qué bonito, qué bonito-pienso, emocionada. Y además tiene forma de ángel o demonio. O murciélago tal vez. Juzgue usted mismo.




El lunes salimos a probarlo. Al principio recorríamos una parte de la marxa a peu de Borriol, y al llegar a cierto punto nos desviábamos por un camino en el que pronto empezamos a encontrar señales inequívocas de la petjada. Una trozo de cinta aquí, otro allá. Aquí una marca, allí más cintas. Me da la sensación de que ni una sola cinta han quitado entera. Bordeamos cierta cantera de ruido ensordecedor que al principio me hizo pensar que nos aproximábamos a una versión autóctona de Jurassic Park. Pero no, no eran más que retroexcavadoras. Lástima.
Llegamos a Sant Joan y decidimos no entrar al pueblo. Vamos a ponerle un poco de riesgo a ésto. ¿Para qué entrar a repostar agua si podemos ir secos bajo el sol abrasador durante algunas horas? Saliendo de Sant Joan encontramos una -quizá- pedanía en la que no había fuente pero sí unas personas muy simpáticas que nos ofrecieron una botella de agua.
Tras eso, continuamos el camino hacia arriba, como pequeño aperitivo de lo que encontraríamos más tarde: El tozal del Mollet y su senda de subida, con su senda de bajada, porque, por muy bonito que fuera el sitio, no era plan de quedarse allí para siempre.
En un tris estuvimos de escaquearnos de subirlo, pero no encontramos el atajo y no hubo más remedio que ponerse manos a las piernas y tirar para arriba con más o menos alegría.
Y llegamos arriba. Y por lo tanto tocaba bajar. Y en la bajada encontramos la ermita de Sant Vicent, con sus banquitos y su fuente de agua fresca. Afortunados somos. Un poco más tarde estábamos de nuevo subiendo a alguna parte, rumbo a Borriol. Y enseguida llegamos al punto aquel que descubrí por primera vez con la Veloz unos días antes y que fue la fuente de inspiración para montar este tinglado. Bien, si seguimos por aquí han de quedar unos 12 kilómetros. Por aquí queda menos...
Rubens hizo la elección correcta, así llegamos a Borriol a una hora aún decente para comer. 30 kilómetros. 5 horas 50. Y el angel, o demonio, o murciélago perdió un ala. Y así quedó, de manco:


El martes nos íbamos a Vallat. A escalar, claro. Pero qué calor. Buscamos un sector desconocido para ambos y que estuviera a la sombra. Y eso era "la bajada". Desde luego no puede decirse que se me diera especialmente bien. Realmente incluso podría comentar que se me dio especialmente mal, si no fuera porque días más tarde se repetía la misma sensación, una y otra vez.

El miércoles, lalala. Tardes tórridas de verano.

El jueves seguía haciendo un calor abrasador, pero qué más da. Es verano. Yo llegaba tarde, para variar, después de una intensa y surrealista conversación internacional con Vodafone. Y hay días que pasa de todo, así que era el día perfecto para que el Rubio encallara el coche en el parking del Castellet. Menos mal que no todo el mundo pasa de largo. Para mi todo son señales de mal fario, y ya llegué a la base de Alice Proyect pensando que tal vez no era una buena idea. Pero la sube él sin dificultad y yo me animo a intentarlo, pero no hay manera.Y lo peor es que empiezo a creer que hay más de psique que de soma.

Viernes. Rodadita por las cercanías. Desde casa a la Botalaria, de la Botalaria a la Pedra, de la Pedra a casa. A horas de calor, que sin duda son las mejores. O será que yo sigo con mi sobredosis de hierro. O será que me gusta rodar, y me estoy dando cuenta de nuevo. O será el verano. 11100 metros.

20 de junio de 2010

De piedra en piedra.

Lo cierto es que contar cosas varias en el blog es algo así como una terapia. Parecido. Y hasta ahora me resultaba bastante barata. Hasta ahora porque ahora ha sido cuando he cambiado mi banda ancha de ONO por una tarifa plana de Vodafone, que se llama contigo (es decir, conmigo) y que es ilimitada. Lo que yo no pensaba es que lo que iba a resultar ilimitada era la factura, porque la conexión es más bien limitadilla. Otra cosa ilimitada es la caradura de la compañía que durante 5 días no ha sabido explicarme en concepto de qué cosa pretendían cobrarme 600(#seiscientos#) eurillos de nada.
La cosa es que con estas tarifas a mi me empieza a salir más barato ir al psicólogo, volviendo a eso de la terapia, que seguir contando esta cantidad de tonterías en el blog.
Espero que finalmente Vodafone solucione sus problemas, que son los míos, y volvamos a tener esa relación entrañable que dura ya diez años. De hecho, y ahora que me da por pensar en ello, me doy cuenta de que es la relación más larga que he tenido con ninguna cosa ajena a mis papis y a ciertos amigos lejanos...Me temo que es la hora de cambiar.

El viernes pasado empezaba el ciclo de nuevo, primera mañana. Y ya no me acuerdo de si tal vez fue ese día cuando volvimos al Racó de Farol a hacer de las nuestras. Me temo que sí. Y ambos estrenando pies de gato, que es tan bonito como incómodo. En todo caso, lo que recuerdo del evento es un enorme dolor de pies.

El sábado también iba de mañanas, así que no había podido inscribirme al megaultratrail del maestrat que habían montado los del club de Montaña Desnivell. Lo único que podía hacer era ir a ver a la cantidad de gente conocida que se había metido en el ajo. Lástima de tomenta y de lluvia y de frío que convirtió la lista de abandonos en una buena escabechina. Y lo divertido que es conducir mientras dos orugas doradas te dicen que tu coche consume demasiado, que es que va en segunda, que que sepas que por aquí vamos a Castellón, que tendrías que haberte desviado hacia Villafranca. Hombres....

El Domingo volvimos a Racó de Farol. De nuevo con nuestros gatos asesinos. Y bien, poco a poco va cundiendo y progresamos adecuadamente. Al Rubio se le ve más y más suelto.

El lunes había pensado hacer un largo por montaña, pero a última hora cambié de planes y de paso lié un poco a la Veloz, que venía de cumpleañera y con ganas de no hacer más de una horita. Pero una cosa llevó a la otra, Sí, ahora es por aquí.... y ahora es por allá..... y la horita se convirtió en dos y un poco, dando una vuelta por la Sierra de Borriol. Me gustó el ratito, de charla como siempre. Y por supuesto, subimos a la Piedra. 15400 metros.

El martes íbamos a escalar, y a correr....pero se complicó la tarde meteorológicamente hablando y nos quedamos sin salir. lalala.

El miércoles también íbamos a escalar. Y también se fastidió la cosa con las lluvias de la tarde. Pero bueno, por lo menos se podía salir a rodar. Salí por la pista de Pitarch, y de ahí me desvié por cierta senda que me condujo a un barranco, y remontándolo un poco llegué a la carretera, y de ahí a la Fuente de la Botalaria, donde pensé que no había estado nunca, pero que reconocí como lugar visitado en cuanto la tuve enfrente. Desde allí, como no podía ser de otra manera, subí por enésima vez a la Piedra. De piedra en piedra. O ni eso, porque la piedra siempre es la misma: una piedra bastante grande, coronada por una cruz y metida en un parterre. Algún día me enteraré de más cosas acerca de esa piedra. Por ahora, seguiré subiendo, sin más. 12500 metros.

El jueves pescadilla. Y el viernes, otra pescadilla más. Y dormir. Dormir y dormir. Y entre dormir y dormir, ir llamando a Vodafone a ver si me iban resolviendo el asuntillo. Mejor hubiera seguido durmiendo.

El sábado, más piedra. Salí a mediodía, que es la hora que históricamente mejor me sienta. Parece como si llevara corriendo toda la vida. Pero sí, es una buena hora para mi: las dos de la tarde. Repetición de la salida del lunes: por el GR33 hacia la Piedra y volver por donde venía la marxa a peu. O por donde va. Amaral de fondo y yo sintiéndome genial. Qué buenas sensaciones, que día... 15400 metros, 2 horitas justas. +840 metros.

El domingo, amanecí acordándome del vino que probamos (y volvimos a probar, tipo los peces en el río) el sábado para cenar. Estaba tan formidable como el dolor de cabeza que tenía al levantarme. Un remedio infalible para la resaca es salir en bicicleta, pero, ¡cáspita! sólo pensarlo me ponía los pelos como escarpias....mejor me duermo otro rato.

A una hora más razonable, a esa en la que ya sólo quedan tres horas de sol, me puse en marcha y, como no, después de la llamada de rigor a Vodafone, salí de la pista de Pitarch rumbo a la Piedra. Es tan buena hora que incluso ha parado de soplar en viento que se llevaba oyendo todo el día. Y con las gafas de sol de cristal rosa la luz es clara y los verdes son más verdes. Estoy en un momento absolutamente Evax, escuchando a murfila, y a Amaral, y al Isma, Y a Calamaro en una suerte de lista de reproducción aleatoria y sin demasiada coherencia. De pronto me doy cuenta de que estoy sola allí en medio y que quizá no se escuchara nada. Así que paro la música y paro yo: es cierto, no se oye nada y eso es increiblemente perfecto. Y raro. Sigo trotando sin música, subiendo y bajando por los mismos sitios de los últimos días, pero mucho más atenta. Es ahora cuando me doy cuenta de que las vistas que son preciosas. Y estoy de un exultante que da asco. Incluso parece químico. Puede que sea sobredosis de tardyferon. O alegría estival, simple y llana. 13 kilómetros, hora cincuenta y pico. + 780m.

Y hasta la música que descubrí por el camino es difícil de interpretar.

29 de mayo de 2010

gaviotas cansadas

Había pasado el viernes sin que me enterara, amaneciendo de pie. Y el sábado estaba cansada, así que tranquilidad absoluta hasta la hora de currar.
El domingo había quedado con el Rubio para ir a escalar. Vallat. Probando Sexy boy y Sexy girl. Y alguna cosa más. Y fotos y tal...Y probar a asegurar desde la reunión. Prolegómenos del martes.

El lunes, pescadilla y lalala. Y el martes más.

El miércoles desde luego era necesario hacer algo aeróbico. Hay una actividad a la que antaño dediqué muchas horas y que tengo más bien abandonada. ¿cómo se llama? Trotar creo. Sí, trotar. Me reuní con la Veloz donde habíamos quedado y comenzamos desde allí mismo, camino a la Ermita de Sant Vicent, y de allí, por el PR marcado, tomamos el camino que habitualmente seguimos en coche para llegar a Racó de Farol. Y de allí tomamos no se qué camino equivocado que nos llevó a ciertos huertos y cierto barranco de difícil cruce. Así que media vuelta. Y entonces sí tomamos el buen camino, que es el que no está cerrado. Me siento francamente mal. Pesada, lenta...mal. Muy mal. Ni me imagino haciendo la Volta al Terme de este sábado. Negros presagios. Nos lo tomaremos con filosofía, ahora ya no hay remedio.
Por la tarde, Montanejos. Ernesto va a abrir de nuevo el refugio de escaladores, espero que sea la vez definitiva. No recordaba este escalón ni esta cadena para llegar a iniciación...ni tanta agua. Este invierno ha sido bueno y la Primavera lo agradece. Lástima los mosquitos.
Nos hacía gracia meternos en una vía de varios largos, en definitiva el objetivo de escalar no es otro sino llegar arriba. Y mientras más arriba, supongo que mejor. Eso para mi, que no soy especialmente técnica, ni tengo mucho grado ni nada de nada.
"Un día de Picnic" me pareció que era la vía que hace años subí con OscarT. La recordaba menos fácil de lo que tocaba para hoy. El "combinado comekakakas" tampoco me terminó de convencer. Me parece que lo bueno es "tercer ojo (IV+)"/"tercer coño(V)"/ (de cuyo nombre no me hago responsable) /+ "Don Quijote(IV+)". Preparamos material, probamos nuditos. ¿llevo agua? no sé...vale...
El Rubio comienza y en breves instantes está en la primera reunión. Ahora me toca a mi, subo de segunda de cuerda y me aseguro. Ya tenemos el primer largo. Y sin despeinarnos.
Siguiente largo y más de lo mismo. Sin despeinarse. Me toca. Pequeña trampa....¡¡eh que te veo!! Y me sale Malú por la boca: "me has enseñado túuuu".... Las tiras con veneno eeh... Cantando cantando, volvemos a estar en la misma reunión.
AAAAAAAhhhhhhhhhhhh voy petado petado. Parece que tenemos compañía en la pared de enfrente. Los gritos se oyen por todo el barranco. Con su sonido de fondo, se lanza a por el tercer largo, que, como más que largo, nos pareció corto, continuó un poquito más a la izquierda y poquito más arriba, una , dos y tres reuniones más lejos. Y sigo yo. El problema fue llegar arriba y darnos cuenta de que el sitio no era cómodo del todo. Pero que vistas. No estaríamos a mas de 40 metros del suelo, pero qué vistas. Toca bajar.

El Jueves lalala

Y el viernes celebrábamos el cumple de OscarT subiendo a Racó de Farol. Ahí voy subiendo esa vía que se me atraviesa desde el principio de los tiempos con mi pulsera-placebo. Y la encadené bien tras una pequeña bronca de Oscar. Y no sé si habrá sido por la bronca, por la pulsera o porque esta es la vez tropecientas que la subo. Las siguientes fueron novedades para él, y más tarde estuve yo intentando encaramarme, sin éxito, a un 6a imposible. Seguiremos intentándolo.

Y el sábado la Volta al terme. Y yo con estos pelos.

Y la cancioncita no viene a cuento, pero qué más da.


13 de mayo de 2010

Fácil es.

El sábado mi cara de bollo redondo y yo nos levantamos de la cama, nos miramos al espejo, y pensamos que esa no era manera de salir a la calle. Sin embargo no tenía fiebre ni malestar, sólo unos levemente incordiantes picores y las orejas algo separadas del cuerpo. Cuando Oscar T me vió aparecer, estuvo de acuerdo en que no deberíamos alejarnos del pueblo, por si las moscas y los procesos alérgicos de origen desconocido. Y así fue como nuestra magnífica incursión por el UTP de Sendallarga se transformó en una pequeña y discreta subida al Castillo de Borriol, empezándola por un barranco que encontramos en la parte de arriba del pueblo. Y arriba y abajo, eso hicimos tranquilamente, apreciando vistas y paisajes y rezando (yo) para que a Roma no le diera un ataque de efusividad en el borde de ninguna parte. Lúdica salida.

El domingo era imprescindible (indispensable) salir un buen rato a rodar. Mi cara había vuelto a su dimensión habitual y ya no me quedaban demasiadas excusas, con lo que, a la tardecita, Rubens se presenta en Borriol y empezamos. Rumbo a la vía Augusta, para de ahí tomar el GR33 y revisar, por lo menos, los primeros kilómetros de la bendita Marató i Mitja. Y nos pusimo a ello y por unas cosas u otras, por hache o por be, no comenzamos a subir por el sitio correcto sino por donde nos dio la gana, con lo que terminamos llegando a la Pedra, y por lo tanto, subiendo a la Serra, por la carretera. Desde allí algo mejor conocíamos el recorrido, sin embargo, nosotros, cumplidores de la ley de Murphi, ante dos caminos tomamos siempre el equivocado y además, pudiendo no llover, llovió y tronó. Y nuevamente la salida de 3 horas se transformó en una de hora tres cuartos.


El lunes, Racó de Farol. No sé si alguna vez he comentado lo pesadita que es la aproximacion a las vías. Si no lo he hecho, ahora es el momento. ¡¡la aproximación es una auténtica jodienda!!.
Por lo menos la escuela aún está nuevecita y bien equipada, así que, definitivamente compensa. Pero mientras uno está subiendo sólo piensa en la sudada monumental que está padeciendo.
El Sr M, el rubio, mira a la pared, me mira a mi ¿qué hacemos? Y los ojos se le van para esa a la que el último día prometí volver. Pues no puedo quedar mal... Tambesfacil.es (IV+) Tiene, tras las tres primeras chapas, un pasito tonto que me cuesta horrores. Unas veces me quedo encajonada y medio agachada, otras me he desplazado demasiado a la derecha, otras me quedo como petrificada en dos agarres cómodos que soy incapaz de soltar. En definitiva, me complico la vida. En esta última tesitura me encontraba, cuando de pronto me acordé de como el Rubio se dice a sí mismo vamos p'arriba, y algo así más o menos hice, pudiendo chapar la cuarta y quedándome bastante más tranquila. Muchas veces, Todo está en la cabeza. De ahí para arriba fue casi coser y cantar.
El rubio la encadena tranquilamente y vamos a por la próxima. Acaba de llegar Oscar T, y decidimos probar Canal Negra (V), que negros son los recuerdos que tiene el rubio de ella. Sube Oscar T con aires de lagartija, luego el rubio y al final parece que me toca a mi. Me quedo bloqueada donde se sabía que ocurriría y lo resuelvo. Un quinto para mi.
La siguiente para ellos es Esta vía estaba (V), y que, como seguirá estando, decido no intentarla e ir haciendo camino de vuelta, que hoy voy de noches.
Martes, contra todo pronóstico...lalala.
Y miércoles pescadilla....zzzzzzzzzzzzzzz zzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

7 de mayo de 2010

Alergia.


Le voy a echar la culpa a la eterna mudanza y a la astenia primaveral, a la lluvia, a las tormentas...le voy a echar la culpa a cualquier cosa que pueda tenerla con tal de no reconocer que, realmente, estoy menos que poco motivada.

Y mira que había planes. Por haberlos...

El lunes, primer descanso. lalala, y lluvia y viento. Se me antojaba desagradable salir. Y mira que me consta que la lluvia es agradable.
El martes el plan era subir en coche a Morella y bajar en bicicleta, ellos con las de carretera, rápidamente y yo con la de montaña, más bien despacio. Pero con Florenci anunciando lluvia y nieve para el interior y la ventolera del lunes por la tarde, se abortó la operación.
Para el miércoles también existía un plan, pero, abortado el del martes, el del miércoles desaparecía. Así que, tras hablar con Oscar T, decidimos que sería un buen día para ir a andar la Volta al Terme de Alfondeguilla. Menuda idea peregrina. Pero, ya ves que, para tener ideas, con un par de neuronas es suficiente. A las once de la mañana salíamos de la plaza de (Al)Fondeguilla dirección La Vall d'uixó para comenzar la subidita al muro. Y tan tranquilos, sin ninguna prisa, ni tiempos de corte, ni calor excesivo. Que subida tan dura, menos mal que es la primera. Roma avanza rápidamente mientras Oscar observa el paisaje por una vez y yo me concentro en mover las piernas sobre las piedras e intentar subir aquello. En este recorrido una aún no ha terminado de asumir la subida que ya está inmersa en un problema más gordo que el anterior. Aunque con esto de ir tan tranquilos, ni me pareció tan dura aquella bajada hasta la pista. Otra cosa que pasa en este recorrido es que la pista la ves, y a los dos minutos, ya no la ves. Y de nuevo estás subiendo algún zigzag imposible.
Creo que voy a empezar a comer lo mismo que Roma, la perra está más que en forma. Va, viene, y aún tiene ganas de perseguir alguna cosa.
Nunca había visto tan bonita esa zona, estaba húmeda y de un verde oscuro, raro. Parecía menos agresiva que de costumbre. Y he dicho agresiva y podría haber dicho agreste. Y ambas cosas serían.
Y haciendo camino íbamos tranquilos, y en el cruce del GR7 nos paramos a almorzar. Y allí además de almorzar, también decidimos tomar una bonita senda a la izquierda que sabíamos que nos devolvería al pueblo unos kilómetros más adelante.

Y así nos salieron 21 kilómetros con 1750 metros de desnivel positivos y otros tantos de desnivel negativo según el garmin training y 1200 según el wikiloc. Que cuando se hacen andando con tranquilidad, y charlando, hasta se hacen agradables.


El jueves quedé a las 4 con el Sr M, en el apeadero. Y yo llegué medio dormida pero lista para subirme por alguna pared. Vallat. A Vallat fuimos con los Kiyos hace algunos meses y allí estuvimos bastante entretenidos hasta que nos interrumpió la lluvia. Pero recuerdo la escuela interesante, y si encima me dice Oscar T que la roca se parece a la de Montesa...
Tras investigar un poco y hacernos un lío con la forma poco convencional que tengo de imprimir reseñas, nos colocamos en el sector Espinete y nos marcamos el mismo cuarto (IV) (Psicochapas) cada uno. Primero él, después yo.
Tan bien salimos de allí que nos lanzamos a la vía de al lado. La Sandra (V). Que desde abajo siempre parece fácil, aunque cuando una (y uno) llega arriba se encuentra con que las chapas siempre están más lejos de lo que uno pensaba, el paso es un poco más vertical y los agujeros son algo más pequeños. Aún así, Sr M salva algún momento de tensión y llega dignamente a la reunión. Ahora te toca a ti. Y yo creo que vi maldad en su cara. Y me costó. Allí estaba encajonada con la chapa demasiado a la derecha y ciertos tembleques. Vete llamando a la guardia Civil...
Pero aprovechando un momento de lucidez, hago una maniobra un tanto rara y al poco ya estoy arriba. ¡reunión!
La santa vía era más complicada de desmontar que de subir.
A nuestra izquierda, discreta, se levantaba un V+ de nombre "todo grado en Belgrado". Y se veía tan fácil...que, tras animar (o picar, o empujar al abismo) a mi compañero, allá arriba que se va dispuesto, si saber que se estaba metiendo en un buen berenjenal que le costó algún esfuerzo de más pero que finalmente consiguió encadenar. Lo malo es que después me tocaba a mi. Me dejan intentarla en top, que es una cosa que se agradece infinitamente, y allí estoy un rato quemándome los brazos hasta que me convenzo totalmente de que eso es demasiado para mi. La dejaré para cuando sea mayor.
A todo esto en mi cuerpo se andaba librando una extraña batalla de la que yo era casi absolutamente ajena. Y el viernes andaba con fiebre, picores y la cara hinchada. Y en ello estoy.

3 de mayo de 2010

de Riudoms, la mola y otras paredes.


Mientras decido si Vodafone, Yoigo o ya.com.... siguen pasando los días y las semanas. Espero que no pasen meses...

El domingo teníamos marcha de resistencia, de la Feec, de la copa catalana. Una de esas que me encantan porque la gente va más bien tranquila y los avituallamientos emanan felicidad y coca cola. Lola y lola-lover nos habían acogido en su casa y además nos habían enseñado a salir de ella y llegar a Riudoms. Y eso fue lo que hicimos bien temprano por la mañana. Bien temprano, pero no tanto como para que a la hora que debíamos estar en la plaza, dispuestas para salir, lo estuviéramos. PUM ¿eso es la salida? pues claro, dijo resignada.... y yo pensando que Julia tenía demasiada prisa...y resulta que se salía media hora antes de lo que yo pensaba, y....me he dejado el Fore en el coche y.... ¡¡corre Julia, corre!! De todas maneras aún se veía gente por acá y por allá, corriendo hacia la linea de salida.
Nos dedicamos a perseguir a un grupito que salía andando, y al ratito ya teníamos a vista al grueso del personal. Esto nos pasa en Castellón, donde la gente sale a escape, y nos perdemos para siempre.
Como estábamos al final del todo, trotábamos y adelantábamos gente a diestro y siniestro, entretenidas. Cinco kilómetros así. Primer avituallamiento, estupendas.
Hasta este momento habíamos ido pasando por algunas carreteras y caminos, mucho llano y pocas nueces. Pero pronto cambió el paisaje y nos metimos entre ciertos pinares de agradable paseo y pequeñas subidas. Y me parece que a estas alturas ya se nos había unido un señor al que llameremos el pecuario.
Y a estas alturas ya necesito ayuda para recordar el recorrido, así que voy a relatar lo que recuerdo, omitiendo nombres y desniveles y seguramente desordenando algunos puntos de paso. Incluso podría comenzar, a partir de ahora, diciendo...Érase que se era.....

... La subida al castell d’Escornalbou y el pantano de Riudacanyes, preciosos ambos. Y aquí ya me voy quedando atrás, en una senda que subía, verde y húmeda, hasta allá arriba. En cuanto me pongo en llano troto y alcanzo a Julia, al pecuario y a Tomás, que andaban animadamente por una pista. Bajamos de nuevo, así que ella pone el modo cabra hasta que se lo permite el pequeño tapón de delante y avanzamos hacia la muela. La Mola de Coldejou. Que se levanta repentinamente y se ve alta y amenazante y a la que incluso le veo dos cuernecillos de de demonio en lo alto.
Efectivamente poco tardo en perder la rueda de Julia y sus amigos, que era una cuestión presentida y acordada. Voy parando a respirar mientras dejo pasar a los que llevo detrás, educadamente. Y poco a poco llego a arriba. O a lo que yo pensaba que era arriba, porque detrás de esta subida, venía otra aún peor que sólo se veía cuando una ya estaba, hígado en mano, en el punto en que yo me encontraba.
No quedaba más remedio que subir, y ahora ya me pasan por ambos lados sin que ni siquiera tenga que parar (más), pero valió la pena el esfuerzo, porque desde allá arriba se tiene una preciosa panorámica, de mar y montaña, Mediterráneo, Montsant y Priorat.
Y comienza una nueva bajada, que enfilo optimista, porque eso es lo último que se pierde, después incluso que la esperanza, porque esperanza de reencontrar a Julia ya no tenía, pero seguía optimista para los veintipico kilómetros que aún quedaban....
Tras la bajada, como no, una nueva subida, hacia la ermita de la Virgen de la Roca. Y esta me recuerda terriblemente a la subida al Alto del Señor, en Alfondeguilla. Ese monte bajo, ese matorral, esa pendiente...Pero cuando una llega arriba, se olvida de todo lo malo, y anda sobre la piedra rodena y lisa rumbo al santuario, dejando lo de abajo tan lejos...Creo que es una especie de posesión, o que llevo un buen rato andando y las endorfinas me están haciendo una jugarreta. En todo caso, paso entre cuerdas y escaladores y bajo por la escalera tallada en roca alegremente. Y allá abajo me encuentro a Julia y sus amigos, que acaban de pegarse un almuerzo del quince, con café y todo. Continúan ellos su ruta y yo decido no entretenerme demasiado, que esas comidas copiosas a mitad de camino no suelen hacerme ningún favor, con lo que vuelvo a tomar cocacola, y sigo. Y al poco rato, ya estamos todos juntos.
La cosa es que el resto del camino era realmente horrible. Y llano. Y asfaltado. Y decidimos trotar a ratos, pero a ratos ni de eso teníamos ganas. El olor a cerdo nos dejó fritas un rato y otro rato estuve empeñada en que alguien debía bailar una sardana. Demasiado calor.
Y al final llegamos. 52 kilómetros, 1500 metros positivos, 1500 metros negativos. 8 horas y 46 minutos. Y muchas risas y algunos dolores.

El lunes, querido lunes, comenzaba una nueva etapa de la piedra escaladora, que, encomendémonos a alguien, espero que dure. Lo bueno de trabajar en un sitio con tanta gente, es que hay gente para todo, y si ya había encontrado con quien ir a hacer barbaridades, o salidas cortas, o montañas más altas, o salidas en bici, sólo faltaba alguien que saliera a escalar. Y ahí aparece el Sr M, al que no llamo por su nombre porque ya tenemos demasiado óscares, y este no es Óscar T, ni Óscar G, ni Óscar B, ni ÓscarM.
Racó de Farol. Algo subimos, aunque no recuerdo bien qué. Seguro que Sampabollos (IV), esa siempre cae.
El martes lalala.
Y el miércoles, otro racó de Farol.
Y el jueves, más lalala, con algo más de sentimiento de culpa.
Pero el viernes, un Castellet. Y la vuelta a Covetes II (V). Como brillan esas rocas. Y cómo me frustró no poder encadenerla a la primera. Sin embargo, a la segunda salió bien. Pero preferí no meterme en Bavaresa irme contenta. Eso sí, mientras el Sr M la subía, me fijaba en donde ponía exactamente el pie para salir de allí de forma digna. A la próxima la intento.
Sábado y domingo...pescadilla y lalala.

26 de abril de 2010

Explora explora


esto de no tener internete en casa....

El miércoles era día de rodadita con la Veloz, que tenía que ser suave porque a ella la esperaba un fregao de los gordos. Así que bueno, teníamos excusa para hacer que hacíamos, y hacer sin hacer gran cosa. Esto de tener pueblo nuevo ha despertado mi espíritu explorador, ese que se pierde tantas veces y otras tantas no llega a descubrir nada. Empezamos desde el Ayuntamiento y bajamos por cierta calle a buscar cierta pista. investigamos cierta entrada y más tarde se me ocurrió que podíamos ir hasta el corral de la ganadería de días atrás. Y resultó que la carreterita que tomábamos era más ascendente de lo que yo recordaba y que a esas horas, ni toros ni vacas. Ahora era el momento de comprobar que la pista que salé por detrás, también lleva a Borriol. Y voilà, así es. Así que contra todo pronóstico y tranquilizando así a Irene -que temía que no regresáramos nunca de allí, sino que permaneciéramos, eternas, rodeando Borriol- nos plantamos en el punto de salida.

El jueves y el viernes, que se esperaban intensos, se quedaron en lalala. Por la lluvia del cielo o las resacas ajenas.

El sábado no debía ser día de hacer nada, pero allí estaba mi yo explorador sacando la cabeza por la ventana y preguntándose a dónde podía llegar. Bajo hacia el río de Borriol y tomo una pista que parece que me podría llevar a alguna parte. Cerca de un puente, se pierde y un vecino me grita ¡por allá! viendo mi cara de despiste. ¡Gracias!.
Y subo hacia un camino entre huertos que me lleva, un par de kilómetros más tarde, a cruzar el río u a dos señales de sendero: GR y PR.
Me decido por el PR, que el GR ya lo conozco.
Ciclistas bajando la trialerita y el camino que se convierte en senda que sube y sube. Y sube hasta una loma de nombre y situación descocidos, y luego baja paralelo a si mismo, y me devuelve al punto en que lo encontré. Y allí llego a Borriol, como si no hubiera empezado, pero algo más morena.

Un ratito más tarde estaba recogiendo a la Juli para irnos a lola-home (o chez Lolos, o can lolos...). Por allá por Tarragona, entre pinos y pinos, con la Nura, el lola-lover, Ulan Bator, el perro asesino y otros personajes de leyendas de blog.

Al día siguiente teníamos marcha. ¡de resistencia!

21 de abril de 2010

arena de castillos


Y empezamos de nuevo. aaalehop!!

Domingo, lunes y martes fueron días de reincorporación al mundo real. Volvieron las escaleras y el ponerse en pie de madrugada, y con ello también algunas risas y algunos planes.

El miércoles vino de visita la Veloz, y no podíamos quedar simplemente a vaguear, con lo que salimos del centro mismo del pueblo y nos lanzamos hacia no sé bien dónde. Yo me limitaba a seguirla animadamente, charlando y observando lo cerquita que estoy ahora del monte. Llegará un día en qué por fin conozca bien estos sitios. Como no llevaba reloj, no sé bien cómo quedamos, creo que con algo menos de una hora.

El jueves. Salí de casa, rumbo a la vía augusta. Desde luego el entorno de las rodadas ha mejorado considerablemente. Es algo tarde, así que no me apetece perderme por un camino, con el carril bici tendré bastante. Constante sube y baja, se hace divertido. 10600 metros, una horita justa.

El viernes lalala

Y el sábado se me ocurrió que no tenía ninguna excusa para no ir al diezmil del pueblo. Salía del ayuntamiento, y allí me planté con el tiempo casi justo. La verdad es que me pareció que había muy poca gente, pero esa lluvia fina que llevaba todo el día cayendo no parecía que fomentara las ganas de carreritas. De todas maneras, hay suficientes inconscientes en el mundo como para que siempre seamos unos cuantos en todas partes.
Salida.
Aquel hombre me preguntaba si me gustaba correr con música, me contaba de su lesión y de que debía ir despacio...y yo sonreía cordial mientras me acomodaba los incordiosos auriculares. El diezmil no será llano, el Borriol creo que no hay dos adoquines a la misma altura, así que esto tiene pinta de durar mucho rato. Digamos, 54 minutos.
Con esa mentalidad empiezo. Y con la misma continúo los siguientes seis kilómetros, durante los que parece que mantengo cierto ritmo equilibrado. El recorrido avanza por pistas de tierra enfangadas: estoy en mi ambiente, entretenida con cada charquito.
Luego empezó el rato de muerte súbita, cuando un Ube-corredor se perdió de mi horizonte y comencé a sentir las piernas tan rígidas como las de la pobre Nancy Comunión que tenía colgada de la pared de mi habitación hace por lo menos...20 años. No sé por qué demonios me acabo de acordar de esa pobre muñeca.
Cuando acabaron los dos kilómetros de subida, comenzaron otros de sube y baja que me permitieron correr (trotar) un poquito más rápido y llegar a meta en 54'39". Pues lo que yo decía.

El domingo, momento experimento. Descargo "la volta por la serra" del wikiloc, y para allá que me voy. Mil sendas y caminos rodean Borriol, y tarde o temprano me los aprenderé. Eso ha pasado a ser uno de los absurdos objetivos que me marco cada año. Y en esa vuelta, cuyo recorrido soy del todo incapaz de describir porque no sé por donde pasaba, subimos a La Pedra, bajamos a un barranco, corrimos por el GR33, compartimos un ratito con Vicente, llegamos a un corral con toros de lidia, intuímos la Pobla a lo lejos, la confundimos con otro pueblo...seguimos flechas azules y blancas, hitos de piedra...Y al final vimos el Castillo. Que ahora me es más familiar que antes, porque puedo verlo cada mañana....Dieciseis kilómetros, seiscientos metros. Gracias por la foto, efrén.

Lunes, martes....lalala.

1 de abril de 2010

Contiendas, crestas..¡¡vacaciones!!


El Lunes es un día lejano que queda lejano en el tiempo y la memoria, si no fui a la piscina, me temo que no salí a hacer mucha cosa productiva.
El martes, sin embargo, ahí estaba la Veloz, puntual ante mi casa para poner disciplina. El plan no estaba muy claro- algo suave-, decíamos. Dejamos el coche en el sitio más bonito de la carretera que sube el desierto: "los contenedores de basura". Y, tras equiparnos correctamente, comenzamos la salidita subiendo por la senda que indica "las contiendas". En breve nos dimos cuenta de que no estábamos descubriendo nada paranormal y que puede que hubiésemos pasado por allí diez veces antes. En mi caso, nunca en ese sentido, así que me vale como experimento. Bordeamos el morico por una bonita senda (bonita = cuesta abajo y fácil) de la que desechamos varias bifurcaciones hacia la izquierda. Después de mirar el mapa veo que esos desvíos llevaban a la pista de la Pobla, que creo que es lo que dijo La Veloz. De pronto estábamos en el Coll de la Mola, así que aprovechando la coyuntura decidimos subir al Bartolo por las Crestas, porque para qué vamos a hacerlo fácil.

Y por supuesto, tampoco nos íbamos a quedar a escasos metros de las antenas, así que subimos, y menos mal, sino, nos hubiéramos perdido una explicación gratuíta y espontánea del "efecto tres dimensiones" creado a partir de ángulos, colores y diferencias de tamaño.
Decidimos bajar trotando, así que escogimos una pista que nos llevó, sin más dilación ni interferencia, a la misma puerta del coche. 12 kilómetros y pico, con setecientos metros positivos.


El miércoles ya estaba oficialmente de vacaciones, de pronto me vi metiendo trastos y bici el coche y haciendo unos poco cientos de kilómetros hasta Jaca, donde cargamos más trastos y más bici y desde donde Patrikinder y yo comenzamos una historia llena de comida, canales, pinchazos y carreteras oscuras. Destino: Toulouse "La ciudad rosa".

21 de marzo de 2010

Motivación

A veces pasa que cualquier cosa es fuente de inspiración (deportiva) , la lluvia, el tipo que corre con cara de velocidad por la ronda, el gato saltando de estantería en estantería, tus fotos de hace años, las de otros...tener un objetivo cerca, tan cerca que casi ya oyes la música del arco de salida. Luego está cuando exactamente las mismas cosas provocan solamente desasosiego. Será la primavera, o la casi certeza de que si algo ha de salir mal, saldrá mal. Desde luego, de esos momentos cada uno escapa como puede, porque, bueno, estaremos de acuerdo en que positivos, no son.
Mi exnovio el controlador mental solía hablar de las casualidades. Decía algo así como que no existían las casualidades, sino que cada uno de los problemas o circunstancias que nos rodean estaban destinadas a resolverse, y una solamente debía estar atenta y con mentalidad positiva para atraer la solución pertinente. Me parece que yo lo he explicado mejor, quizá han tenido que pasar diez años para llegar a la conclusión de que puede que tuviera razón. Lo cierto es que si lo llamo para decírselo probablemente me envíe a fumar.
Ya no sé a qué venía todo esto.
Ah, sí. Pues a que buscaba motivación y de sopetón me la encontré por partida doble, primero en una estantería de la Fnac y luego en mi oficina de correos.
Título: Ultramaratón /Autor: Dean Karnazes / Editorial: Paidotribo /Nº pags: 212 /Idioma: Español/Precio: 21 €.
Empieza el capítulo 1 diciendo.... "dormir es de cobardes"
Tras el susto inicial, el resto del libro tan pronto aumenta fuertemente la motivación como produce unas inevitables ganas de quemarlo y meterse una en cualquier tugurio a beber alcohol sin medida.
Días más tarde recogí un paquetito en Correos de procedencia Las Palmas. En su interior ¡¡el kit del corredor canario!! ambrosías, gofio, bizcochos de moya, suspiros...un forerunner de caramelo. Todo pensado para que comience a entrenar fuerte de una vez. La TransVane es una caña. Miles de gracias...primera vez en mi vida que me hubiera gustado ser de Guijuelo.

Total, que con tanta inspiración, sólo quedaba dejarse de historias y salir a correr, o trotar, o rodar, de una buena vez. Y así quedó la cosa:

El martes vino La Veloz a buscarme con sus dos pies, el bueno y el malo. El plan era probarlos, suavemente.
Ala, a cinco y poco, como las locas, por la pista de la autopista, saliendo de la Magdalena. ¿te duele? Ella se va probando y parece que no, que va bien. Yo voy más o menos, a ratos...Ella sigue hasta no sé dónde y yo me paro brevemente. 12070 metros, hora catorce: a 6'11" el mil.
El miércoles repetía con Rubens. Y sería la hora, o las ganas, o que ya sabía lo que me esperaba, que me sentí mucho mejor. 12240 metros, hora trece: a 5'59" el mil. Esta rodadita tiene futuro, por eso de las piedrecitas y las pequeñas cuestecillas...
El jueves dos cuartos en el racó de Farol y el sábado empezó a llover finito justo cuando empezaba. Lalala.
El sábado rodadita experimental. Salí como estos días atrás, de la Magdalena hacia Benicassim...allá por el kilómetro 5 abandono la pista paralela a la autopista y me adentro poco a poco en montaña, por una senda que se estrecha poco a poco y que sube rápidamente para meterse en un collado, a cuyo lado está el Castillo de Montornés. Nunca había intentado llegar por esta cara al castillo, pero me picó la curiosidad cierta entrada del blog de Raccca, y el sábado quedó bautizado para siempre, como el día del experimento.
El castillo fue fortaleza árabe, pero ahora mismo apenas quedan un par de torres y parte de la muralla, colándome entre huecos, lo atravieso. Menudo sitio para montarse la casita, pensó ella mascando chicle. El Cid lo recuperó para el reino de Aragón y siglos más tarde fue Jaime I el que lo volvió a conquistar. La historia de España está llena de conquistas, reconquistas y requeteconquistas. Al final les quedó un pais bastante apañadito.
Lo que no tenía demasiado claro era por donde se salía a la carretera, suerte que una pareja que por allí rondaba me lo indicó amablemente. Y de allí, por caminos habituales, regresé al trote a la Magdalena. Algo menos de dieciseis kilómetros y medio, dos horazas y media.


16 de marzo de 2010

En fiestas


Magdalena festa plena y yo convencida de que no debería pasarme haciendo la tonta ni pasándome de lista, porque todo se paga y parece que no, pero casi está llegando agosto. Tremendista y exagerada como yo sola.

Pero bueno, lo cierto es que decliné la oferta para ir a comer ( y beber) al mesón de la tapa, no porque tuviera ninguna urgencia en entrenar para el día siguiente, sino porque tan bien me había sentido días antes, y tan bien sabía que si me ponía cervecita va cervecita viene el resto iba a venir rodado...que preferí guardar el reposo de los martes y salir a rodar con el Rubens rumbo al mar. No salimos tan pronto como había pensado, pero quizá eso tampoco fue mala idea. Empezamos a trotar hacia el Grao y parecía que no, pero hacia allá que nos movíamos a 5'20". Y yo contenta pero preocupada en la subsiguiente, consiguiente e inevitable ¿como llamarla?... petada.
Pero seguíamos rodando y, a parte de las molestias habituales, no tenía síntomas de cansancio. Y a 5'22 que seguíamos. Playa. Y vuelta. En ese momento anuncio en voz alta mi inminente reducción de ritmo. Venga Nere...
A Rubens cada vez lo veo más rápido y más lejos. Agonizando regresaba a mi lugar de origen, tras diezmil seiscientos metros y cincuenta y nueve minutos. A 5'28" el mil. Grata sorpresa.

El miércoles habíamos quedado a las 9 en Almazora. Recogemos a uno, en Atzeneta quedamos con tres...y ya somos seis pelados de frío bajo los tímidos copos que caían en Sant Joan, dispuestos para subir a Penyagolosa. Por la Banyadera, fuera riesgos...mi sugerencia del barranco de la Pegunta fue tomada con bastante poca emoción incluso por mi. Y más relevante que la nieve, era el frío que hacía. En el pico, las nubes dieron poco margen de visibilidad, pero, aún así, estar allá arriba fue otro soplo de libertad en los oídos.
La bajada se hizo entretenida con tanto amago de resbalón. Once kilómetros, quinientos metros para arriba, quinientos para abajo.

El jueves lalala.

El viernes era día obligatorio de hacer algo, para algo era la última noche, víspera de las tres tardes, cuando ya tengo asumido que será poco probable que salga a hacer nada. Para variar, cojo el coche y no me voy al desierto. Tomo hacia el sur, hacia donde poco a poco se eleva el terreno y al final termina siendo también Sierra de Espadán. Comienzo casi mal, me concentro contando pasos para no parar de trotar, me desconcentro de nuevo y sigo. Para abajo, primero difícil y luego fácil. Y al final hora cincuenta y cinco, y algunos kilómetros, quizá catorce. ¿alguien sebe dónde dejé mi forerunner?.

Sábado pescadilla, domingo, lunes...lalala.