17 de mayo de 2012

Castellón - Penyagolosa: la 115. (y II)

Y salimos Vicente y yo contentos y felices hacia Atzeneta, bajo el sol abrasador y con la esperanza de que la tormenta prometida por Maldonado fuera cierta. Aunque yo ya he dicho muchas veces que soy más de Florenci, pero Florenci no se había pronunciado al respecto.
Nada más salir de Sant Miquel aparecía el desvío que nos separaba a MiMeros de CsPeros. Y por un momento pensé en el tremendo marrón que supondría ponerse a subir la Lloma Bernat con 30 grados. Y me alegré enormemente de haberme apuntado a "la larga", porque, si bien teníamos más kilómetros, las horas de calor las pasaríamos rodando por llano y no subiendo cuestas empinadísimas cara al sol. Y es que a mi eso de ir cara al sol nunca me ha gustado mucho, pero eso es otra historia.
Vicente no parecía tener intención de correr más rápido, le sobraba mi ritmo para ir cómodo y no tenía ganas de arriesgar. Y de pronto ¡una nube!. Una enorme y negra nube. Pronto empezará la tormenta.
A las 14:30 llegamos al control de Atzeneta, que debía ser en ese momento el pueblo más desierto y con menos ambiente del mundo. Cocacolas en el bar, rellenar líquido, y seguir. Próxima estación: Molins.
Poco a poco comienzan a caer pequeñas gotas del cielo, y a escucharse la tormenta que se ve allá hacia Culla, como una enorme torre blanca, preciosa.
Los siete kilómetros pasan rápido, pese a no ser un terreno precisamente bello. Vamos trotando y charlando, y, cuando comienza a apretar la lluvia, llegamos al control. A estas alturas ya voy al 100%. No está mal, sólo me ha costado 60 kilómetros. Saludo, como membrillo y naranjas, que es lo único que me apetece, bromeo un poco y salgo. Vicente me cogerá en breve.
Hasta Culla es precioso el camino. Incluso la terrible subida prometida lo es. Con los bastones y sin aquel sol, todo es más fácil. Con el gps desconectado, por si los rayos, avanzo rápida, por un terreno que para mi es favorable: una pista ancha y ligeramente ascendente por la que se puede caminar muy rápido. Tanto que se me pasa una señal y terminamos los tres con cara de bobos en mitad de la carretera. Genial. Menos mal que no fue una gran cosa.
Llego a Culla sola sin darme cuenta. Me cuenta un hombre que a Vicente se le había caído algo... Y ¡sorpresa! En el control me esperan Jr, Chispas, Chispes y Chispiño. ¡qué alegría!. Y me dan comida, y bebida, y charlamos, y me cambio de pantalón, me prestan un chubasquero y "qué calor me da ésto, mejor me lo quito" y "no te lo quites que hace frío" y "no te duele nada? y ¡come pasta!. Y voy de un lado a otro de la mesa sin terminar de coger nada, eligiendo al final, naranjas, cocacola y coca de manzana. Y membrillo, el membrillo que no falte. Vicente aparece listo para un masaje y se recupera atendido por Jr. Llevo una media hora en ese control, quizá sea el momento de salir. Pero primero ¡control de material! Y por supuesto me piden lo que más escondido estaba...

Fer me indica cómo se sale de allí, y enseguida recuerdo el punto en que nos desvíamos del recorrido aquel día de ensayo con los compañeros de trabajo. La pista es maravillosa y tiende hacia abajo, es aérea y limpia. Aún quedan unas dos horas y pico de luz, aprovecho para correr, justo después de quitarme el chubasquero. Prefiero mojarme, la lluvia es fina y agradable. Próximo destino: Sant Bertomeu.
Llego fresca y contenta, a ratos andando ligera, a ratos trotando tranquila. En el control Ayacucho y Laura lo tienen todo muy bien montado. Membrillo, cocacola. Y sales. Silvia anda cansada, pero sale tranquila rumbo a Vistabella. Llega también al control la chica de las polainas sexys que se me antojan tremendamente incómodas y calurosas. Me despido y salgo tras ellas.
Un poco después de anochecer, llego a Vistabella. Jr me conduce al control, y allí encuentro a Carmen y los Kiyos. Carmen a punto de salir, Kiya y Kiyo por allí de apoyo moral. Y Sofía. Y el Manager. Y yo con mi misma rutina: cocacola "no voy a pegar ojo en un mes" y membrillo. Dieta mediterránea. Y una cerveza. Que a mi no me gusta la cerveza, pero ésta me la pedía el cuerpo.
Al poco rato salgo del control. Unos diez para Xodos. Dos niñas se ofrecen para acompañarme a la salida del pueblo, y charlando llegamos a la fuente donde, según ellas, debo seguir por las montañas. Pues nada, a seguir por las montañas.
El frontal este es una castaña. Tiene un botoncito para cambiar la intensidad y apagarlo, pero este botoncito se ha roto. Ahora para apagarlo sólo puedo quitarle las pilas y tiene una única posición de intensidad, que, como no podía ser de otra manera, es la que menos alumbra. Genial.
Al rato me encuentro con Carmen, Jose y otras personas a las que no sé si conozco porque de noche todos los gatos son pardos. Y vamos haciendo la goma hasta Xodos. La bajada es muy muy pesada, con piedra suelta. Más piedra suelta. Este trail es el trail pedrada Xtrem. O Ultrapedregal.
Control de Xodos. Cocacola, membrillo... y nos quedan 20 kilómetros, mejor no nos encantemos.

A partir de ahí ya recuerdo más bien pocas cosas, porque nada veía: caminaba lo más rápido posible, cuesta arriba o cuesta abajo, intentando no perder las señales fluorescentes que colgaban de los árboles y hablaba levemente con quien fuera que tenía cerca. Juntos llegamos al control del Remolcador. ¿qué quereis? ¿una cocacola? Si no me sale una alergia hoy, ya no me saldrá. Tere estaba por allí para hacer el último tramo con una charla muy animada. Continúo hacia adelante andando intentando no desviarme y pronto me alcanzan Jose y su amigo, que saben que las chicas van bien y dándole al pico. Después del Remolcador hay otro control, matarile rile rile. Pista para arriba, pista para abajo, ramas por aquí, ramas por allá. Y venga piedras. Y de pronto musiquilla en mitad de la nada. Es el control del Club de Montaña Puertomingalvo. Carlos saluda y anima. ¡ya queda poco!. A mi menos que a ellos, a los que les queda una larga noche por delante en aquel lugar perdido, desconocido y oscuro. Muy oscuro. Saludos a los voluntarios.

Supuestamente nos quedan cinco kilómetros. Hablamos un poco, y andamos -creo que-rápidamente. Jose delante. Llegamos a un lugar conocido, por fin, la base de Penyagolosa. Y de ahí todo es bajar, creemos. No sin antes dar una o dos o tres vueltas. De pronto creo escuchar una vibración. Eso es un grupo. Tenemos que estar cerca.
¡habrá que correr ¿no?! ¡claro! Y llegamos a meta trotando, justo en uno de los momentos en los que el grupo fallaba y nos dejaba a oscuras. Veintiuna horas cuarenta y siete minutos de ratos para todo. Besos, abrazos, regalos, esperar a los demás, saludar a los que estaban. Gracias y más gracias.



Y cierto vacío. El de siempre. Un poco más.


12 comentarios:

lola santana dijo...

Que bonito relato hija.
Muchos besos.

Àngel dijo...

Enhorabona Nere! Una gran aventura. Per això el dilluns van pujar les accions de la Coca-cola.

Antonio Arias Conejo dijo...

Bonito relato y enorme aventura. Enhorabuena.

Alfonso dijo...

De la CSP115 ya te he dicho de todo, así que gracias por volver a deleitarnos con relatos como este.

Genín dijo...

Si, estoy de acuerdo con tu madre...
Te veo estupenda, si acaso un poco flaquita...
Besos y salud

trotasendas dijo...

Enhorabuena por completar esta dura prueba Nerea. No hay mucha gente que pueda decir que la ha hecho y tu has entrada en el club. Bonita entrada también. Saludos

MANOLI CXM dijo...

Nere, qué envidia, no sabemos lo que tenemos hasta que nos falta... disfruta y goza , el vacío se nota, hasta quienes estábamos más lejos, nos sonríe no lo dudes, nos empuja y nos da fuerzas, en cada momento que aparece, nunca te olvides, está ahí.

Fuerza y ánimo, gracias por hacerme correr este ratito contigo. Abrazos!

ojse dijo...

Enhorabuena por ese trocito de envidia que me has dado!!!

Ahora...a pensar en lo próximo ;).

¿A qué sabe la cocacola sola? ;p

Vicente Olucha dijo...

Bonita crónica de la CSP 115, toda una proeza, tantas horas, caminando y trotando
Enhorabuena!!, como te decían las niñas a seguir por las montañas,..

Saludos

Anónimo dijo...

Emocionante crónica!!. Es una proeza lo que has realizado, sobre todo por las condiciones tan adversas que tuvisteis, que no fueron nada favorables para este tipo de prueva. Hay que ser muy dura de coco!!!. Enhorabuena.
Juan.

Vicente dijo...

Enhorabuena, Nere, tanto por la carrera como por el relato.

Un fuerte abrazo.

RAMONRUNNING dijo...

Muchas Felicidades, muy buen relato y una gran aventura.