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17 de mayo de 2012

Castellón - Penyagolosa: la 115. (y II)

Y salimos Vicente y yo contentos y felices hacia Atzeneta, bajo el sol abrasador y con la esperanza de que la tormenta prometida por Maldonado fuera cierta. Aunque yo ya he dicho muchas veces que soy más de Florenci, pero Florenci no se había pronunciado al respecto.
Nada más salir de Sant Miquel aparecía el desvío que nos separaba a MiMeros de CsPeros. Y por un momento pensé en el tremendo marrón que supondría ponerse a subir la Lloma Bernat con 30 grados. Y me alegré enormemente de haberme apuntado a "la larga", porque, si bien teníamos más kilómetros, las horas de calor las pasaríamos rodando por llano y no subiendo cuestas empinadísimas cara al sol. Y es que a mi eso de ir cara al sol nunca me ha gustado mucho, pero eso es otra historia.
Vicente no parecía tener intención de correr más rápido, le sobraba mi ritmo para ir cómodo y no tenía ganas de arriesgar. Y de pronto ¡una nube!. Una enorme y negra nube. Pronto empezará la tormenta.
A las 14:30 llegamos al control de Atzeneta, que debía ser en ese momento el pueblo más desierto y con menos ambiente del mundo. Cocacolas en el bar, rellenar líquido, y seguir. Próxima estación: Molins.
Poco a poco comienzan a caer pequeñas gotas del cielo, y a escucharse la tormenta que se ve allá hacia Culla, como una enorme torre blanca, preciosa.
Los siete kilómetros pasan rápido, pese a no ser un terreno precisamente bello. Vamos trotando y charlando, y, cuando comienza a apretar la lluvia, llegamos al control. A estas alturas ya voy al 100%. No está mal, sólo me ha costado 60 kilómetros. Saludo, como membrillo y naranjas, que es lo único que me apetece, bromeo un poco y salgo. Vicente me cogerá en breve.
Hasta Culla es precioso el camino. Incluso la terrible subida prometida lo es. Con los bastones y sin aquel sol, todo es más fácil. Con el gps desconectado, por si los rayos, avanzo rápida, por un terreno que para mi es favorable: una pista ancha y ligeramente ascendente por la que se puede caminar muy rápido. Tanto que se me pasa una señal y terminamos los tres con cara de bobos en mitad de la carretera. Genial. Menos mal que no fue una gran cosa.
Llego a Culla sola sin darme cuenta. Me cuenta un hombre que a Vicente se le había caído algo... Y ¡sorpresa! En el control me esperan Jr, Chispas, Chispes y Chispiño. ¡qué alegría!. Y me dan comida, y bebida, y charlamos, y me cambio de pantalón, me prestan un chubasquero y "qué calor me da ésto, mejor me lo quito" y "no te lo quites que hace frío" y "no te duele nada? y ¡come pasta!. Y voy de un lado a otro de la mesa sin terminar de coger nada, eligiendo al final, naranjas, cocacola y coca de manzana. Y membrillo, el membrillo que no falte. Vicente aparece listo para un masaje y se recupera atendido por Jr. Llevo una media hora en ese control, quizá sea el momento de salir. Pero primero ¡control de material! Y por supuesto me piden lo que más escondido estaba...

Fer me indica cómo se sale de allí, y enseguida recuerdo el punto en que nos desvíamos del recorrido aquel día de ensayo con los compañeros de trabajo. La pista es maravillosa y tiende hacia abajo, es aérea y limpia. Aún quedan unas dos horas y pico de luz, aprovecho para correr, justo después de quitarme el chubasquero. Prefiero mojarme, la lluvia es fina y agradable. Próximo destino: Sant Bertomeu.
Llego fresca y contenta, a ratos andando ligera, a ratos trotando tranquila. En el control Ayacucho y Laura lo tienen todo muy bien montado. Membrillo, cocacola. Y sales. Silvia anda cansada, pero sale tranquila rumbo a Vistabella. Llega también al control la chica de las polainas sexys que se me antojan tremendamente incómodas y calurosas. Me despido y salgo tras ellas.
Un poco después de anochecer, llego a Vistabella. Jr me conduce al control, y allí encuentro a Carmen y los Kiyos. Carmen a punto de salir, Kiya y Kiyo por allí de apoyo moral. Y Sofía. Y el Manager. Y yo con mi misma rutina: cocacola "no voy a pegar ojo en un mes" y membrillo. Dieta mediterránea. Y una cerveza. Que a mi no me gusta la cerveza, pero ésta me la pedía el cuerpo.
Al poco rato salgo del control. Unos diez para Xodos. Dos niñas se ofrecen para acompañarme a la salida del pueblo, y charlando llegamos a la fuente donde, según ellas, debo seguir por las montañas. Pues nada, a seguir por las montañas.
El frontal este es una castaña. Tiene un botoncito para cambiar la intensidad y apagarlo, pero este botoncito se ha roto. Ahora para apagarlo sólo puedo quitarle las pilas y tiene una única posición de intensidad, que, como no podía ser de otra manera, es la que menos alumbra. Genial.
Al rato me encuentro con Carmen, Jose y otras personas a las que no sé si conozco porque de noche todos los gatos son pardos. Y vamos haciendo la goma hasta Xodos. La bajada es muy muy pesada, con piedra suelta. Más piedra suelta. Este trail es el trail pedrada Xtrem. O Ultrapedregal.
Control de Xodos. Cocacola, membrillo... y nos quedan 20 kilómetros, mejor no nos encantemos.

A partir de ahí ya recuerdo más bien pocas cosas, porque nada veía: caminaba lo más rápido posible, cuesta arriba o cuesta abajo, intentando no perder las señales fluorescentes que colgaban de los árboles y hablaba levemente con quien fuera que tenía cerca. Juntos llegamos al control del Remolcador. ¿qué quereis? ¿una cocacola? Si no me sale una alergia hoy, ya no me saldrá. Tere estaba por allí para hacer el último tramo con una charla muy animada. Continúo hacia adelante andando intentando no desviarme y pronto me alcanzan Jose y su amigo, que saben que las chicas van bien y dándole al pico. Después del Remolcador hay otro control, matarile rile rile. Pista para arriba, pista para abajo, ramas por aquí, ramas por allá. Y venga piedras. Y de pronto musiquilla en mitad de la nada. Es el control del Club de Montaña Puertomingalvo. Carlos saluda y anima. ¡ya queda poco!. A mi menos que a ellos, a los que les queda una larga noche por delante en aquel lugar perdido, desconocido y oscuro. Muy oscuro. Saludos a los voluntarios.

Supuestamente nos quedan cinco kilómetros. Hablamos un poco, y andamos -creo que-rápidamente. Jose delante. Llegamos a un lugar conocido, por fin, la base de Penyagolosa. Y de ahí todo es bajar, creemos. No sin antes dar una o dos o tres vueltas. De pronto creo escuchar una vibración. Eso es un grupo. Tenemos que estar cerca.
¡habrá que correr ¿no?! ¡claro! Y llegamos a meta trotando, justo en uno de los momentos en los que el grupo fallaba y nos dejaba a oscuras. Veintiuna horas cuarenta y siete minutos de ratos para todo. Besos, abrazos, regalos, esperar a los demás, saludar a los que estaban. Gracias y más gracias.



Y cierto vacío. El de siempre. Un poco más.


16 de mayo de 2012

Castellón - Penyagolosa: la 115. (I)


Pues el primer fregao del año ya estaba cerca. Y yo sin poder atar los bastones a la mochila, porque la mochila es muy cómoda y estupenda pero no tiene cordoncitos para sujetar los bastones. Y la CsP es una carrera muy corredora al principio, donde a una los bastones la fastidian más que otra cosa.
Deseché la idea de la cinta americana, y con unas gomitas del pelo solucioné el problema con bastante gloria.
JR me recogía a la hora de los panaderos, y me dejaba en uno de los sitios que menos me gusta de esta ciudad. Su Universidad. Esta noche, sin embargo, me resulta diferente. Hay miles de personas por allí circulando. Sí, miles. Por lo menos 2. 2 miles.
Este año hay cajones de salida para intentar evitar aquello del señor con gorro de paja saliendo delante de Miguel Heras. Y no tengo nada contra el gorro de paja, ni contra el señor, pero en los cajones de salida, como en la vida, cada uno tenemos nuestro lugar.
Me coloco, me parece, que en el de 19:30, que equivale a las 10:30 de la MiM.

Vamos a traducir este tinglao de siglas para los despistados.
MiM: marató i mitja. Maratón y media. 14 ediciones, desde Castellón hasta Sant Joan de Penyagolosa, 63 kilómetros por el GR33. Participé en 2005, 2006, en 2007 fui voluntaria en meta, en 2008 me retiré en Useras, 2009 y 2010.
CsP-115. Invento de este año. 115 kilómetros desde Castellón hasta Sant joan de Penyagolosa, primero siguiendo el GR33 y más tarde dando un bonito rodeo por la provincia: Atzeneta, Culla, Vistabella...
Salimos todos a la vez desde el mismo sitio. Cada uno con su dorsal, sus ilusiones y sus cosas.


Continúo.
Razonamiento: no voy a llegar en 19:30, pero sí quiero llegar a Useres en menos de cinco horas, y esos son lo de sub10:30. Me parece que nunca había calculado tantos tiempos de paso para una carrera. El único pensamiento que me agobiaba era que no quería pasarme 24 horas por el campo. Demasiadas horas, no estaba preparaba mentalmente para ello. Ahora faltaba averiguar si estaba preparada físicamente para lo otro.
Karmele apareció justo a tiempo, y juntas empezamos a surcar la preciosa pista de atletismo de la UJI. Aún era de noche, rodábamos a buen ritmo por los caminos hacia Penyeta, charlábamos, nos escuchábamos... ¿haces la larga o la corta?. Una prueba con tanta épica como la Marató i Mitja había quedado reducida a ser simplemente "la corta". Qué cosa tan rara..
Control de la Pedra: 1:52. Eso es 4 minutos más rápido que la vez que más rápido he llegado durante una MiM. Eso me preocupa, a Carmen parece que no. A Pascual también le preocupa.
Control de Oronetes: 3:23. Nuevamente más rápido que mi mejor año en la MiM. Cesar también nos dice que quizá vamos muy rápido. Y Pepe Asins. Me sigo preocupando.
Comienza el calor, pero aún se lleva bien, el terreno es favorable pero aún así bajo el ritmo. No estoy segura de que a Carmen le parezca bien. Qué fuerte está. Llegamos juntas a Useras, con 4:48 o algo así. Pero esta parada será más larga. Jolisneo aquí y allá y termino dándome una ducha completa. Genial. Vicente también ha llegado, me parece que también piensa que vamos demasiado rápido. A mi siempre me dijeron que en la MiM, lo que va davant, va davant...Y esto es lo mismo, pero más largo, así que igual debe servir.
El plan cambiaba ligeramente al salir de Useras, el calor ya era importante y el terreno se complicaba bastante, así que saco los palos, que buena falta me harán. Desde la primera subida empezamos a ver gente con mala cara andando en sentido contrario. -¿y esa gente a donde va? - ¡¡huyen, querida!!-
No es para menos. Carmen sigue con ritmo alegre pero yo empiezo a sentirme muy muy cansada. Subo hasta el pozo que hay antes de Sant Miquel y me mojo con ese agua con olor a pies. A muchos pies. Y sin saber cómo se renovaba. Menos mal que ahora ya me lo ha explicado Pepe. A buenas horas, mangas verdes.
Carmen se adelanta, rauda y ro repto cuesta arriba. -Queda una subidita, una bajadita y otra subidita, -rezo. Más y más calor. La subida final que conduce Sant Miquel de les Torrocelles fue un calvario con cruces y todo. Un árbol=una sombra. Me paro. Una piedra=un escalón. Me paro de nuevo. Un tipo sentado=un desconocido. Me paro igualmente.

Y de esta manera llego por fin a la dichosa ermita, donde consigo mojarme y recuperar temperatura corporal de persona con el método de la lagartija: a la sombra. Y a eso ayudaron también Vicente y Àngel, que se dedicaron a darme bebidas varias que pasaron del agua, a la isotónica, la cocacola y la cerveza. Para cuando Vicente terminó su masaje yo ya estaba como una rosa, había conocido a la familia de Albero, me había despedido de Carmen y estaba preparada para la segunda parte de la fiesta.
Seguimos juntos, rumbo a Atzeneta. Llevamos casi casi, siete horas de carrera.

26 de mayo de 2010

De Puerto a Puerto, un año más tarde.


Y precisamente ya era Jueves. Rubens nos dejó amablemente en el Grao, como el año pasado, y desde allí comenzamos la andadura Oscar G y yo. Me costó un ratito darme cuenta de que tanta insistencia para que tomáramos todos un café se debía a que era él quien quería un café, pero en cuanto lo supe, me pareció una estupenda idea. Para evitar tomarlo en un lugar que se me antojaba cutre, elegimos (o elegí) otro que resultó que no tenía luz ni agua en el baño. Que ojo tengo.
Esta vez no tomamos el camino de la depuradora, olores que nos ahorramos, sino que seguimos por el carril bici de Avenida del Mar hasta la faraónica obra del dichoso bus guiado, que sigue recorriendo un único kilómetro y cuyo trazado hasta este proyecto de estación es aún una gran incógnita. Eso sí, el desvío provisional a causa de las obras hace que ya todos sepamos donde está el Celebrity Lledó. Montaremos allí una gran fiesta cuando terminen las obras del trolebús.
Charlando de estas y otras cosas llegamos a Castalia y de allí seguimos hacia la cantera por el mismo, mismito camino del sábado pasado: el GR33, el sender de la lluna plena.
La noche está clara y despejada, así que nos las prometemos felices y tranquilos. Voy quizá algo despistada, menos mal que Oscar conoce bien el camino. Van pasando las horas y durante ellas me da tiempo de pensar, hablar e incluso de encontrar una suerte de motivación para lo que queda hasta verano. Eso se mereció una foto.
En Useres paramos a comer, tranquilos, en una parada de bus. Hemos llegado exactamente en el tiempo previsto. Y saliendo de Useres comienza a amanecer, que es sin duda una de las mejores cosas de estos paseos nocturnos.
Llegamos a San Miquel de les Torrecelles (km50) diez minutos más tarde de lo que debíamos, así que eran las 8:10 de la mañana, y allí estaba Germán de apoyo moral y el resto del equipo para seguir la ruta: Miguelón, Carlos, Ana y Fermín. Ya estamos los seis. Y todas las cosas de comer que les había pedido. ¡¡¡Cocacola!!!
Antes de subir la Lloma me encontraba con fuerzas, sin embargo, al poco de comenzarla...me voy. Me voy. Me quedo. Menos mal que no hay cuesta que cien años dure, y afortunadamente esta no es demasiado larga. En la bajada nos encontramos con una alambrada electrificada. Qué bien. Uno a uno fuimos dándonos calambrazos y de pronto aquella alambrada había saltado de su sitio y teníamos la obligación moral de colocarla como estaba. Y la tarea no era fácil por aquello de los chuchazos, y pronto tenemos a Miguel cogiendo el alambrito con unas ramas, y a Carlos haciendo equilibrios sobre un tronco, y a Oscar metiendo la mano y a todos colaborando mientras yo decido que me gusta la situación y que voy a grabar un video.
El castigo divino fue el mareo que me dio al levantarme. Menudo desastre está empezando a ser ésto. Suerte de glucosport en pastilla que me regalan y que en breve me permite recuperar un ritmo aceptable de marcha.
Llegando a Xodos para Miguel a saludar al mismo paisano del año pasado, que cuidaba las mismas vaquitas o unas parecidas. No me parece que sea necesario llegar hasta el pueblo, a fin de cuentas el año pasado no lo hicimos y pasamos por una fuente... Este año haremos lo mismo. Aunque no sé exactamente qué camino tomamos que no recordaba la fuente como lo que encontramos esta vez, que más que fuente era abrevadero. En fin, sea como sea, quien tenía que repostar, repostó.
Y atacamos el Marinet. Otra vez. Y otra vez se me tenía que atragantar. Por Dios, menos mal que no era la MiM ese día. Pero bueno, esta gente es comprensiva y me espera.
Llegamos a San Juan media horita más tarde de lo previsto, unos minutos antes de que también apareciera la última remesa. Me acoplo en un banco bajo los arcos y pienso que de ahí no debería moverme nunca más. Tampoco pasa nada si te retiras aquí, dice OscarB. Pues pasar pasar, no pasaría nada, pero tampoco es para tanto....

Así que, tras sacarnos alguna foto y despedirnos de Ana, Araceli y Oscar B, salimos los seis de antes más Rafa y Alfonso sin agua. Deben ser ambos de secano.
Se supone que quedan unos once o catorce kilómetros. Más o menos, y que la mayor parte es pista porque no sabemos el estado del PR que nos llevaría directos. Quizá era este: PR TE 31 .
Pista pista y más pista, me decido a trotar levemente cuesta abajo porque es muscularmente necesario. Tras la pista, el sendero con su bajada hasta el río y su posterior subida hasta el pueblo. Y luego, la llegada. La larga llegada. Un último escalón y ya lo tenemos, compi. Otra más.

Qué buena comida después, que a pesar de estar muerta de sueño, hace que me ría mucho. Gracias a todos, chicos. Sobretodo a las asistencias, por llevarnos comida a San Miquel, subir a vernos, trasladar a unos y otros... Qué equipazo. Otra para el Ube Adventure que ahora se va de ruta unos cuantos días.

Por cierto, 82 km, 16 horas y media. Creo. Ya me pasarás el track, compi. Y las fotos...

3 de mayo de 2010

de Riudoms, la mola y otras paredes.


Mientras decido si Vodafone, Yoigo o ya.com.... siguen pasando los días y las semanas. Espero que no pasen meses...

El domingo teníamos marcha de resistencia, de la Feec, de la copa catalana. Una de esas que me encantan porque la gente va más bien tranquila y los avituallamientos emanan felicidad y coca cola. Lola y lola-lover nos habían acogido en su casa y además nos habían enseñado a salir de ella y llegar a Riudoms. Y eso fue lo que hicimos bien temprano por la mañana. Bien temprano, pero no tanto como para que a la hora que debíamos estar en la plaza, dispuestas para salir, lo estuviéramos. PUM ¿eso es la salida? pues claro, dijo resignada.... y yo pensando que Julia tenía demasiada prisa...y resulta que se salía media hora antes de lo que yo pensaba, y....me he dejado el Fore en el coche y.... ¡¡corre Julia, corre!! De todas maneras aún se veía gente por acá y por allá, corriendo hacia la linea de salida.
Nos dedicamos a perseguir a un grupito que salía andando, y al ratito ya teníamos a vista al grueso del personal. Esto nos pasa en Castellón, donde la gente sale a escape, y nos perdemos para siempre.
Como estábamos al final del todo, trotábamos y adelantábamos gente a diestro y siniestro, entretenidas. Cinco kilómetros así. Primer avituallamiento, estupendas.
Hasta este momento habíamos ido pasando por algunas carreteras y caminos, mucho llano y pocas nueces. Pero pronto cambió el paisaje y nos metimos entre ciertos pinares de agradable paseo y pequeñas subidas. Y me parece que a estas alturas ya se nos había unido un señor al que llameremos el pecuario.
Y a estas alturas ya necesito ayuda para recordar el recorrido, así que voy a relatar lo que recuerdo, omitiendo nombres y desniveles y seguramente desordenando algunos puntos de paso. Incluso podría comenzar, a partir de ahora, diciendo...Érase que se era.....

... La subida al castell d’Escornalbou y el pantano de Riudacanyes, preciosos ambos. Y aquí ya me voy quedando atrás, en una senda que subía, verde y húmeda, hasta allá arriba. En cuanto me pongo en llano troto y alcanzo a Julia, al pecuario y a Tomás, que andaban animadamente por una pista. Bajamos de nuevo, así que ella pone el modo cabra hasta que se lo permite el pequeño tapón de delante y avanzamos hacia la muela. La Mola de Coldejou. Que se levanta repentinamente y se ve alta y amenazante y a la que incluso le veo dos cuernecillos de de demonio en lo alto.
Efectivamente poco tardo en perder la rueda de Julia y sus amigos, que era una cuestión presentida y acordada. Voy parando a respirar mientras dejo pasar a los que llevo detrás, educadamente. Y poco a poco llego a arriba. O a lo que yo pensaba que era arriba, porque detrás de esta subida, venía otra aún peor que sólo se veía cuando una ya estaba, hígado en mano, en el punto en que yo me encontraba.
No quedaba más remedio que subir, y ahora ya me pasan por ambos lados sin que ni siquiera tenga que parar (más), pero valió la pena el esfuerzo, porque desde allá arriba se tiene una preciosa panorámica, de mar y montaña, Mediterráneo, Montsant y Priorat.
Y comienza una nueva bajada, que enfilo optimista, porque eso es lo último que se pierde, después incluso que la esperanza, porque esperanza de reencontrar a Julia ya no tenía, pero seguía optimista para los veintipico kilómetros que aún quedaban....
Tras la bajada, como no, una nueva subida, hacia la ermita de la Virgen de la Roca. Y esta me recuerda terriblemente a la subida al Alto del Señor, en Alfondeguilla. Ese monte bajo, ese matorral, esa pendiente...Pero cuando una llega arriba, se olvida de todo lo malo, y anda sobre la piedra rodena y lisa rumbo al santuario, dejando lo de abajo tan lejos...Creo que es una especie de posesión, o que llevo un buen rato andando y las endorfinas me están haciendo una jugarreta. En todo caso, paso entre cuerdas y escaladores y bajo por la escalera tallada en roca alegremente. Y allá abajo me encuentro a Julia y sus amigos, que acaban de pegarse un almuerzo del quince, con café y todo. Continúan ellos su ruta y yo decido no entretenerme demasiado, que esas comidas copiosas a mitad de camino no suelen hacerme ningún favor, con lo que vuelvo a tomar cocacola, y sigo. Y al poco rato, ya estamos todos juntos.
La cosa es que el resto del camino era realmente horrible. Y llano. Y asfaltado. Y decidimos trotar a ratos, pero a ratos ni de eso teníamos ganas. El olor a cerdo nos dejó fritas un rato y otro rato estuve empeñada en que alguien debía bailar una sardana. Demasiado calor.
Y al final llegamos. 52 kilómetros, 1500 metros positivos, 1500 metros negativos. 8 horas y 46 minutos. Y muchas risas y algunos dolores.

El lunes, querido lunes, comenzaba una nueva etapa de la piedra escaladora, que, encomendémonos a alguien, espero que dure. Lo bueno de trabajar en un sitio con tanta gente, es que hay gente para todo, y si ya había encontrado con quien ir a hacer barbaridades, o salidas cortas, o montañas más altas, o salidas en bici, sólo faltaba alguien que saliera a escalar. Y ahí aparece el Sr M, al que no llamo por su nombre porque ya tenemos demasiado óscares, y este no es Óscar T, ni Óscar G, ni Óscar B, ni ÓscarM.
Racó de Farol. Algo subimos, aunque no recuerdo bien qué. Seguro que Sampabollos (IV), esa siempre cae.
El martes lalala.
Y el miércoles, otro racó de Farol.
Y el jueves, más lalala, con algo más de sentimiento de culpa.
Pero el viernes, un Castellet. Y la vuelta a Covetes II (V). Como brillan esas rocas. Y cómo me frustró no poder encadenerla a la primera. Sin embargo, a la segunda salió bien. Pero preferí no meterme en Bavaresa irme contenta. Eso sí, mientras el Sr M la subía, me fijaba en donde ponía exactamente el pie para salir de allí de forma digna. A la próxima la intento.
Sábado y domingo...pescadilla y lalala.

9 de febrero de 2010

La vuelta (GR36-GR7-GR33) y IV"

Con el plato de macarrones y el ambientillo se me pasa la tontería, y es que el plato de macarrones estaba estupendo, y la cuajada de después también. Y por supuesto, el carajillo subsiguiente, también. Y la cara de Alfonso cuando apagaron las luces y sacaron la improvisada tarta, también fue para grabar. Aquí es imposible estar más de cinco minutos de mal humor. La verdad es que apetece quedarse. Pero...el autoimpuesto deber nos llama: nos levantamos de la mesa y nos despedimos con los ánimos de nuestros compañeros en la mochila. En fin...sigamos.
Salimos de Xodos intentando trotar, pero me temo que hemos comido demasiado así que pronto paramos de hacer tonterías y empezamos a decirlas. No sé por qué empecé a acordarme de un novio que tuve, que era controlador mental. El de las pizzas.
Bajamos la Lloma Bernat, y, anocheciendo, llegamos a Sant Miquel, la noche encima de nuevo...
Mira que me gustan las noches en camino, y que esta prometía ser tan clara como la del lunes, pero la idea de que nos faltaran tantas horas por delante empieza a ser una losa. A pesar de que físicamente voy casi bien, las piernas van solas y sólo estoy razonablemente cansada.
Oscar G por su parte va delante o detrás, sin una pizca de apariencia de cansado. ¿tú sabes en que grupo tocaba Gary Moore?
No.
Y como una pregunta tan simple puede liarla tanto.
Nunca habíamos bajado el GR en ese sentido, cambia....¿atzeneta? ¿useras? ¿por qué por ahí?. Estoy mentalmente derrotada y bloqueada. Así que unilateralmente decido terminar en Useras, donde, por otra parte, nos esperaba Rubens con el coche, las galletas, el membrillo de tres colores y el cansancio que llevaba porque estaba despierto desde la misma hora que nosostros.
No lo tenía del todo claro, necesitaba una buena excusa para dejarlo en Useras, o una aún mejor para continuar. Sólo sabía que hacía un buen rato que no estaba disfrutando y que había ido perdiendo paulatinamente el sentido. ¿por qué no seguís mañana?
La verdad es que ni se me había ocurrido. Pese a nos estar en absoluto de acuerdo en parar, Oscar G emite un tímido vale.
Pero el Jueves Oscar G tenía asuntos que resolver, así que no pudo subir a reemprender el camino. Llovía y, mientras Rubens conducía hasta Useras, yo me preguntaba si de verdad era preciso. Y la respuesta era que , obviamente, era preciso. Pues qué más da que llueva o que no, al final todo forma parte de lo mismo, de cumplir lo que una se propone y de estar siempre camino a algo. Y, a veces llueve, y el mundo no se para.
Así que me tomo un café y salgo de Useras a mediodía, con chubasquero, malla pirata y los bastones voladores de Rubens.
Todo esta absolutamente mojado, una fina niebla lo envuelve todo y el camino es una pista de barro. Las piernas van andando por su cuenta, mientras no les pida que corra, todo va bien. La sensación física me recuerda a las que he tenido durante el camino de Santiago. Y la mental también, aquí no parece que haya nadie en kilómetros a la redonda, la Rambla de la Viuda se aprecia como un enorme desierto. Carretera deVillafamés, Pou de Mollet. Barro y más barro, Borriol cada vez más cerca. Y la Pedra, por fin.
Y el cruce con la Via Augusta. Fin del camino.
Vaya. Ya está. Faltaría ir por la Vía Augusta...desde Borriol hasta Villavieja. Así cerramos el círculo. Rubens me mira y arranca.
Y bueno, una perreta menos. Aunque no salió como exactamente habíamos pensado. Es una pena que haya sido por simple cruce de cables.
¿kilómetros? pues no sé...la mar. 82 el primer día, luego unos 34 hasta Xodos y unos 20 hasta Useres. Y otros 24 hasta el cruce con la vía Augusta. ¿horas? ¿en total? ¿con paradas?....yo qué sé...muchas. Habría que sumar.

Y un rato más tarde sigo sin ser capaz de terminar esta entrada. Parece que con ella termina una historia, y sin embargo, tengo la sensación de que acaba de empezar. Seguro que tenemos más planes y que se nos van ocurriendo más barbaridades, unas las haremos, otras las veremos, otras las iremos leyendo...Para la transmaestrazgo, me apunto sólo a almorzar.

Muchas gracias chicos, no me sale decir mucho más, que ya he dicho bastante.

Me falta aquí una foto de grupo, pero debe ser una en la que esté Alfonso al teléfono con Oscar M, así estaremos todos. Mientras la busco...pongo un video que no estoy segura de que venga a cuento.


6 de febrero de 2010

La vuelta (GR36-GR7-GR33) III

El miércoles me despertó la alarma: 5:25 AM. Habíamos quedado en el apartamento de al lado para desayunar, y cuando llego allí están todos comiendo de todo algo animados, tampoco demasiado. Colacao, galletas, plátanos, membrillo, sopa con pelotas de villafranca y fideos del 3... Café. De todo para todos.
Parece que no hace tanto frío como nos esperábamos, aún así, nos vestimos como si fuéramos a explorar la Tierra de la Reina Maud. Y, frontal en cabeza, y víveres en la espalda, comenzamos la etapa, tras la foto de inicio que salieron Ana y Areceli a sacarnos en mitad de la nada. Oscar G o la niña del GPS nos ponemos delante, supuestamente porque conocemos el camino. Este tramode GR está penosamente marcado: entra y sale de unos pastos, vuelve y revuelve a la carretera y se convierte en un absurdo lío que siempre termina unos kilómetros de carretera más adelante. De todas maneras, cogiéndoselo con filosofía, es un camino sencillo y agradable, sin tramos técnicos ni cosas raras, y a nuestros ciclistas transformados esta vez en caminantes, eso no les va nada mal.
Llegamos a San Bartolomé a la hora indicada, eso quiere decir que hemos recuperado el tiempo perdido en la salida, paramos, recogemos agua, admiramos la postal en la que estamos metidos y continuamos mientras el frío se hace cada vez más intenso con los primeros rayos de sol. La inversión térmica.
Tras San Bartolomé, el paisaje diáfano y rocoso cambia y nos adentramos en zona de pinares que nos recuerda ya que Peñagolosa está cerca. ¡¡Mira, Villahermosa!!
Pero los pueblos siempre tardan en llegar.
Oscar G se va durmiendo por el camino, y a mi me pasa igual, así que proponemos parar en un bar a tomar otro café, con lo que le gusta un bar a esta gente, creo que estarán de acuerdo. Así que paramos y redesayunamos. Será por comer.
En Vistabella nos dice un señor, y nos confirma un cartel, que nos costará 3 horas llegar a San Joan, a mi me parece que eso es demasiado para el ritmo infernal (demencial) que llevamos. Además...¿eso no era pista?.
Hombre, gracias!! eres el primero... Pero si hoy era el cumpleaños de Alfonso!! ¡¡felicidadees!! ¿cuántos era? ¿40? esa cifra ya me suena de más veces...
Oscar G va haciendo series por el camino, este chico no se salta ni un entrene. Ah, pues no...es que tiene frío.
Pasamos por Masía Roncales y su parking, y seguimos, en claro ascenso, remontando el río Carbo. Esta ruta es infinitamente mejor que la de la pista, es preciosa. Miguel toma el mando de la expedición cuando más cuesta arriba se pone, lo único que tenemos que hacer es seguirle. Como si fuera fácil. Lo otro que hay que hacer es estar delante de Rubens, que se ha autoerigido como retaguardia de grupo. Por si se nos cae algo, debe ser.
Llegamos a las Masías del Carbo y Miguel anuncia "la última riñoná". Estamos a 1000 metros,nos quedan unos trescientos. Por el camino encontramos el libro de piadas, dejamos constancia del paso de UBE ADVENTURE (¿corporativos? ¿quienes? ) y de que Alfonso cumple cierto número de años. Ya pisamos nieve, y hielo...y allá se ve san Joan ¡¡ya estamos!!, queda poquito para Chodos.
Ilusos.
Cuando llegamos al ermitorio las chicas no habían llegado. Que no panda el cúnico.
Allí estamos con nuestras tristes barritas cuando aparecen con el maletero lleno de cosas para almorzar. Aquí traemos pan.... ¿y mezcla...hay mezcla?. Vaya si había, jamón y queso. Qué cracks. Mira...dos gatos....este tiene cara de llamarse Bizcocho. Y le gusta el helado de pelotas de Villafranca.
Reemprendemos la marcha bien repuestos, a sólo una hora y media del próximo bar. Quiero decir, del próximo pueblo. Tomamos el GR33, vamos en fila, tranquilamente, ahí voy detrás mirando los pinos, pensando en que han vuelto a talar....Alzo la vista y el grupo está detenido. Miran a un lado y a otro...Creo que no es por aquí. ¿te marca bien? pues...no...se supone que es para allá... Volvemos?.... hombre, se supone que es para allá... Para allá es una dirección incierta, así que nos encontramos bajando hasta el fondo del barranco helado y subiendo cimas al más puro estilo Pasabán. Que mi voz suba hasta el monte...que mi voz baje al barranco...hasta que los jornaleros se apoderen de los campos... Nosotros, como los jornaleros andaluces. Y Rafa con sus Paredes. Yo creo que me hubiera matado hace horas si llevara unas de esas puestas. Y él tan pancho y tan contento andando sobre el hielo. El fore me marca la dirección correcta, pero no se ve pista por ningún lugar, más tarde me doy cuenta que la pista hacia la que nos dirigimos es la de la Banyadera, por eso estamos subiendo tanto. Allá abajo se ve un caseto. Y para llegar allá abajo habrá que bajar por ahí... O no, Oscar G corre como el viento a investigar, ¡¡hay una pista!! Pues es nuestra única pista, así que...para abajo. Y en un camino (equivocado) encontramos una bañera. ¿no buscábamos la banyadera?. Mi yo sarcástico (además de borde y apedreable) está a punto de estallar, debe ser que estoy algo contrariada (y cansada). Pero si estamos atajando...qué suerte. ¿llamamos a la guardia civil? Pero pronto (es un decir) pasamos sobre un puentecito en el que recuerdo que encontré a Jorge, Jesús y Fernando el día de la salida "fracaso-setera-2009". Y más adelante la cadena. ¡¡esta sí que sí!! Qué rabia da perderse, y más aún si es en la parte del camino que una mejor conoce. Bajamos hasta el plà de la Creu y de ahí tomamos el Marinet hasta Xodos. Y en el último tramo de pista la cabeza miro la hora y comprendo que terminar hoy significarán 12 horas más de camino. Son casi las cuatro de la tarde y llevamos 34 km. Necesito un carajillo.

5 de febrero de 2010

La vuelta (GR36-GR7-GR33) II

por lo tanto, hacía rato que ya era Martes.
Salí de Torralba con tres bastones en la mano, el paso siguiente era deshacerme de uno de ellos. Lo ofreceré a la ermita de Santa Bárbara, esa que está a la salida del pueblo. Imagínese usted a un caminante agotado que se encuentra un bastón en la puerta de la ermita. ¡Milagro!. El problema vendría después, cuando se diera cuenta de que el dichoso era incapaz de quedarse en la medida a la que una lo dejaba. Y así había acabado yo de él. Menos mal que Rubens me subió otro.
Tomamos el GR con cierta facilidad, y el grupo avanzaba por él animado y a buen paso. De día y entre tantos, se nos hará corto el tramo. Llegando a Montanejos, cuando ya casi se huele el magnesio de los escaladores que pueblan la escuela, la senda comienza a cerrarse y a convertirse en un zarzal, así que al estúpido roce que me ha hecho la malla en el hueco poplíteo ( ni más abajo, ni más arriba, justo en el poplíteo.), se suman los pinchitos que se me van clavando en los muslos. Por lo menos no es verano...ni primavera.
Estamos finalizando el GR36, tocan las 12:30 cuando pasamos junto a las primeras casetas del pueblo, que incluyen un portal del belén, con su parejita, su burro y su pesebre. Y a lo mejor aquello no era ningún portal de Belén y lo que pasa es que yo llevo un sueño que no se quién soy ni hacia donde camino, con lo que, con los ojos casi cerrados llego al bar donde habíamos quedado, ya estamos todos, listos para almorzar: los ocho de antes, los nuevos caminantes Alfonso, Oscar llamémosle B y Fermín, y nuestro apoyo incondicional, Ana, Araceli y Manolo.
Ahí es cuando decido tomarme un gel de los azulitos: tengo sueño. Gel, pastelitos y carajillo, porque yo lo valgo.
A la una y media ya estamos dispuestos a continuar: comienza el tramo de GR7, el mismo que hice con Oscar G el veramo pasado, que consiste en una larguísima bajada al fondo del barranc de Palos y su subida por la directa hasta La Artejuela primero, y más tarde hasta san Vicente.
Hacía calor para ser febrero, sol brillante, charlas y risas...¿cuánto llevamos? tres kilómetros...
Desde luego lo mío no es animar a la tropa, pero es que a mi me parece que esta tropa ya va bastante animada. Lo cierto es que el forerunner tenía activadas ciertas opciones que hacían que marcara menos todo el tiempo.
Dos horas y media hasta la aldea del arce. Cuando los que trabajaban de noche estaban empezando a preocuparse, por fin llegamos a ella. La aldea de los jipis. Ahora, una horita y a la ducha. Y al caldo con pelotas y fideos del 3. Es el momento de la alegría y los saltos, y hacer el pino, pensar en esprintar, en qué bien ha salido todo, o mejor, que qué bien está saliendo. Que seguiríamos andando sin problema. 82 kilómetros para nosotros, 32 para ellos, 18 para ellos otros. Alegría para todos.

La casa rural "la Prosa" resultó ser un buen fiasco. Y no es que a mi me importara que no estuvieran las famosas e inquietantes brasileñas de San Vicente, pero lo de tener que pelear para enchufar un calentador de más o la calefacción de abajo, me parece de peli de Berlanga. Lo de las brasileñas sería un rollo más Almodóvar. Al final agua caliente y supersopa con pelotas de Villafranca de aperitivo. Dos platos de aperitivo. Y después de despedirnos de Ana, Carlos, Fermín y Nacho-bajarepentina y de cenar en el bar las morcillas amadas de mi suegra, tocaba dormir. Allí, entre pelos por las sábanas o piedrecitas del último senderista que allí durmió, disfrutando del estampado o las manchas multicolor.... Lastimica de apartamento.

4 de febrero de 2010

La vuelta (GR36-GR7-GR33) I

La historia no comenzó el lunes por la noche. Por lo menos, no ese lunes por la noche. Empezó sentada en un parque que recuerdo verde, en vete a saber qué pueblo, con el libro de los senderos de Castellón en la mano. Al final del libro había un mapa, y en el mapa se veía como, uniendo tres senderos de gran recorrido y la Vía Augusta, se daba la vuelta a la provincia en un círculo que me pareció una idea genial. Esto podríamos hacerlo. Ideas felices.
Pasó 2005, y pasó 2006, y pasó el tiempo en que hacía miles de planes con Oscar T. En 2007 Patry y yo abríamos la ventana de nuestra habitación en La Parreta y yo le contaba el mismo plan. Estaría genial hacerlo, con mochilita, en tres o cuatro días.
Y a los pocos meses estaba dentro de esa lista de cosas que teníamos que hacer antes de 2011.
El año pasado, entre unas y otros, casi conseguimos quedar para hacerlo. El plan tomó forma: dos días deberían ser suficientes. Qué barbaridad. Pero tampoco pudo ser.
Pero en Noviembre, por teléfono y casi sin pensar demasiado, Oscar G y yo poníamos fecha: 2 y 3 de Febrero. Y la cosa se fue moviendo....y cuando volví de vacaciones había planos, fechas, horas y un buen grupo de gente implicada. Call of Alfonso. Y el programa de todo en UBE ADVENTURE.
Para variar, no encontraba nada de lo que debía llevar, menos mal que Rubens tiene la parte de cerebro que me falta a mi. Un poquito antes de las diez de la noche llegamos a Villavieja. Allí empezaba todo: Oscar G, Adrián, Silvia y la de siempre. Foto y.... a andar.
Lo primero, como siempre, es buscar el camino. Pueblo arriba y pueblo abajo, finalmente encontramos el bendito GR36 y sus dos preciosas rayas.
Oscar G dice que se ha dejado el látigo en casa, cosa que yo agradezco enormemente, porque bastante tengo ya con lo que se nos viene encima. El papelito azul de la programación horaria que había hecho unos días antes nos marcaba llegada a Eslida a la 01:00. Pero como estas cosas no son matemáticas y a veces hay cuestas muy empinadas donde una no se las espera, el tramo nos costó un ratito más, que sumado al ratito tarde que habíamos salido, nos dejaba a las 02:00 en lugar de la 01:00. Una horita tarde.
La noche estaba bastante fría, la luna menguaba pero aún estaba casi llena, había miles de estrellas y no hacía nada de viento. Quizá es la mejor noche que he tenido para caminar. Silvia va cansada, no es normal que tengamos que esperarla...va callada...
Al poco Adrián nos anuncia que se quedan en Aín. No sabíamos que Silvia había estado mala toda la semana...La noche está tan fría...tendrán que esperar un rato muy largo allí....

¿seremos gafes?
Otra vez, y van tres, nos quedamos Oscar G y yo mano a mano. Agradezco en el alma que no saque el látigo.
Alcudia de Veo. Qué frío. ¿trotamos? dijo él, casi azul. Y trotamos a ver si de esa manera se nos pasaba el frío que, si bien se soportaba sin problemas en cada subida, atravesaba cada poro de la piel dentro de cada pueblo y de cada barranco.
El frontal ilumina el suelo, brillante. Está helando. Las pisadas resuenan como si estuviéramos andando sobre pequeños cristales. En definitiva, es eso lo que hacemos.
A las 6 empiezan los contactos con Rubens, Alfonso y Rafa para localizar a los alcorinos. Oscar se para, habla....¿te lo pasas bien con tu luz? Se me había olvidado que la suya había muerto. A las siete Alfonso me dice que ya están en Torralba del Pinar. Pues nosotros estamos....por el monte.
Estábamos llegando a Villamalur, llevábamos poco más de una hora de retraso, y empezaba a amanecer sobre la sierra de Espadán.
Y entonces, cuando acabábamos de decirle a Rubens que nos quedaba poco más de una hora para llegar. Mierrrrrrrrr
No era por aquí. Con la rabia que da desandar.... La verdad es que es una suerte ir con un tipo que no se cansa, él sube y baja, corre por aquí y por allá mientras yo refunfuño sin aportar nada positivo. La verdad es que si yo fuera él, a veces me enviaría a fumar.
Ya es completamente de día y a mi no me gusta nada que los compañeros estén mucho rato esperando, así que pienso en llegar y no parar. Adelántate, anda..que tú paras más que yo. Oscar se pierde entre los matorrales que tapan una senda que sube rápidamente. La senda y Oscar, ambos.
A las 8:45 llego al bar de Torralba. Cuánta gente: Rubens, Ana, Carlos, Rafa, Miguel y Nacho. Y Oscar G. Pues no parece haber prisa....mejor. Así me dedico a comerme los pastelitos de Alfonso.
Llevamos once horas contando paradas, 48 kilómetros. Desde luego, no vamos lanzados. Toca salir. Próximo destino: Montanejos. Esto se hará divertido, somos ocho bienavenidos caminantes.

18 de enero de 2010

GR10-Xtrem. Donde cristo perdió el Gorro.

18 de enero ya...
Este año empieza poco prolífico. Soy yo, no el año.

El martes no seguí probando. Descansé. Catarrazo y posesión demoníaca.

El miércoles era mi nuevo último día en Las Palmas. Cambio el té de despedida con Ruy por un ameno e ilegal paseo por la zona oscura de al otro lado de la alambrada. Peliculón que podíamos montarnos con tanta tontería. Esta vez llegamos al límite último, donde un enorme acantilado nos veta el paso hacia el otro lado. Olas furiosas, cuevas...y un solitario pescador con su caña. Más allá se intuye el puerto, quizá. No lo sé, demasiado lejos. Demasiada miopía. Regresamos sobre nuestros pasos y entramos nuevamente en la zona legal, Ruy respira con más tranquilidad. Pero mira, si está lleno de gente que va para allá corriendo.
Menuda zona para entrenar. 14 km de paseo.

El jueves, vuelta al cole. Por lo menos era la última tarde.
El viernes terminé de decidir que sí iba a acudir al GR10Xtrem. No iba ni mínimamente preparada, pero bueno...había hecho la inscripción con tantas ganas. Iban tantos compañeros...

Que el sábado me levanté más que intempestivamente y salí a buscar a Oscar G, de ahí a por Adri y Silvia y finalmente a Puzol.


No estoy demasiado mentalizada en lo que se supone que tengo que empezar a hacer dentro de un rato, ni siquiera me lo termino de creer mientras hablo con Miguel, ni cuando veo a Paco y su cara de susto. Ni cuando saludo a Miguel Flor (por fin) ni al señor CiudadoUnaRama. Estoy algo fuera de combate y no es sólo por el resfriado.
Cuando dan la salida, rápidamente desaparece todo el mundo mientras yo troto sin mucho convencimiento pensando si será necesaria tanta prisa...Es de noche, las seis de la mañana. Quedamos Diego, Ana, Javi, Paco..y yo que sigo sin tenerlas todas conmigo. Creo que hoy he hecho bien la mochila y no me sobrará ni faltará ropa. La mañana será preciosa, se nota en las estrellas.
Los primeros kilómetros son un sube y baja, que, si bien es tranquilo, a mi se me atraganta como una guindilla picante. Pronto pierdo de vista a Diego y Ana. Subimos una pequeña y entretenida pared y llegamos a Segart. Ese tramo lo conozco, pronto subiremos Garbí por La Canal y yo empezaré a acordarme del momento en que se me ocurrió traer los palos. La subida es entretenida.
Terminamos Paco y yo de subir y por una senda bien marcada llegamos a la carretera, donde nos reunimos con Javi y su cara de acabar de comerse un bocata y no tener mucha prisa. Sobrao. Va sobrao. Y yo pienso en acabar en Gátova e irme al cine a volver a ver Avatar, a ver si esta vez consigo no dormirme con semejante guión.
Cuando se me ocurre comentarlo no recibo ninguna comprensión.
Pasamos Serra y el terreno se hace más trotador, se acabó lo malo. Y además recupero la sonrisa, parece que me voy ubicando. Javi sigue igual que hace un rato y Paco comienza a decir algo de unos calambres.
Mira eso Gátova. Qué bien ya estamos. Vaya, ya no se ve Gátova. Qué bien, ahora está allá Gátova. ¿Oye, y por qué estamos en esta torre? Pues le voy a sacar una foto, debe ser la mar de importante para hacernos subir hasta aquí. Mira ahí vuelve a estar Gátova. Nunca me había costado tanto llegar a Gátova. Teneis que subir por allí. ¿por allá? no, por allí. Menos mal.
Ya estamos en Gátova. ¿entramos? hombre, habrá que seguir las flechas. ¡¡mira, mi coche!!. Irene al final de la calle nos espera con su cámara. ¿cómo sabe esta chica que ya estamos?. Los hemos levantado de la comida. Está Rubens con todo lo que le he pedido, Julia con una misteriosa pastillita que abre las vías respiratorias y hace que me olvide durante bastante rato de mi infierno respiratorio, y Fer dando ánimos después de su carrera del día. Genial, chicos. Lo que no estaba genial era el arroz del avituallamiento, del cual, como única cosa positiva, se podía decir que estaba caliente.
Seguimos tras un ratito de risas, estiramientos y comer cosas. Estoy segura de que Paco hoy engordará.
No recuerdo el camino especialmente , tan sólo una pista que a veces torcía a la derecha o a la izquierda, ora arriba, ora abajo. Paco nos deleita con las deliciosas canciones del canto del Loco mientras yo planeo mi venganza. Y cuando se van a no sé qué fuente me encuentran con el Ismael Serrano cantando aquello de Creo en ti Casaaaandra No estás loca...Se besaron y en su boca florecieron madreselvaaaas
Quizá no era la mejor banda sonora para los tres solitarios caminantes que éramos, pero la BSO del bueno, el feo y el malo no la llevaba encima.
Entre pitos y flautas, bolas de nieve y clases de bastoneo, llegamos a Montmayor. Aquello habían sido más de 18 km.
Tras ese avituallamiento teníamos encima la noche cerrada. -que corto se me hace el viaje- cantaba Isma y pensaba Javi.
A mi la noche me gusta. Será por eso de no ver mucho más de lo que te ofrece la -en ocasiones- ridícula lamparita que llevas pegada a la frente. Así que me pongo a ratitos delante, con paso casi bueno, y a ratitos detrás. ¿La Cueva Santa es Altura o Segorbe? Han remarcado el GR con pintura fluorescente, así que las marcas se ven casi mejor que de día. Sigue avanzando la noche, y con ella llega el frío y el viento. Guantes, manga corta, manga larga y la nueva cosa esta superfina que resulta ser toda una gran compra. Decathlon.
Continúamos, hace rato que Javi y Paco trapicheaban con los bastones, que si cógelos tú, que si pinchos morunos...Y yo por allí, con mis toses y mis tonterías, voy pasando el rato, no demasiado perjudicada, ni molesta, ni nada. Llegamos a Sacanyet y avituallamos. Igual que en Canales. En sacanyet, o en Canales, se nos une Fran, y los cuatro vamos surcando la provincia de Valencia en busca de la Serranía, de señal en señal y de luz roja en luz roja.
Andilla. DONG DONG.... Las dos de la mañana. Me parece que se nos ha hecho algo tarde. Pero da igual, estamos a puntito de llegar a meta.
Ilusos.
El GR se pierde en la nocturnidad y el track y las cintas nos llevan por terreno fanegoso hasta el camino final, el que nos condujo a meta a los 4. El primer Ultra de Paquito, que pasará ya a ser el Ultraxufas. 20 horas y media nos costó el caminito, en el que superamos mis pocas ganas, sus calambres, las ampollas, su pájara, mis ataques de tos, las canciones de él, las mías, las bolas de nieve, los charcos de barro, los troncos asesinos, los arroces asesinos, sus pocas ganas de hablar, las de él, las mías....Y el viento, y ...

Gracias a todos, chicos. Esta prueba destilaba cariño en cada repintada de marca blanquirroja.

27 de septiembre de 2009

Alfondeguilla-Javalambre. cuerpo,mente,alma,sueño...

La carrerita tiene un nombrecito que a mi se me antoja extraño, aunque realmente es bastante ilustrativo. Cuerpo, mente y alma en Javalambre.
A principios de año estaba intentando convencer a una compañera de que se apuntara. El argumento para que lo hiciera era que de cuerpo íbamos bien, de mente sobradas..y el alma...eso ya se lo robaríamos a algún incauto por el camino.
Ella no se apuntó, y yo casi tampoco. Hasta hace menos de un mes no decidí ir. Y nunca estuve segura de que fuera una buena decisión, por las molestias y el persistente, porque desde Nuria-
Queralt no entreno con comodidad, y porque quizá no era buena idea.
Pero me apunté, porque el año pasado me enamoré de la prueba a fuerza de leer crónicas. Y me apunté con poco cuerpo, algo más de mente y bastante alma.

Sábado. Empezamos a las ocho. 108 kilómetros por delante. Oscar G (mi compi de saliditas Ube-team) me sorprende saliendo desde atrás. Desde muy atrás. Todo para arriba. En breves instantes ya estoy en la muy ilustre retaguardia, todo dentro de los planes. El recorrido lo había hecho una vez antes, y lo único que recordaba es que el forerunner me guiaba por él a la perfección. Una preocupación menos ya que el rutómetro me parece ininteligible, pero seguramente será cosa mía. Sube-baja. Baja- sube, Oscar y yo vamos a la marcha, charlando y avanzando sin prisa pero sin pausa. Cruces varios con Rubens, Rober y Diego Vs biker. Pista de la íbola 11:20. Allí están Rubens, Irene, Laurita y Miguel. plas plas plas.

Me parece que el corte de las 14:30 es el siguiente. Quizá vamos algo justos. Pero charlando y tarareando canciones de La Polla Records llegamos a Espadán, y lo bajamos. Nevera de Alcudia: 12:35. ¿apellido? Arias. ¿aries? ¡arias! ¿arias? ¡arias santana!¿el corte de las 14:30 es este? No ¿arias?¡arias santana! ¿donde está? detrás de esa montaña. ¿arias? ¡¡¡¡arias joder!!! No se lo que hay detrás de esa montaña, pero pronto lo averiguaremos. Y nos encontramos de bruces con Rápita. Y poco a poco fui perdiendo más y más fuelle, y más fuerza, y más moral. Las dos de la tarde y ni rastro del control. Oscar, tira, porque ni nos quedamos juntos, ni tu ni yo... Y Oscar desapareció quitándole las pegatinas a todo lo que encontró a su paso, y yo seguí andando sumida desde ya en negros pensamientos, con el fuera de control en La Volta al Terme de este año planeando sobre mi cabeza. Cuando llego a la pista, a las 14:40 tres personas reponen agua felices en una fuente. Mira...¿dónde está el control de las 14:30? ...estaba en la carretera..ya lo has pasado... Aysss....con lo fácil que hubiera sido mirar el rutómetro.

El terreno se ha ido suavizando considerablemente, así que me recupero bastante bien, y para cuando llego al control ya tengo una buena sonrisa y estoy limpia de pensamientos negativos. Rubens me da una cocacola, las pilas y la tobillera, y salgo del control sin prisa pero sin pausa. El siguiente tramo también lo conozco en parte, lo hice la semana pasada y lo recordaba sencillo. Recuerdo empezarlo con Diego, Ana y Xavier, pero no recuerdo cómo, de pronto estoy sola trotando por la pista que nos lleva a Pavías, cruzando Pavías, e Higueras y...¿por dónde será? En lo que estoy entretenida buscando el camino, la cuadrilla de Diego aparece y lo solucionan. UN DOS UN DOS. Control de la carretera de Montán. Ocho para Pina de Montalgrao, el lugar de la cena y la sopa y cambiarse de ropa, y donde parece que ya tienes algo hecho. A las 20:45 fichamos Xavier, Juan y yo en el control, cotilleos varios...Oscar pasó hace....y Txopete hace....y Teo.... No quedan bocatas...queda lomo. Sopa buenísma, cambiarnos de ropa, el flan...una hora de reloj hemos estado en el control. Las chicas salen primero, yo me despisto y...bueno, ahora van ellos delante y Xavier, Juan y yo detrás, charla que te charla, la verdad es que después de comer no me aptece ponerme a correr, así que simplemente andamos a buen paso.
Domingo Hasta que los alcanzamos, y formamos un grupo de ocho que avanzó perfectamente agrupado toda la noche, bajo el manto de estrellas más grande que había visto en mucho tiempo. Arriba y abajo, por aquellas pistas interminables en las que hacía cada vez más frío. Las manos heladas aún dentro de los guantes, el cortavientos, el polar con superpoderes de UltraIrene (mi as en la manga), un buff, un gorro, anda mira, llevo otro buff..... Además, de dos a cuatro de la mañana pasé un sueño terrible, sin poder mantener una conversación coherente ni moverme en linea recta. Cafeína por aquí, cafeína por allá y sin remedio hasta que nos metimos en el famoso barranco. Allí había que tener los ojos bastante abiertos para evitar darnos algun castañazo...
Especúlabamos con llegar al pico sobre las siete y no sé a que hora exactamente llegamos, sólo sé que ya estaba claro y que hacía poco frío. Estábamos arriba. En el pico. En Javalambre. Me acordé de estar por allí en bicicleta, de haber subido en raquetas, de la dichosa perimetral de 14 km que me resultó tan dura, de que la última vez que esquié allí me sacaron en camilla. Pensé en conversaciones tenidas alrededor de ese pico cada vez más roto, en que sí....que después de todo estaba allá arriba. Ya estaba casi hecho. Y se notaba en nuestras caras. Breve momento nostálgico-trascendental para echar de menos, y continuamos.
Hacia abajo, siempre hacia abajo. Ya no me importan las bajadas, ni las subidas. Vamos a llegar, el grupo va cansado pero animado, entre risas, tonterías, bromas...llegamos por fin a Camarena. Teo, primera cara conocida, levanta el pulgar. Estamos. Llegamos.

25 horas y media.

Y volviendo a aquello del cuerpo, la mente y el alma...Dice Tomás en la página de la organización que es Cuerpo para superar con fuerza los picos de Espadán, Rápita y Las Palomas, Mente para aguantar los altiplanos de Pina y Manzanera y Alma para poder "arrastrarte" hasta Javalambre. Fui corta de cuerpo y lo noté. Pero ya vendrán tiempos mejores.

3 de agosto de 2009

Ultra trail del aneto. De escobas y tormentas.


Si algo puede salir mal, saldrá mal. Salvo excepciones. Esta es una de ellas.

Ultra trail del Aneto.

Al principio (y principio, en estos casos, son unos 10-12km) todo era normal, ocupaba mi posición natural y avanzaba tranquilamente. Luego vino la pajarilla: las lucecitas y el leve mareo que me costaron media horita entre unas cosas y otras. Entre eso y que no había quien bebiera de la bolsa de agua. Pero ambas cosas las solucioné sin darles demasiada importancia. A la presa de Llauset llegué de las últimas pero bien de tiempo y con buena cara. Allí me encontré con unos relajados Irene y Miguel, que, tras algunos contratiempos, también se tomaban la vida con filosofía.

Tocaba volver por el mismo camino, no parecía tener pérdida.

Pero el viento poca cosa buena auguraba, el grupito de tres de delante había desaparecido y los compañeros con los que iba haciendo la goma en la ida se habían quedado en su mayor parte, en el control. Yo seguía, de hito en hito, de piedra en piedra. El valle de Vallibierna es un enorme pedregal. Se iba oscureciendo el sol a medida que progresaba. No pasa nada.

Miraba al cielo, y a mi alrededor. Nadie. Absolutamente nadie. Aquellos a los que llevaba a vista habían desaparecido. Por un momento me arrepiento de meterme sola en estos fregaos. Llueve un poco. Avanzo por el valle trepando, destrepando y saltando. Me da la sensación de que se está haciendo de noche. Se escuchan truenos lejanos. Van creciendo el viento, la oscuridad y la sensación de estar sola en mitad de todo aquello. Se complica. Empieza a granizar. Otra vez. Otra vez no. Las manos heladas, otra vez. Pero esta vez las necesito para salir de allí, tengo que seguir trepando y destrepando (lo de saltar no es preciso) y no puedo mover los dedos. [modo tragedia griega ON] Se han acabado mis años de suerte. Quiero una manta. Me tengo que cambiar de ropa. Que escampe…que escampe ya…no puedo seguir… [modo tragedia griega OFF]

De pronto entra en acción mi yo inmortal, que grita, ¡¡tormentas a mi!! ( quizá fue un poco menos impetuoso, no estaba el horno para bollos…)….pero bueno, en todo caso decidimos (mi yo inmortal y yo) seguir avanzando y llegar lo antes posible al collado. Mientras, pienso que tal vez se hace de noche, y vuelve el viento, y graniza de nuevo. Y otra vez más.

En lo alto del collado encuentro, por fin, seres humanos bajo un toldito semi-improvisado. ¿estás bien? Estoy bien, sí. Eso parece. ¿cuánto quedará hasta Coronas? Pues…unas dos horas y media. ¿lo dejas allí? No, no…si para la tormenta y me seco, no. ¿puedes bajar? Sí, sí…

La suerte de todo esto es que la lluvia compactó la tierra suelta pero no hizo que las piedras resbalaran más que antes. Así que bajé aquella pedrera fácilmente, y llegué a una de las conclusiones de la jornada: “para que algo deje de darte miedo, sólo hace falta que ocurra a la vez que algo que te de más miedo”. Es la teoría del dolor aplicada al miedo.

Fue sorprendente como al perder altura, pasar un rato, y llegar hasta los Ibones de Vallibierna, descubrí que aún era de día. Y que además quedaban algunas horas de luz. Seguí andando pausadamente dándole vueltas a la idea de ponerme el polar que llevaba, tímido, en la mochila, quería estar segura de que no se iba a empezar a llover en cuanto lo sacara, como indican las leyes de Murphy. ¡Tranquila! ¡¡llevas gente detrás!!. Buenas noticias. ¿necesitas algo? Pues---no. ¿puedo seguir? Claro. Menuda pinta debo tener, o no, a las chicas siempre nos cuidan más. Aupa neska!, gritaban durante todo el recorrido. A los maromos de mi alrededor, ni mu. El chico se aleja trotando y al poco rato se para. ¿seguro que estás bien? Si, tengo un montón de frío…pero aparte de eso..voy bien. ¿pero te has cambiado? No… ¡¡tienes que cambiarte!! Te ayudo…y sorpresa, el polar seguía seco. El hombre me coloca los guantes. ¿mejor?...sí…seguimos andando juntos. Ha decidido seguir conmigo. Repito, menuda pinta debo llevar, aunque yo creo que ya estoy recuperando el color de ser humano.

He decidido terminar. ¿tú vas a terminar? Pues sí, ya no me pasa nada…pues seguimos juntos….Y así comenzó la segunda parte de este trail, con una nueva conclusión. La mejor manera de reafirmarte en la idea de continuar es que te lo propongan los ojos más azules del valle de Vallibierna (y alrededores).

Continuamos para bingo, dijimos en el control de Coronas. Y durante toda la pista siguiente fuimos charlando, y yo apretando un poco el paso. Al poco de empezar la segunda parte del recorrido nos cruzamos con Irene y Miguel, que tras haber vivido también su tormenta perfecta (irene dixit) y siendo esto sólo una prueba, habían tomado la sabia decisión de regresar por sus pasos a Benasque. Pista arriba pongo ritmo de crucero y mi acompañante, que hacía 10 km pensaba que nos quedaban unos 15 y al que saqué de su error con un….mira, yo creo que nos quedan más de 40…empezaba a quedarse atrás. No, si yo lo máximo que he corrido en mi vida son diez kilómetros. Siguiente conclusión. Los ojos más azules no necesariamente han de pertenecer al más consciente.

En Baños de Benasque me senté a esperarlo comiéndome mi ensalada. En eso apareció la escoba con otro participante. Y desde arriba seguían bajando corredores y corredores, todos iban ya camino a meta. La escoba me aclara que van unas tres horas por debajo de su tiempo y que querían contactar con nuestro grupo para que fuéramos tres. Y, a ratos con la escoba (de la que, por otra parte, me empeñaba en huir) a ratos sin ella, fuimos haciendo unos cuantos kilómetros por un GR bastante bien marcado y con la inestimable ayuda del forerruner.

La noche pasaba y pasaba, y nosotros sin avanzar apenas, muy lentos. Me adelanto, me espero, me adelanto, me espero…

Al llegar cerca del último control el recorrido está bastante difuso, el GPS me marca el camino, pero en el terreno no se ve huella ni sendero. Escombra llamando a Aigualluts. Hacednos una señal. Por lo menos una mitad de la escoba conoce algo el terreno. Hemos de buscar la cascada, sólo podemos hacerlo guiándonos por el sonido. Cuando llegamos a ella aparece el señor del control, que nos propone recoger entre todos y bajarnos juntos hasta el siguiente. Hace rato que esto me parece un coñazo. Es de noche, no se ve ni torta y quiero terminar de una vez, sólo nos quedan 18. Eh…chicos, yo me voy… Pues que uno la acompañe. Bueno, mejor que baje uno con ellos y el otro que se quede a desmontar. Y yo preguntándome por qué tenía que venir la escoba con nosotros. Inocente.

Bueno, que yo me voy. Sería conveniente que no te fueras. No debemos romper el grupo. Acabáramos. Voy delante, el camino no parece estar marcado y el señor escoba no se sabe el recorrido. Lo que le hace falta a mi amigo de los ojos azules, que va desde hace rato con un paso más que cansado y con dolores varios, es ir perdiéndose continuamente. Porque si yo me desviaba, ellos detrás. Fijarse en las señales...para qué.

Hasta el momento amanecer, cuando ya estoy harta de todo. Pierdo la señal de GR, y las ganas de buscarla. Nos metemos en el río, nos mojamos los pies. El tercero (Francesc) da vueltas y me pregunta por el track. Gruñido. El de los ojazos se resigna. Y la escoba da vueltas y vueltas, y más vueltas. ¿y por carretera se llega? Yo sé lo mismo que tú. No me cabe en la cabeza que la escoba no conozca el recorrido, que no lleve un GPS con mapa, o el camino dibujado en una servilleta, o una carta del SXII…algo. Me desespero. Pero de nada sirve. Al rato ratísimo, la escombra encuentra el GR, que no tiene pérdida. Y me voy. Salgo todo lo disparada que puedo hasta la Besurta, donde la otra media escoba (Xavi) me indica por donde he de seguir. Besos y abrazos. Enseguida me alcanza Francesc. Y agilizamos el paso, 12 kilómetros, sólo 12. En el control de Barrera se me saltan las lágrimas. Sólo seis. Sólo seis. Llegamos a meta. Trotamos.22:50. Veintidós cincuenta. Me da pena no entrar con Juan, pero ya eran demasiadas horas y demasiadas neuronas aplastadas.

Y de esta extraña historia me quedo con Juan, su fuerza de voluntad y su poco conocimiento. Con la cara del hombre escoba. Con los pensamientos durante la tormenta. Con que no me he sacado la espinita de Nùria, porque hay veces en que un clavo no saca a otro clavo. Con los preciosos paisajes que vi la mañana del domingo. Con el amanecer en Pirineos. Con la ovación clamorosa al último. Con el frío en las manos y la soledad del valle.

5 de julio de 2009

Nuria-Queralt.

Esto no va a salir bien.
A las cuatro menos, algo nos despedimos de Rubens y salimos. Jorge delante. Ximo se va. Empezamos al final, aquí no dan una salida oficial, la gente sale tras pasar el control de código de barras. Tampoco hay dorsal. No es competitiva. Sólo es larga.
Jorge, Javi y yo. En los primeros metros se escuchan los primeros truenos, caen las primeras gotas. Montaña. Estoy tan cansada y tan derrotada, ahora, que no soy capaz de hacer frases largas.
Al momento estamos subiendo en fila, el agua es cada vez más agua, hay que ponerse el chubasquero. Al momento ya no es agua, es agua y piedra, granizo. Y empieza el barro y los zapatos mojados. El correr bajo la lluvia con la ropa empapada por dentro y por fuera, con la mente mojada. Cruzamos riachuelos (gracias por la mano). Atravesamos prados con vacas de hondos mugidos. Barrizal, pastizal, lodazal. Mierdazal. Me revuelco por el barro que no es barro. Primer control y primeras caras de preocupación. Demasiada agua. Agua,niebla,barro,manos frías.Ropa mojada.
Aun así estoy llena de montaña. Pasamos al lado francés por el Pas dels lladres, en una subida tan pirenaica...aparentemente tendida pero dura. 2647 metros. A estas alturas quizá ya ha dejado de llover, sólo recuerdo no poder mover los brazos desde los codos hasta los pulgares, helados de frío. Vamos los tres. Cada uno con lo suyo en la cabeza. El Puigmal a un lado, la tossa del pas...El valle escondido bajo el mar de nubes. Bajamos tendidos, tranquilos, quizá demasiado, siguiendo a unos y otros, viendo marcas o sin verlas.
Poco a poco se nos ha ido secando la ropa, ya voy en manga corta. Charlamos a ratos. Después de cruzar el río por el lado equivocado, sabe dios por qué había flechas en tantos sitios, y remojarnos las zapatillas, llegamos, por fin, a La Molina, donde nos esperaba paciente Rubens con nuestras cosas. Llegamos al control sólo media hora por debajo del tiempo límite. No parece preocuparnos. Jorge se queda, no tiene el día, hace rato que lo sabe. Javi y yo seguimos. Sabiendo cómo vamos de tiempo, necesitamos recuperar. Se hace de noche. Así no vemos cómo estamos subiendo la estación de esquí de La Molina por una pista, sin piedad. Me quedo atrás, se me atraganta. Ese tramo de camino está tan oscuro en mi cabeza como lo estaba anoche. Sé que subíamos, bajábamos, seguíamos las señales con mucha atención, mirábamos el forerrunner, hablábamos, discutíamos, íbamos por carretera o pista o caminos. La gente aparecía o desaparecía, los perdíamos o se perdían. O nos perdíamos nosotros. No me gusta ir en grupos grandes, nunca me ha salido bien. Aunque a veces ayuda. La larga bajada estaba embarrada, 6 kilómetros para descender 800 metros a resbalones, en fila. A las 3:15 llegamos al control que cerraba a las 3:00. 15 minutos fuera de control. Aún así nos dejan pasar.
Hay que recuperar tiempo. Nos ponemos, sin hablar, sólo andar, andar muy rapido por pista. No trotamos. sólo andamos. Y llegamos al siguiente control de tiempo sólo 3 minutos tarde. Km51. Son las 4:18 de la madrugada.
Va pasando la noche, sólo quiero que se haga de día. Quizá vamos a menos, vamos estando cansados, quizá con dudas o desmotivados por lo ajustados que están los controles de paso. En estas cosas y con el tiempo en contra, una no puede dedicarse a tener dudas ni desanimarse, tiene que creérselo todo. Llega la mañana y con ella no mejoraron demasiado los ánimos. Los míos.
Siguiente subida importante. 650 metros en 8 kilómetros. Ya no me consta a qué hora llegamos a ese control. Sólo que llegamos tarde y nos dicen que por allí sólo han pasado la mitad de los que han salido. Continúamos un supuesto llaneo, que es más bien una sucesión de subidas y bajadas entre hayas o pinos, rodeando el macizo del Pedraforca, una de esas montañas magnéticas y preciosas. Estamos en el Parque Natural del Cadí-Moixeró. Vamos a llegar muy tarde al siguiente control, ya no confío en que nos dejen continuar, hace rato que no.
Sin embargo, cuando llegamos, nos dejan seguir. Efectivamente allí sólo ha llegado la mitad de los participantes. Seguimos aunque nos cueste 26 horas. Vale. Ni una duda, me alegra la mañana saber que nos dejan seguir. El estado físico que tenemos es diferente. Yo voy cansada pero no me ocurre nada especial. Javi no se queja, pero lleva muchas horas y muchos kilómetros con lo suyo. Pero sigue andando y andando...delante o detrás, firme.
Después de tres kilómetros de leve ascenso, llegamos al punto en que debemos afrontar la última gran subida: tres kilómetros, seiscientos metros. Allí nos encontramos con más participantes que habían decidido seguir. Subimos lentos, a pasitos, paramos alguna vez....pero llegamos arriba, a la fuente. El control ya no está. Estamos oficialmente fuera, pero la verdad es que ni pensé en ello, estábamos decididos a seguir.
Hacía un rato, mientras subíamos, que estaba pensando en lo doloroso que iba a ser bajar. Pero no llegué a pensar que tanto, porque nunca me había pasado. Me sentía reventar el muslo derecho en cada apoyo. Afronté cobardemente la pedrera, con los bastones, miraba a Javi bajar con dificultad y lo seguía a distancia. La siguiente bajada es aún peor, pierna derecha acalambrada y cerebro derretido. Cuando llego abajo anuncio mi abandono a Javi sin preguntarle que le parece. Lo mío es el trabajo de equipo.
El terreno se suaviza mucho, bajamos y subimos por sendas o pistas cómodas, y de pronto llegamos a un control que sigue montado porque ellos se quedan a comer. Javi habla con los de la ambulancia para que nos bajen mientras yo insisto en continuar sin que él se lo crea del todo...
Y extraño final. entre dolores, decepción, sueño. Rabia.
Y así dejamos de andar entre vacas, pinos, hayas, bajo la lluvia y el granizo, o el sol, o detrás de la tormenta. Con muchó frío o mucho calor, temperatura ideal. Los pies mojados, las manos heladas, la cabeza fría. Sobre piedra mojada, o seca, barro, hojas, prados, tarteras, cruzando rios, subiendo pistas interminables, de esquí o forestales. Pirineo, pre-pirineo. A dosmil seiscientos metros, milquinientos, dosmil, setecientos... Los tres, o los dos, o con grupos, o con el hombre indignado de interminable palique. En silencio, hablando, riendo, discutiendo, cansados, doloridos, enfadados con razón o sin ella, preocupados. Rápidos, lentos, muy lentos, extremadamente lentos o parados. Atentos a las marcas, pendientes.
Las 20 horas. Los 80 kilómetros.

22 de abril de 2009

Hoy puede ser un gran día (Castellón-Villafranca)

Sábado, domingo. No mejora. La tos no mejora. O sí, quizá es ella la que mejora y yo la que no. Toca descansar.
Lunes. sigo sin estar mejor, tengo flumil, unas plantas, otras plantas, un jarabe con más plantas....y la vana esperanza de que esto se pase en un día o unas horas. Y como me dicen que la sauna va bien...allá que me voy. A buenas horas, mangas verdes.
Martes. Pero martes de madrugada. A las doce y media aún no estaba segura de que ir fuera lo más conveniente (voces discordantes), y a la una y media tengo la camel llena de geles (no geles estupendos porque no conseguí encontrarlos), unas barritas, frontal. Remedios para la tos... lo típico de estos casos. Y a las 2:22 AM, después de ir, volver, y volver a ir por culpa de mi mala (pésima) cabeza, nos ponemos en marcha. Autofotito alegre de Oscar ex-fustigador, Miguel (el recien descubierto Miguelo) y la piedrecilla rodante de siempre. Ya nos hemos metido en otro fregao. A Villafranca que nos vamos, ilusionados, de subidón, ¿qué nos deparará el camino? Y no me acuerdo de qué narices hablábamos, pero la fiesta la íbamos montando por el archipateado GR33. Tras la comisaría Uich - ays Torcedura de tobillo de alguien. Seguimos al trote, o andando. Y en Borriol Miguel decide terminar su aventura: tobillo manda. Iros, Iros... Y con cara de pánfilos y tristes, lo dejamos en la oscuridad, con su decisión tomada y su tobillo pocho (y su medio de transporte conocido, no somos tan cabrones). La próxima soy yo eh... No las tengo todas conmigo, he salido con la casi decisión (mis decisiones rara vez son absolutas) de llegar solamente hasta Xodos. y encima desde ya me molesta el tobillo en cada bajada. ¿tú no estaba curado? responde un pinchazo bajo el maleolo. Pues nada...al andar se hace camino, como decía Machado, así que caminando seguimos, charlando, comentando, riendo. Andando. Trotando a ratos. Pedra de Borriol, carretera de Villafamés. El amanecer, La Basa y las botellas escondidas (¡gracias!)....las nubes, las piedras, los caminos, la charla incombustible. Y Useras. 5h59'. Más exactitud en los cálculos, imposible. Cocacolas y croasant impulsivo. 20 minutitos. Después de Useras nos han quitado una subida, o eso nos parece.
Hoy puede ser un gran día...plantéatelo así... Vamos a llegar a Xodos a la una porque es la hora justa, porque es a la que hemos quedado y porque a ese ritmo vamos. En San Miquel están arreglando la fuente. O intentándolo. Nosotros paramos, cominos algo y nos sacamos una foto. Lo que hay que hacer cuando uno o una llega a San Miquel.
De lo mío, bien gracias. El tobillo duele al bajar y entre piedras y la tos solo (o casisolo ¿eso existe?) viene cuando paro. Envio un sms de socorro a Miguel para que lleve una venda elástica a Xodos. Se acerca la llooooma (uuuuhh). Miedo me da, hace calor y los árboles de allá arriba parecen pintados de lo poco que se mueven. Ni gota de aire. Y la subimos.
Gritos....eeeeeh.... ¡¡los ciclistas!! Los cinco, con sus respectivas cinco bicicletas. Fotos y risas, estamos llegando a Xodos.
10 horas y 20 minutos. A la unas menos diez estamos en Xodos, y entramos a comer. Porque esta vez nos lo hemos montado de profesionales, con comida de personas y todo. Los ciclistas, los avitualladores, los almorzadores, el caminante lesionado, nuestro nuevo compañero de camino y los que acabamos de llegar. Ya estamos todos, podemos empezar a comernos los macarrones. Los que me entran. Una manzanilla por, favor...uhm..qué mal suena...un carajillo de coñac, por favor. ...y no dosifiques los placeres, si puedes, derróchalos. ...
A las dos y un poco salíamos los tres: Oscar, que definitivamente ha abandonado sus labores de fustigador, Dani, que parece estar algo preocupado, y la de siempre con su flamante vendita. Alfonso me explica el camino que debemos seguir, yo llevo uno marcado en el fore, pero vaya usted a saber. Y nuestro sherpa durante el tramo se ha escacharrado. Pero llevamos un as en la manga ¡¡¡el infalible mapa a boli!!! . Abandonamos Xodos por la pista principal y nos desviamos a la izquierda, y atentos a la derecha, tomamos una senda ascendente claramente señalizada con hitos, lo que nos habían contado. Y como no tengo ni idea de por donde hemos de ir, porque me oriento peor que mal, porque no sé de que lado cae Vistabella y porque estoy preocupada en no pisar muy mal, me limito a seguir a mis compis canturreando... hoy puede ser un gran día.
A todo esto, sobra decir que de la idea de dejar el camino en Xodos, ni siquiera me acordé.
Una valla de vacas, debemos pasar una valla de vacas. Tenemos a los ciclistas allá abajo en una pista. piiiiiiii piiiiiiii La mochila de Oscar lleva adosado un extraño silbatillo. eeeeoooo. No hay manera, no nos oyen. Seguimos.
Cuando estamos desviándonos para subir una montañita detrás de la cual estaría Vistabella nuestros bikers nos dan un grito y nos indican el camino más corto, que nunca viene mal. Y les hacemos caso. "Hoy puede ser un gran día", donde todo está por descubrir... En la fuente Araceli y Javier nos ofrecen barritas y dátiles y... ¿¿saben ustedes que lujazo de avitualladores?? Continuamos el camino atravesando por carretera todo el plà de Vistabella: 4 kilometrazos por asfalto que sin dudar hubiera hecho al trote si no fuera porque no puedo. Me duele el tobillo al correr. Así que, xino xano, andamos a 6 por hora. Y no recuerdo haber visto pasar más de un coche.
Al llegar a una balsa de riego nos desviamos a la izquierda y vamos andando entre caminos entre paredes de piedra que indican que Villafranca está cerca, muy cerca. Me gusta este camino. Seguimos una pista y ...parece que por aquí hemos de bajar. Todo recto. Barranco abajo. Sin piedad. La sección pedalizada o pedaleante está allá abajo, saliendo de La Estrella.
No me gusta esta bajada. No me gusta ninguna bajada, por una vez en mi vida prefiero que subamos. Pero, pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien...

Y pasado un rato, ya estamos en la Estrella, charlando con Sinforosa y sacándonos fotos. Tomamos la pista que nos conduce a Villafranca y por allá viene el coche de Javier, con Araceli ¿¿qué haceis aquí!!!??¡¡¡a casa a ponernos el termo!!! Con lo que el pobre hombre se fue, tras 180 km conducidos, sin ver la Estrella ni conocer a Sinforosa.
Y nosotros haciendo camino, y yo con ganas de ir trotandito...a ese ritmo chulo que me encanta...y que me machaca el tobillo. Llega el momento atajo. ¡Por aquí! Y de pronto estamos sumergidos entre pinos, subiendo una rampa de la ostia (que mal vocabulario....¿infernal, está bien? ) "Hoy puede ser un gran día", duro con él... Bueno, me enchufo un gel y miro hacia abajo. Ya me parecía a mi que el camino había sido muy fácil. Oscar cada vez está más feliz. Va haciendo series a toda velocidad, con cualquier pendiente. Saca fotos y corre mientras Dani le tira piedras y yo le grito ¡¡sobrao!!. Hace el pino (y no es ninguna metáfora). Está verdaderamente como una moto, pero sólo verlo da unos ánimos increibles, y risa, y le recuerda a una que ya casi casi tenemos otra. Otra de las buenas.
Cientos de paredes de piedra nos indican que llegamos, disfruto del paisaje, de las sensaciones (toso y toso), sentimos el viento, el aire frío...Que todo cuanto te rodea lo han puesto para tí.. Esto sería otro momento Evax si no fuera porque el frío está comenzando a ser polar y mi tos insistente. Hay que decidir si ir entre paredes o por carretera. Entre paredes, a pesar de las piedras. Ya no llevo un buen ritmo, pero no por cansancio ni falta de fuerzas, en este terreno el tobillo sufre más que antes. A lo lejos la imagen de Villafranca nos saluda. ¡esto es Cuenca!. Bajamos a la Vega y ya vemos a Araceli y Javier esperando. Dani se anima a esprintar a Oscar en una entrada genial al pueblo y yo sigo con mi paso chungo y mi sonrisa de alegría absoluta. Miro el Fore. 81600. Oye..que nos va a salir más corta esta que la del Puerto... Pues habrá que darle una vuelta al pueblo... Y entre risas, damos una vuelta que nos deja el recorrido en 82110 metros. 16 horas 43 minutos. 4271 positivos. 3167 negativos. Increible, tenemos otra más. Y tenemos más ganas. Y más planes.
"Hoy puede ser un gran día" y mañana también...

Y miles de agradecimientos, al que tiene está ideas, a los que me las cuentan, a los que nos suben la mochila, a los que nos dejan dormir en su casa (calentita, con miles de mantas y el desayuno arriba), al que me hizo la entrevista y decidió contratarme...a los que no se enfadan cuando nos largamos 2 días de casa, a los que animan de tantas maneras...