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16 de agosto de 2011

el Doble doblete

El martes siguiente me vi poseída por no sé qué clase de espíritu, ser, cuerpo o ultracuerpo, y se me ocurrió que era una buena idea hacer un doble desierto: subir por Castellón, bajar por Benicassim, y, de ahí, en vez de irme a mi casa como las personas normales que no son ciclistas de esos que van en bicicleta, volver a subir por Benicassim para bajar por Castellón.
Y eso hice, y oiga, para ser la primera vez ni se me dio tan mal, pero ha de tener en cuenta usted, para entenderlo correctamente, mi autocondescendencia, autocomplacencia y algunos otros autos similares que me impiden reconocer que tampoco me fue lo que se dice bien-bien.
En todo caso, disfrutar, disfruté, y además pude, mientras hacía la segunda subida, saludar con la cabeza a algunas personas a las que había adelantado en la primera. Y eso levanta la moral, a costa de la de otros, eso sí. Ya vendrá el de siempre a ponerme en mi sitio.

Como eso de la vigorexia agostina no es cosa de un día, además había quedado ese día para una rodadita suave por la vía verde con los tres magníficos, aunque esta vez sólo había dos de ellos. Y lo vi claro antes de llegar al túnel: Bueno chicos, yo me doy la vuelta. Ocho kilómetros, cuarenta y cuatro minutos.

El miércoles iba de noche, pero no pude resistirme a subir un desierto por Castellón a última hora. Qué obsesión con el desierto, por favor, que alguien me saque de este bucle...

Jueves lalala y viernes a la pisci. Bonito kilómetro para cubrir el expediente.

El sábado, carrerita de Agosto. Eslida. Sierra de Espadán. Cortita como debe ser en esta época del año. Y antes de salir ya había perdido el ipod.
Me dice Alex que mejor salir rapidito para evitar el tapón que presumiblemente se formará pocos kilómetros más adelante, así que eso hago: salir como si nos fuera la vida en ello.
Al llegar al tapón me coloco de manera legal, mientras aquella chica que conozco de oídas me adelanta de la misma manera que en el mundo real. Como en la vida, ya no me importa. Y hago camino, como el caminante.
Se me hizo corta, muy corta, a pesar de que no fui capaz de bajar a un ritmo ni parecido a decente: torpe, rígida, pesada... Aún así llegué a meta contenta, por llegar antes de lo previsto. 1:54.

El domingo era la Volta al Clot, en un lugar llamado Clot de la Mare de Deu. En Burriana. Sería mi tercera Volta al Clot: 2007, 2008 y ahora 2011. Por cosas del destino ( y del apellido) llevo el dorsal 1. Que presión, qué presión. Una vez vistas las demás corredoras, la presión desaparece: no hay nada que hacer.
Primera vuelta, primeros 3000 metros, 14 minutos 17 segundos. Me encuentro bien, tranquila pero sin despistarme demasiado, que llevo a cuarta chica ahí delante, cerquita. Sobre el kilómetro 4 un hombre se me coloca al lado, se me ve el plumero a kilómetros: estoy intentando leerle la matrícula a la cuarta chica. Ven conmigo. Y yo con él.
Ponte detrás. Y yo detrás.
Aguanta. Y yo aguantando.
Adelántala cuando queden 150 metros. Y yo...la adelanté sin querer y perdí la referencia.ç
¡¡¡CORRE!! (desde atrás) y yo, que miro a la derecha y la veo venir, me pongo a correr como las locas para al final llegar justo justo, detrás de ella.
Y la bronca que me echó aquel hombre ¡mare de deu del lledó! De todas maneras, de ser quinta a ser cuarta... no sé, no sé...tampoco es para tanto. Porque ¿qué voy a decir yo?
6100 metros, 28':58".
Doblete de carreras de fin de semana. Como antes.

3 de agosto de 2011

De medias meditadas y desiertos compartidos

Los pájaros de mi persiana se reproducen sin que mi gato haga nada al respecto. Una no puede confiar en que su gato haga nada al respecto de cualquier cosa. Los gatos son gatos y en verano sólo son máquinas de formar pelusa. Pero de eliminar el nido o los pájaros, rien de rien.

El sábado siguiente era la media maratón de Rubielos de Mora, y a mi, que en esos pueblos de Teruel me perdería para el resto de mis días, me faltó tiempo para apuntarme. Aunque sí, ya lo sé, con la media de kilómetros mensuales más baja de los últimos
años, no sé cómo se me ocurrió. Pero no sé, la vi, y era tan fácil inscribirse....
Así que nos presentamos en Rubielos, yo para correr y él para salir en bicicleta, previa la meditación correspondiente. Nos despedimos, y me inmiscuyo en el pequeño grupo de corredores que se apelotona en la salida. Somos tres senior femenina: matemáticas básicas. Silvia Marimón, Laura Murcia y aquí, la piedrecilla pensante.
Paso el 10000 en cincuenta y dos minutos: entre que me encanta el terreno, suavemente ondulado, que hemos pasado un par de veces entre la gente y que el Meditante se anima a acompañarme con la bici, puede que haya empezado demasiado rápido. Pero ya está hecho, y me encuentro bien. A partir del kilómetro 10 el terreno se complica, subimos por la carretera de Fuentes hacia una cruz, y las cruces, como todos sabemos, no están colocadas precisamente en puntos bajos de las carreteras. Sin embargo, después de esta cruz, la carretera seguía subiendo levemente mientras nos cruzábamos con los compañeros que ya volvían. Lo bueno de los recorridos de ida y vuelta.
En Fuentes, JR me deja un ratito sola, y a la vuelta sigue conmigo. No voy a negar ciertas ganas -puntuales- de robarle la bicicleta, porque del 18 al 20 no podía con mi alma y quería terminar de una vez con aquello. De pronto miro el reloj y me doy cuenta de que puede que, quizá, a lo mejor, sea capaz de bajar de dos horas. Y ese pensamiento, y que la pendiente favorable, y algunos otros pensamientos que siempre me surgen en estos momentos, hacen que corra (trote) un poquito más rápido y me presente en meta con 1hora, cincuenta y nueve minutos, cuarenta y ocho segundos, contenta, muy contenta.

Después de un domingo de descanso pasivo, llegaron un lunes y un martes de piscina. En algún momento de mi vida me decidiré y entrenaré en el agua como es debido. Pero por ahora, me vale con no olvidar cómo se hace. La piscina de 50m se me hace eterna al principio. Qué duros son los comienzos. 1400 metros, 1450 metros.

El jueves fue, como el anterior, un día vigoréxico. Salimos Teo, Miguel y yo de la Magdalena, y en vez de tomar el PR donde siempre, nos metemos en una sendita que vaya usted a saber desde cuando está ahí y que nos ahorra un buen trozo de carretera. A lo mejor, hoy no subimos a Raca, pienso, ilusa de mi.
Empezamos a subir por un extraño camino, que después deja de ser camino, y que sube y sube sin parar entre coscoja y aliagas. La hermosa vegetación mediterránea. En un momento dado ocurrió que llegamos arriba, no podía ser de otra manera ya que en ningún momento dejamos de subir. Y una vez arriba, ya no teníamos otra cosa que hacer, más que bajar de nuevo. Y lo hicimos por los toboganes, por el mismo lugar de la semana anterior.

Y ahí quedan reflejados tres recorridos que puede una hacer desde la ermita de la Magdalena, que se pueden convertir en muchos más si se entremezclan. El cian (celestito de toda la vida) es el de la semana pasada. El amarillo, el que acabo de redactar. Ocho kilómetros, hora y veinte.
Y piscina, 1400 de piscina en 35 minutos.

Al día siguiente, que era viernes, tenía que ser un día ciclable. Me venía a buscar el Meditante con la idea (poco o nada meditada) de subir el desierto por Benicassim, que, aunque lo pueda parecer, no es lo mismo que subirlo por Castellón.
Vamos a explicar un poco de qué va esto de subir el Desierto.
A estas alturas de blog, igual queda raro explicar de qué hablo cuando hablo del Desierto. No obstante, lo voy a contar, que nunca está de más.
El Desierto al que me refiero no es un desierto de esos de dunas y arena, ni camellos ni beduinos. El Desierto de Las palmas es un parque Natural, que antes de Parque Natural era sólo sierra litoral. Y en ella, sobre el año 1700, construyeron un monasterio y se asentaron, unos monjes de la orden de los Carmelitas Descalzos. Estos monjes, a los lugares apartados destinados al retiro espiritual y la oración, los denomina "desiertos". Lo de las Palmas viene de la cantidad de palmitos que hay por allí. Aunque para mi, que de plantas sé poco y de monjes un poco más, el nombre correcto sería "desierto de la coscoja". Si bien entiendo que ese nombre es menos romántico que eso de " Las Palmas". Que nadie se rasgue las vestiduras.
Total, que allí se aposentaron los monjes hasta que se les inundó el chiringuito (con perdón) Entonces tuvieron ellos que buscarse una nueva ubicación para su monasterio, en un lugar que no fuera una hondonada, un valle ni un barranco. Y lo colocaron donde está en la actualidad.
Es, por lo tanto, el Desierto de las Palmas, un lugar de meditación -quizá esa obsesión de algún conocido por subirlo y bajarlo compulsivamente- salpicado de ermitas consagradas a distintos santos, imágenes y grutas para el retiro.
Pero no son sus santos ni su historia lo que tantas veces nos conduce a él, por lo menos no conscientemente. Es su belleza, sus sendas y su puerto de segunda categoría.


Aclaro que lo normal es no hacer esa subida completa, sino sólamente hasta el kilómetro 8, desde donde se enlaza con la otra vertiente: el desierto por castellón, quedando el asunto de esta manera:
Que este año, los señores profesionales del sector subieron y bajaron tres veces (tres) en los campeonatos de España.
Total, que después de tamaño tostón, que no me he inventado sino que lo he sacado de aquí, de aquí y de aquí, ya no me acuerdo de a santo (nunca mejor dicho) de qué venía todo esto.
Ah sí.
El Meditante quería que subiéramos el desierto por Benicassim, y bueno, no pude negarme y de pronto me vi pedaleando desierto arriba por unas curvas que no me hacían ni pizca de gracia. Sin embargo, me encantó la subida. Me encantó de verdad.
La bajada no.
Empezó a caer un formidable chaparrón que envió al traste toda mi seguridad.
Esto es ciclismo, Nereida.
¡Esto es una putada, colega!
Así y todo, llegamos abajo. una más.

3 de octubre de 2010

Benitandús (tendinitis cerebral)

El sábado por la noche me andaba preguntando si los veloces me adoptarían en una salidita mañanera y dominical, y como son unas personas la mar de simpáticas pues sí, me adoptan. Sería una salida conjunta con los Kiyos, que es algo que no hace, de ninguna manera, que yo me tranquilice. En fin, me grabaré el track por si tengo que, en algún momento, hacer mutis por el foro, salirme por la tangente, o huir despavorida.
Salimos los borriolencs adoptivos del lugar donde habíamos quedado, y bajamos por cierta senda que ya había pisado alguna vez, y a los diez minutos ya hemos llegado al lugar donde debían aparecer los Veloces, que a mi me parece que es un cruce de caminos en mitad de la nada. Pero se ve que no, se ve que es un cruce de caminos con principio y fin bien definidos y de fácil acceso en coche.
Empezamos: rumbo a la cantera para encontrarnos el recorrido de la Tombatossals, que no sabemos ninguno si la haremos o no, pero que además de variadito, está bien cerca. Por aquí. Por allí. Bancales. Qué raro, por lo menos no me pasa a mi sola. Es que me cortais el ritmo, che. Cachonda que es una.
La diferencia entre ellos y yo, es que yo al final nunca encuentro el recorrido adecuado, y ellos rápidamente salieron del atolladero, y pudimos continuar la salida tranquilamente, escuchando el palike de aquellos y cediéndonos el paso educadamente unas a otras en cada bajada.

En la subida al Tossal casi pierdo el hígado o los pulmones, no sé bien qué, afortunadamente era corta. Y además la última. Quince kilómetros y algo, dos horitas y poco.
Menos tiempo del que estuvimos con las cañitas y los limones.

El lunes a nadar a Castalia. Una calle por persona, o una persona por calle, escojo una que me parece adecuada y al poco rato, cuando nos encontramos en la pared, resulta que es Miguel en su faceta piscinante. Ochocientos metros, oiga. Que los comienzos siguen siendo duros. Y eternos.

Martes lalala y Miércoles lalala general. O casi. El tema es que el Rubio y yo nos fuimos a encaramarnos al Castellet, que nos pareció un buen sitio por eso de que no hay que pegarse la sudada del quince para llegar. Y allí fuimos, y como no, cogimos las vías más agradecidas, repetidas y bonitas del mundo mundial (puede que no sea objetiva) : Covetes(V), Covetes II(V) y Variante(V+), a las que puede que yo les rebaje un poquito el grado al hacer la salida como y por donde me da la gana. Que para eso las piernas son mías y me las parto donde quiero. Y allí no quiero.
Y las hicimos las 3, tan ricamente y tan bien que estaba saliendo todo, hasta que al aterrizar al terminar Variante, me doy cuenta de que algo está enganchado y de que no puedo mover la pierna normalmente. Ya la hemos liado ¿y ahora qué?
Pues ahora Ibuprofeno y reposo deportivo, dijo el médico el jueves, tras mirarme el punto que señalaba sin demasiado entusiasmo. Tendinitis del adductor mediano. ¿una tendinitis en 5 minutos? ... .
Pues nada. Ni bici ni escalar. Yupi.
Total que se me fastidió el viernes escalador.

El sábado salidita andadora, por eso de no pasarme. Con la Juli, que tampoco puede pasarse. Para variar un poco, y con bastante afán investigador por mi parte, aparcamos en Sueras y comenzamos a andar siguiendo un track que debía conducirnos a lo alto de los Órganos de Benitandús. Salimos por el Camino de Matet, que pronto va a encontrarse con el PR-CV-161,
que si quisiéramos nos llevaría dando una larguísima vuelta por lo más bonito de la Plana Baixa, cuando está casi lindando con el Alto Mijares y es ya Sierra de Espadán.
A los dos o tres kilómetros empieza lo bueno para nosotras, la subida se va endureciendo poco a poco, o no tan poco a poco. Suerte que se trata de una bonita senda entre pinos y alcornoques que nos tapan tanto el sol como lo que nos resta de ascenso, que es una manera de no agobiarse una.
De repente estábamos en lo alto de los órganos, podíamos crestear, bajar, subir...lástima que no teníamos demasiado tiempo para hacer nada de eso y que, tras la foto de rigor, tocó salir de allí echando chiribitas. Bajando por una senda perfectamente definida llegamos al cruce con el GR36, y lo tomamos con dirección a Torralba del pinar. Y de pronto estábamos frente al Mas de la Campana, a donde a mitad de Agosto había llegado casualmente con Paco el día que buscábamos el poblado del Xinquer. Lo que me hace pensar que ya tengo verdaderamente definido ese camino que nos llevará desde Almedijar o Aín hasta los orgános de Benitandús, y el Xinquer, pasando por un montón de esos preciosos rincones que huella a huella nos va regalando la Sierra de Espadán. Sólo hace falta escoger el descanso adecuado.
Toca la Juli la Campana y seguimos pista abajo a paso ligero, hasta llegar a un merendero del cual partía el camino que habíamos de tomar para llegar al Castell de Mauz. También ese sendero está perfectamente definido, y yo no dejo de extrañarme por no haberme metido aún en ningún bancal ni campo de cultivo de ningún tipo. Ni siquiera he tenido que destrepar nada. Tiempo al tiempo, time to time.
Cuando ya tenemos el Castillo justo encima, separamos los caminos, y, antes lo pienso, y antes estoy encucuruchando un murete que conducía a unas piedras que estaban en un camino que llevaba a unas plantas que, para variar, tenían pinchos por todas sus caras.
¿dónde estás? aquí ¿y ahí hay camino? no...
Bueno, pues tampoco vamos a poder subir ahí, lo dejamos pendiente, que ya se hace tarde y yo voy de noches. Volvemos por senda, camino y azagador hasta Sueras, en donde entramos por el suroeste, sólo queda encontrar el punto de partida. Quince kilómetros, tres horas cuarenta y cuatro minutos, y tan dignas nosotras.



15 de agosto de 2010

Ferragosto.

Desde Cavalls del Vent ha pasado ya algún tiempo. Medio agosto, para ser exactos. Medio Agosto.

Y qué hace una durante medio agosto: siempre menos de lo que debería. Y mucho menos de lo que podría.
Ha habido de todo: rodaditas por Borriol descubriendo la fauna local: que si ovejas, y caballos sueltos por los caminos y las manos atadas. Conejos, y hasta una cabra salvaje. Una de esas de grandes cuernos que te miran fijamente, inmóviles sobre algún lugar elevado, esperando un leve movimiento tuyo para lanzarse cuesta abajo a toda velocidad y desaparecer.
También ha habido algún proyecto inconcluso, como el día (la noche) que me aventuré a salir de casa por el GR33 con el plan de que, en algún momento, me alcanzarían los Veloces, y desde entonces, seguiríamos juntos hasta Villahermosa en lo que debería haber sido el último largo (antes del UTMB). Pero se quedó en proyecto, porque cuando pasaba el Mas de Panadero una lentilla sufrió una fisión binaria con mal resultado. Que se partió por la mitad, quiero decir, y que lejos de nacer dos nuevas lentillas, me quedé con dos mitades, que para nada es lo mismo que tener una entera. Total, que me volví para casa por donde había venido, indignada y sin ver un pimiento.

También hubo un día en que engañé a Paco para que fuéramos a dar una vueltecita por la Sierra de Espadán. Alfonso me había hablado de un pueblecito abandonado cerca de Alcudia de Veo y se me ocurrió que podía ser una buena idea ir a descubrirlo. Y para allá fuimos Paco y yo, que, tras perdernos y llenarnos por completo de unas incómodas y pequeñas bolitas marrones que se pegan a la ropa como si fueran velcro del bueno, tocar una campana y recolectar algunas moras, pudimos por fin subir Rápita y llegar al sendero (cerrado) que nos iba a dejar justo en la pista que conduce desde Alcudia de Veo hasta el poblado del Xinquer.
Y allí nos dio por correr. Y por parar, que ya era mediodía y el sol quemaba como cosa mala.

También he hecho una carrera. Una de esas que hacía tanto años ha, con mi dorsal y mi gorra y todo. Fue bonito encontrarme con tanta gente a la que hace tiempo que no veía. No estuvo mal del todo, me encontré aproximadamente bien, y terminé sin demasiados problemas. Eso sí, era muy cortita, y a mi todo me lleva a preguntarme por qué se me ocurrió apuntarme al UTMB. Y la respuesta es sencilla y tiene que ver con el tiempo, la distancia y las circunstancias. De todas maneras, ahora ya está hecho, y tengo tomada la decisión de acudir y hacer todo lo que pueda, que no será suficiente, pero sí valdrá la pena. Espero. Pero yo no estaba hablando de esto, que me pierdo, sino de la carrera de Vistabella, de la que, por otra parte, no tengo demasiado que contar. 3horas 38 minutos. Que quede para la posteridad.

Y ahora, por eso de que me he dado de baja de la piscina provincial, he vuelto a nadar, para seguir con mi natural tendencia a la incongruencia. Y el primer día fue un desastre, pero el segundo no lo fue tanto, y el tercero fue incluso bueno.

Y hoy, que pensaba salir a rodar, coge y se pone a llover. Como ayer. Y como si eso fuera una excusa válida, con la que está cayendo.

28 de marzo de 2010

Primaveras

Definitivamente es primavera.

El domingo
no hice más que subir a Borriol para ver llegar a meta a los compañeros que sí se meten en esos fregaos. Curiosa sensación la de estar en meta sin ni un ápice de envidia, ni sana ni de la otra. Eso sí, enorme alegría ver como allí estaban, tan campantes después de semejante cosa. Eso también es motivación. Y si no, a leer cómo lo contaba La Veloz. Por mi parte, lalala.

El lunes trabajábamos de noche, así que teníamos la mañana libre. Cambio largo le llaman a eso. Y lo aprovechamos yéndonos al desierto a subir al Bartolo, porque no puede ser posible que nadie haya subido antes Anetos y Perdidos que Bartolos. Me autodenominé guía por la cara y nos fuimos por la ruta de los 14 km, la del entrene de la marcha de invierno. El día estaba muy húmedo, pero por suerte abajo dejamos los bancos de niebla, si embargo, el paso por la Balaguera fue bastante...llamémosle Chof-chof.
Almorzamos los cinco en la cruz, es una pena que en la cima del Bartolo haya casi tanto ruido como en una carretera nacional. Al terminar, decidíamos el camino de vuelta, y parecía buena idea bajar por las Crestas, las vistas en días claros son preciosas y así la vuelta quedaría la mar de mona.
Y eso hicimos, regreso por las Crestas, Coll de la Mola, pista de la Pobla y monasterio por la senda. Fin de la salida: 16 kilómetros, mil ochenta metros para arriba, mil ochenta metros para abajo. Tres horitas y media de paz, armonía y montaña.
Martes piscina y miércoles lalala.
Jueves pescadilla y Viernes piscina discreta.
El sábado ¡¡¡¡carrera!!! ni me lo creo, me parece que es la primera a la que puedo ir en todo el año, salvando el GR-10 Extrem ese de enero. Objetivo principal: llegar a tiempo a trabajar.
Se nota que es primavera: calor, polen...gente en tirantes, pantalones cortos. Sol y sol. Y yo allí en medio, entretenida con la subidita. Pues me parece que salí con demasiado ímpetu, pero da igual, luego una se para un poco y se coloca donde siempre tuvo que estar. No hay problema. Qué alegría ver a Patry, no seré yo quien pase de largo. Poco rato más tarde, me pasa Akane concentrada.
Y seguimos subiendo, hasta el 14 no hay tregua. Y yo, tan primaveral, con algo de calor y empezando a ver lucecitas....en fin. Ya pasará, en seguida vamos para abajo. Antes de llegar al alto de la Nevera, un chico inmóvil, tumbado en el suelo me recuerda que, al final, esto es sólo una manera más o menos divertida de pasar el rato. Y que hay que tener suerte. Y cuidado. Al chico ya venían a socorrerlo.
Una vez arriba miro por primera vez el crono y me da la sensación de que no está tan mal, pero enseguida caigo en la cuenta de que, si efectivamente (casi) todo lo que quedadaba era cuesta abajo, existía algún accidente topográfico que impedía hacerlo trotando. Con la mosca tras la oreja, troto. Y pronto encuentro el barranco, que es exactamente lo que pensaba que había.
Con barranco o sin él, llego a meta, con diez minutos más que el año pasado, cuando no terminé tampoco lo que se dice contenta. Cocacola y coche, por lo menos el objetivo de llegar pronto a trabajar, lo cumplo.

El domingo estaba apuntada a la subida a Pipa, pero ya imaginará usted, y si no lo hace, yo se lo cuento, que tras los 26 kilómetros del día anterior, las 8 horitas en planta y el cambio de hora, lo de levantarme temprano el domingo llegó a alcanzar el nivel de esfuerzo sobrehumano. Así que: lalala. Cantado.

Y ahí va una de primavera ¡salud!

11 de febrero de 2010

rutinas y tobillos


La resaca de la rutica de los GRs la llevé como pude, más sentada que de pie y sin demasiada prisa por retomar nada. Secuelas, pocas o ninguna: un pequeño dolor en la planta del pie y los gemelos cargaditos. Lo normal, creo.
Y si algo aprendí el año pasado es que después de estas cositas, aunque una se sienta divinamente, lo mejor es estarse quietecita unos días, por lo que pueda ocurrir. Nada de pornerse a hacer rectas tres días más tarde. No.

Así que viernes, sábado, domingo, y lunes los pasé tranquila, mirando por la ventana.

El martes me pareció que era un buen día para comenzar a ponerse las pilas. Comienza la operación "Evitando la muerte" y no es que de pronto haya decidido buscar la fórmula de la inmortalidad, sino que necesito encontrar la manera de regresar del UTMB con vida. Y a ser posible también con piernas. Y si encima pudiera acabarlo ya sería la bomba. Total: que hay que empezar. Y qué mejor manera que con una ronda. Salí de casa y empecé a trotar como normalmente algo, y .... uhm...vaya...¿qué es esto? Parece que tanto paseíto y tanto andar me han dejado los tobillos bastante rígidos. Paro y caliento tobillos, que es algo, que por raro que parezca, no había hecho nunca. Pruebo de nuevo, y bien, la cosa mejora. Continúa el rodaje. La siguiente tecla es el insoportable dolor de tibial. Para estira. Sigue....para estira ...Y así hasta la ida y vuelta, 6800 metros, a 6'14" el mil.

El miércoles había que seguir con ello. Salí de casa y...upssss...los tobillos!
Qué cosa. Paro, caliento tobillos en lo que se convierte una nueva rutina y comienzo el rodaje. Al llevar veinte minutos se me ocurre la maravillosa idea de hacer unos cambios. Cambios discretos, pero cambios al fin y al cabo. De tres minutos. Y eso voy haciendo. Al tercer cambio casi encomiendo mi alma a Dios. Debe ser por esto de la crisis, no se si la económica, o la otra, pero hasta Dios parece interesado en publicitarse: allí está la cita bíblica en la valla, y el número de móvil en donde debería estar el capítulo, el versículo y todo eso. Y no quiero parecer yo más irreverente que el señor que ha puesto el anuncio.
En esas andaba yo, a punto de coger el teléfono y llamar a ver si empezaba a ver la luz al final de túnel, cuando se acaba la ronda y me quedan pocos minutos. Alargo un poco hasta el Grao, y paro. 9700 metros, a 5'50" el mil. Por la tarde piscina. Llego a una hora que no frecuento y vaya, supervisores por aquí, Carles por allá...conversaciones cortas y a empezar. Y yo tan dispuesta con mi super mp3 acuático que contiene una (1) canción. Claro que eso no lo sabía antes de empezar. 100 metros y decido hacer series de 100 por curiosidad. La octava la termino cuando veo a la Veloz a punto para entrar. Continuamos...otra serie. Y no sé en qué momento del viraje se me engancha el gemelo y me toca parar en mitad de la piscina. Toma, por chulita, a quién se le ocurre. Unas piscinas más, y listo. Sauna...yacuzzi...blablabla.
El jueves salí tarde. Demasiado tarde para el viento frío que hacía. Salí de casa y a los dos pasos me di cuenta de que tenía que parar y calentar los tobillos. Menudo incordio de asunto. Caliento y empiezo, ronda auténtica. No me siento nada mal, me temo que el viento lo llevo detrás. Pero me he puesto la malla equivocada, después de los de los GRs juré que la quemaría, y aquí estoy de nuevo con ella. Se me cae constantemente, y no está el tiempo como para ir quitándose ropa. Llego al final de la ronda bastante bien y doy la vuelta, tomo Hermanos Bou y aquí empiezo a pasarlo menos bien. Me quedan 20 minutos. joder joder joder ¿qué son 20 minutos para todas las horas que te pasas andando por el puto monte?
Lo siento, lo siento, lo siento...pero tengo un yo camionero que entra en juego cuando me parece que voy a buen ritmo, pero la malla se me cae y encima me roza en la rozadura (valga la redundancia) del poplíteo, con viento de cara, llevo sólo 40 minutos y quiero parar. Total, que empiezo a usar autotantras que no funcionan pero que por lo menos me llevan a casa con 58 minutos. 9700 metros, por mucho que el fore marque de menos. A 6'00".

31 de diciembre de 2009

¡Adios 2009!, y el estreno de Trans-Vane

Se acaba el año! ¡¡corre!! ... Ni una uva en el super, ni un langostino en la pescadería. Ni un 41 en la zapatería. Ni unas bragas rojas en la tienda de enfrente. Se acaba el año. Que estrés. La Sansilvestre. Las uvas del copón. ¿eso son los cuartos? ¿dónde cenas? Saturación en la red de Vodafone. Y en la de Movistar. En la de Orange no, que son menos.
Mi moto alpina derrapante. Ahora con la A. Ma mata alpana darrapanta. Ahora con la E..... Felicitaciones de año Nuevo.
No llueve, pero casi. A la Guaci hace 5 años que no la veo.
Sigue sin haber uvas. La costumbre de las uvas de la suerte nació en Madrid hace sólo un siglo ¿no había sido en Alicante?....A los langostinos, soy alérgica. Y no he bebido cava. Ni nada. Aunque lo parezca.
¿cómo quedó el IPC? El niño con los petardos. El galletón con los petardos. Y el perro histérico y la primera ambulancia....Y la segunda. ¿Y no iré yo también, que se me cargó el gemelo en la san silvestre?. No, este año no.
Y la tele. Horror la tele. De lo que no sé no hablo. Como de las seis copas del Barça.
¿te hacen daño los zapatos? Pues deberían...
Quedan tres horas y media de 2009.
Y que anduve (o corruve) haciendo sus últimos días....
El martes seguía siendo verano, así que nos fuimos a la playa. Y allí nos bañamos, en el agua gélida del atlántico. Creo que hasta me pareció ver algún iceberg. Y peces, muchísimos peces. Tantos que hasta mosqueaba. Y de entrenar, nada, que toca descanso.
El miércoles se acabó el verano. Chispeaba constantemente y soplaba algo de viento fresco, así que no tenía demasiadas ganas de volver a Las Canteras: era el día ideal para la rodadita anual por la Avenida Marítima. Comenzamos: dos kilómetros a 5'40" y los tibiales pidiendo tiempo muerto. Y se lo doy: primera paradita. Otros dos kilómetros a 5'40" y el tibial izquierdo que me pide otra paradita, y también se la doy, consentidora de mi. Estiramientos dolorosos. Tercera parada en el kilómetro cinco. El tipo de la camiseta roja me pasa por tercera vez. Y ese barco hundido sigue ahí...lo recuerdo de toda la vida, pero ya no sé si es el mismo, o es otro. Sigo en modo rodador observante y llego al teatro. Lady Harimaguada, extraño monumento obra de Chirino del que nos sentimos tan orgullosos como los bilbaínos de la variante ovoide de la desocupación de la esfera.
Cuanto amor se respira en cada uno de los dedos que entran en el mar. Y yo rodando. Paso los juzgados, y el Hospital Insular, y llego al Castillo de San Cristóbal (o de San Pedro Mártir), y entonces me doy cuenta de que nunca jamás había estado ahí. Ni me había asomado nunca al mar desde ese balcón, y ni siquiera había entrado nunca a este pequeño barrio marinero de apariencia mucho más inofensiva que la que cuentan por ahí. De todas maneras, como anochece me parece que no es momento de comprobar si es inofensivo o no. Así que pongo pies en polvorosa y doy media vuelta. Y como llegué aquí me fui, apareciendo en casa de mamá con 13400 metros rodados en hora veinte. A seis minutos cinco el mil.

el jueves era el último día del año. Y para qué empezar a hacer balances e historias, mejor me voy a la piscina, que me resulta más práctico. Dani me viene a buscar y vamos juntos a la ciudad deportiva. Me meto en una calle lenta de la superpiscina de cincuenta, no sé si estoy preparada para esto. Pero bueno, adelante, con mi mp3 acuático. La primera piscina fue la cosa más desastrosa del mundo, esta piscina es...más profunda, con el borde allá arriba, tan y tan larga....pero me mentalizo y sigo. Y poco a poco, con cada vez más alegría termino mis mil quinientos metros. Oye...que no se puede nadar con mp3...pero... no importa. esto...vale...gracias...Extraña circunstancia.
Por la tarde San silvestre. A falta de disfraz, la trans-Vane, que se estrena en este asunto de las carreras populares, nos ha cosido con gran amor unos espumillones en los bajos de la camiseta que llevaremos puesta. Monísimos, estamos divinos de la muerte. Ahora habrá que calentar, visto el desatre de inicio de ayer. Dos kilómetros y no se me carga nada.
Comienza la cosa, lo más festivo del evento, aparte de nuestro esupendo espumillón, son unos tipos vestidos de superheroes. Vane y yo nos colocamos detrás, cuando nos pasa el tipo con carrito Ruy se siente herido en su orgullo masculino y se larga. Me quedo con Vane, a ver que hacemos. Y bien, lo que hicimos fue una rodadita reveladora de 7400 metros a 6 clavados. Sin estrés, cómoda, vigilando el estreno de la Vane. Perfecto. Genial. El 2010 tiene una nueva corredora.

Y ahora...faltan 10 minutos para que acabe 2009. Me voy a por las uvas.
¡Feliz 2010!



11 de diciembre de 2009

tombatossals, penyeta y el tossal gros.

El martes fue la segunda tarde, y dormí tanto que no me dio tiempo a más.

El Miércoles dejé sonar el despertador, pero me levanté con el tiempo justo para hacer mil metritos de piscina antes de ir a ganarme el pan.

Por fin jueves. Y primer descanso. Oscar G y Germán van a salir a explorar el recorrido de la Tombatossals: a las 9:30 en Penyeta Roja. Y llegué.
Penyeta Roja era la madre de Tombatossals. Y Tombatossals el de la foto.

Debemos fiarnos de la memoria de Oscar, pero de todas maneras es difícil perderse por allí: o se ve la Cantera de Lubasa (a la que ya comenté que llevan todos los caminos) o se escucha la CV10, o uno siempre tiene enfrente Borriol o alguna de las antenas. Total, que parece que al final uno puede orientarse sin mayores problemas. Incluso yo, que ya es decir. Aunque todos sabemos que yo, además, no me despego de mi GPS...por si las vueltas.
El ritmo era tranquilo y amable y el recorrido repetitivo. Menos mal que si algo no le falta a Oscar, es conversación. Ni a mi tampoco, que rayos.
Subimos y bajamos constantemente y a mi cada senda ni me suena, ni me deja de sonar. A veces tengo el Castellet a la derecha, otras veces lo tengo a la izquierda. Unas veces nos acercamos a Penyeta y otras nos alejamos. Quizá hay demasiadas piedras sueltas en este recorrido.
El incendio de 2007 tampoco ayudó a asemejar la zona a un tupido bosque. Tristes y negros pinos coronan las secas lomas, entre torres de alta tensión, sobre la plana y sus huertos. El Tossal Gross es la subida reina. Para algo era el padre de Tombatossals.
Hay una zona de umbría que contrasta fuertemente con el paisaje general, allí reinaban los pinos y la humedad, el musgo en las piedras...lástima que no fueran más de 200 metros. En seguida el camino nos devuelve a la realidad marrón de las montañas y al calor de una mañana clara de diciembre.
19800 metros, con 1160 positivos en cinco subidas no muy duras. 3h45'. Paseos al sol para no oxidarnos.
Que se repitan, una vez cada doce días.

Y por la tarde...unas cuantas piscinas para disimular y un ratazo de sauna. Porque nosotras lo valemos.

30 de noviembre de 2009

El avestruz (o mira lo que he hecho con tu track)

Domingo libre!!! evento que acontece sólo unas cuantas veces al año. Y la mejor manera de celebrarlo es haciendo una salidita en bici. A no ser que haga frío. O que haya nubes. O que las ruedas estén deshinchadas... O que la mente de una empiece a buscar todo tipo de excusas absurdas para no salir. Solución: rodadita por el desierto, a pie, como mandan los cánones de estas épocas del año. Como mandaba mi difunto plan.
La vuelta elegida, la de últimamente. Font de San Josep, Muletes, Les Santes, Balaguera, Bartolor, senda chunga, monasterio, Font de San Josep. Ahora ya no tenía mucho sentido, ya pasó la marxa de Benicassim... Pero el recorrido sigue gustándome igual.
En la salida de la senda encuentro una extraña especie de seta. Compresus asquerosis. Y más adelante una tipo envoltorius ilógicus. Se dice que crecen al paso de unos animalillos llamados guarillasis marranoides. En fin, que a quién se le ocurre.
Lo cierto es que hoy me siento bien, contra todo pronóstico. No es que suba a la velocidad del rayo pero tampoco tengo que pararme a andar en cada pequeña pendiente. Y en la bajada me siento aún mejor, ya me dijo Suni una vez que cuesta abajo hasta la mierda rueda, pero también es verdad que últimamente ni eso. Por allá andaba el MiM en una salidita dominical.
La Balaguera se hace tan larga como siempre, pero, debe ser por la no-presión, que incluso sonrío a ratos... El fore me lanza un extraño mensaje "error, borre vuelta falsa" o algo así. Así que no me marca ni un parcial. Lástima, hoy que me está saliendo tan bien...no tendré pruebas. La senda chunga la hago, me parece, más lenta que la últimas veces, pero en la carretera me doy vidilla y termino en quizá, hora cinco. A buenas horas, mangas verdes. O nunca es tarde si la dicha es buena.

El lunes mi difunto plan me indicaba que, si había hecho los 30km correspondientes al domingo, debía tener una sesión de estiramientos para corredores. Pues no. No hubo 30 km, luego no habrá estiramiento. Si P, entonces Q. No P, no Q.No es exactamente así, pero me vale.
Total que cogí un track de Raccca, le hice tres arreglillos y me quedó un recorrido la mar de mono, de 19 kilómetros y forma de Avestruz. Tal que así:
,
Pues a mi me parece un dromedario. Pues no. Que sí. Para ser un dromedario le falta una pata, debería subir y bajar Raca, y hoy no tengo el día.
Salgo por el ladito de la carretera sin pena ni gloria, intentando que el disco de Nena Daconte no estuviese fijo, y no se turnase con Ismael Serrano y Conchita, no fuera a ser que en lugar de ganas de correr me dieran ganas de tirarme por un barranco. No sé como soy capaz de equivocarme en este camino, si no he pasado 40 veces, no he pasado ninguna. Cuando por fin logro hacer callar a esa chica y que los Ramones me amenicen la subida, empieza lo bueno. Empieza y acaba, porque vuelvo a equivocarme. De ahí las plumas sueltas que muestra el avestruz.
Estoy convencida de que alguien ha despejado la senda de Roca Blanca, y la valla es ahora más evidente, y hay unos pinos plantados...También hay unas ruinas de algo que bien podría ser una ermita o un corral. Corrales y ermitas proliferan por esta zona.
Sigo en mi trote tonto o mi andar ligero hasta que la pendiente se acusa y yo miro suplicante hacia arriba. ¿a quién suplicas, tonta? Arremágate la camiseta y tira p'arriba, que aún se te hará de noche. A la orden, a mi misma no me puedo enviar a tomar viento. Una vez arriba se crestea hasta llegar al vértice del Roca Blanca, al que le podríamos cambiar el nombre por el de Roca Coscoja. Yo creía que las plantas esas sólo picaban en primavera. Pues no, para variar, vuelvo a estar llena de sangre y arañazos. Y para variar vuelvo a saltarme la senda de bajada. Tras unos momento de incertidumbre la encuentro y la marco. Que no me la vuelva a saltar. El camino está marcado con flechas en sentido contrario: pues sí, por aquí debe subir el Maratón de Borriol. Bajada conflictiva, muy conflictiva. A punto estoy de perder los dientes, suerte de ramitas con pinchos a las que me agarro.
Llego a la pista y, alegre, troto un rato, que ya era hora. Y troto más de la cuenta, ahora es donde debo empezar a encontrarme con la senda de la muerte, o la matadora o alguna de esas maravillas de la naturaleza. Otra pluma para el avestruz.
Y giro en el sitio adecuado. Coll de la Mola. Y bajar, por pista hasta el Refugio.Fuente y Mas de Xiva ¡¡agua!!, carretera y otra pluma. El avestruz me está quedando algo despeinado.
Pista del mas del Bover, y en lugar de cruzar la carretera para ir a la Font de la salud, continúo por la pista hasta el Mas de Mohino. Y de ahí, carretera y Magdalena. 18.700 metros, 3 horas 15.
Esto sigue sin tener nada que ver con mi difunto plan.
Pero a la tarde la veloz iba a la piscina, y a mi me apetecía remojarme cual alcachofa en el yacuzzi...todo cuadra. A las siete menos algo empiezo a nadar, y es un lujazo no tener a nadie en la calle. Bueno, duró poco, pero algo fue algo. Al rato llegó la veloz, y a las 20:00 terminamos. Me han salido tropecientas piscinas, no se cuantas, pero unas 50 seguro. Yacuzzi masificado, con corredor de bigote que charla con unas y otros. Sauna húmeda, bueno no, mejor la seca. 15 minutos de reloj de arena, y, en el yacuzzi continúa el corredor de bigote.
Bonito día de descanso. Mañana será otra cosa.

28 de noviembre de 2009

planea y desplanea

Ay, los cambios de humor, las ganas o desganas, la inconstancia, la desidia, la pereza... Los veintemil pecados capitales del corredor. Y de la corredora.
¿existirá la astenia otoñal?

Pues la culpa no era de Benicassim, pero el lunes sólo me apetecía piscina. Y eso hice. 1000 metritos y pico que no salieron del todo mal. Lo de nadar con música es totalmente un inventazo, lo malo es que ya no hay manera posible de contar las piscinas.

El martes rodadita, la mejor de los últimos tiempos, y eso no quiere decir que haya sido una gran rodada, pero sí que fue la primera vez en algunos meses sin molestias sospechosas. Ni isquio ni tibial ni músculos raros, ni cosas que se cargan .... Tuvo que ser la hora. Las 4 de la tarde. Y el sitio: la playa. Y el tiempo: solete tibio. Salí de la puerta del Impala tranquilamente, por el paseo rumbo a Benicassim. Ciclistas por doquier. Esto hay que hacerlo más veces.
El plan eran 12000 metros. Porque, sí, es cierto, nuevamente hay un plan.
Seismil para allá a 5'46", absorta con el mar, las montañas, las gaviotas y los ciclistas... Seismil metros para acá, a 5'51", absorta con la gente, el discreto atardecer y los mismos ciclistas que van y vienen. Pues tampoco sé cuanto de divertido es ir y venir tantas veces, pero lo mismo pensarán ellos de mi....
Termino contenta. Me gusta.
El miércoles pescadilla, y me levanto justita, así que no water. No swiming pool.
El jueves trabajo de fuerza. Bastante y eficiente. Dorsal, biceps, manos, tobillos.
El viernes me sentía algo mal por no haber cumplido con mi ya difunto plan, era la última tarde y tendría que haber salido a hacer unas cuantas progresiones, o un fartlek de esos. Del cargo de conciencia no quedaban ni los restos a las diez de la noche, escaleras, escaleras, arriba, abajo, fuerza, hombro, brazo....Gimnasio remunerado. Y nos quejaremos. Será de vicio.

16 de noviembre de 2009

Fumando espero

El jueves volvimos a la roca, a la roca primitiva. No exactamente a la que nos vió nacer como proyectos de escaladores, pero casi. Es la misma pero en una versión menos gastada, menos brillante. Sin historia ni historias, pero con buenos agarres, que, al fin y al cabo, es lo que cuenta para esto de subirse por las paredes.
Al Castellet Norte había ido hacía no demasiado tiempo, aquel día en que Patrikinder y David contaban con los dedos las horas que faltaban para que les anunciaran si eran dos de los elegidos. El día que cumplí 29años y 364 días.
Ese día había resultado más raro que fructífero, pero tenía ganas de volver, y dado que esto de la crisis, que, aunque dicen que va a menos, sigue dejando entre semana las carreteras llenas de ciclistas y las paredes repletas de escaladores, decidimos irnos a ese rinconcito con peor acceso que seguro que estaba libre.
Y en la pequeña pared del extremo norte, probamos sin descanso quintos y más quintos. Me lo tomo como ejercicio de gimnasio. Sólo escalo en top.

El viernes pescadilla. Y que digan lo que quieran, pero si en vez de ir a currar con los ojos pegados y la marca de la sábana en el lado derecho de la cara, me levanto un poquito antes, nado seiscientos metros y luego comienzo la jornada, lo paso bastante menos mal. Eso sí, a las 10 de la noche estoy hecha unos zorros. Y no es vigorexia. Es el efecto café de la piscina. O Las endorfinas ¿verdad?

El sábado post-pescadilla es invariablemente el peor día del ciclo, pero como es sábado puedo hacer un rodaje con compañía. La ruta es la misma que las últimas veces (¡¡perreta!!, gritaba un amigo mío cuando me empeñaba en repetir una y otra vez la misma cosa)
Perreta o no, el fin de semana que viene es la Marxa de Benicassim, qué mejor cosa que entrenarla levemente.
¿se sube por donde la cronoescalada? Pues no lo sé. Ahora es todo recto, dije justo antes del cartel que claramente nos desviaba a la derecha.
En fin todo muy bonito salvo que estoy bastante cansada y comenzando a moquear ¿habemus gripe? La Balaguera la subí en 34'40". New record. Pero si es minuto y medio menos que el otro día! Y todavía 2 y medio más que el anterior. Por supuesto la compañía andaba ya lejos, sentadita esperando. Faltaba el cigarrito y el chaise-longue de la Montiel. Bajada rota, y nuevamente 23 minutos hasta el coche. Bien. Muy bien. Entretenida. Y la cerveza, pues también. Si es que nos quejamos de vicio. Quien se queje, que no seré yo. Siguen siendo trece kilómetros y pico.



Domingo, achís achís, paso de correr en Alqueríes, iré de espectadora. Achís achís.

6 de noviembre de 2009

amanita muscaria

Domingo pescadilla.
Y el Lunes segunda tarde, piscina. Y el martes tercera tarde, búsqueda de cestitas rovelloneras.

El miércoles comencé el día bien temprano buscando un cajero automático deshabitado, y fue casi una tarea imposible. Hasta el quinto pino tuve que ir, porque no deja de dar mal rollo entrar en uno y que encima el inquilino tenga mal despertar. Cosas de la vida de ciudad, peor lo tienen ellos.
Cuando me digné a aparecer con cestas para cinco en el lugar acordado, salimos de allí y llegamos a Vistabella antes de que los primeros bares abrieran. Y tras el café, barrechat (¿o será barrexat?), carajillo, o bombón en mi cándido caso, tomamos rumbo al lugar donde esperábamos (o no) encontrar gran cantidad de setas. En fin. Kilómetro y medio más tarde volví con tres pequeñas setas de olor a a cera en mi flamante cesta nueva. Y con alguna cosa tóxica también. Y con alguna seca...pues también.
Tras el almuerzo, continuamos el intento de recolección. Barranco arriba encontré un bonito rovellón y más tarde un rossinyol y algunas especies indefinidas que cogí para que nuestra micóloga al efecto nos explicara de qué se trataba. Cuando crucé el barranco (del avellanar) ya se me estaba olvidando el motivo de estar andando por allí con la cabeza gacha, y cuando vi que allá arriba había una casa, pudo definitivamente más mi yo-explorador. Bonita casa. Me dice mi topohispania que es la Masía Xiquetes. Di la vuelta por pista y seguí por el mismo lado del barranco hasta toparme de frente con tres compis que no parecían haber tenido mucha más suerte que yo. ¿donde está el coche? por allí hay un puente... Resultó curioso como habíamos cogido más amanita muscaria (para ver dragones) que nada comestible. Habrá que repetir en otra época.
4 kilómetros.
El jueves Racó de Farol. Desde que la Patry se fue a tierra extraña no sacaba de paseo los pies de gato. Pero a veces se alinean los astros y resulta que Oscar, mi primer compi cuerda, tiene libre la misma mañana que yo, y encima, también tiene ganas de escalar.
No salió del todo bien, por agravio comparativo podría decir que fue un desastre, pero mi optimismo natural y la habitual autocondescendencia no me dejan. Un IV+ repetido y numerosos intentos de otro que me dejaron los brazos petados.
Y mientras tanto, él subía en zapatillas....

El viernes, desierto. Ya tocaba. Y Rubens viene, como hace tiempo. El recorrido, el mismo que hice con la Veloz la semana pasada...o la otra. Plà de Muletes, bajada a Les santes y ¡¡la Balaguera!!. "te has perdido" dijo una voz a mi espalda. Y tenía casi razón, no me había perdido pero desde luego no estaba en el camino correcto. Retroceso y, ahora sí, tomamos la Balaguera. Creo que me costó lo mismo de la otra vez, pero en esta ocasión tuve fuerzas y ganas de trotar a tramos en el infernal final de cemento. Buena señal. Bajamos y Rubens decide que bajará por carretera para rodar un poco. Sola ante el peligro. Uso todos los métodos existentes para no pensar en que me voy a matar bajando, y llego finalmente abajo. Y hasta el final, trotamos alegres hacia el coche. 10 minutos más que la otra vez, 200 metros más. No parece una buena señal. 14300 metros.

Por cierto, el desierto sigue precioso.

7 de octubre de 2009

cruzadas

El viernes aún estaba contenta con las mini vacaciones, así que volví a trabajar con la batería a tope. Qué lástima que los escalones fueran un suplicio. Puede que esté cansada, sí, probablemente.

El sábado piscina. Y yacuzzi. Mil metritos.

El domingo tuve la leve intención de salir en bicicleta. Pero no, allá arriba veia el desierto..y .
...me llamaba a gritos. Así que quedé con Ana, que también tenía ganas de hacer alguna cosa. Llevaba la idea de hacer la vueltecilla típica, esa que va por la pista de los toros, y sube a Rocablanca y luego baja hasta el mas de Xiva y Font de laSalud. Hay que ver lo que me ha costado aprenderme los nombrecitos.
Empezamos al trote tranquilo, todo en orden: por aquí, por allá, que si el Camino, que si la Cent Peus...Ca-co, ca-co. Han abierto un trozo de senda que antes estaba perdido, así que nos ahorramos subir una pared y las subsiguientes zarzas. Llegamos a la pista, y, vaya...no es pronto. Deberíamos dar la vuelta.
Y eso hacemos. Nunca había hecho este recorrido al revés, y vaya, se nota, las bajaditas se las traen.
Momento desorientación al llegar a Virgen de la Salud. He dado media vuelta y ya no sé cual de las tres sendas que salen es la que lleva a la magdalena, cuál es la que acabamos de dejar y cuál sube hacia la carretera. Bien, descartemos el barranco, que va lleno.
La noche, definitivamente, me confunde, no me sonaba de nada tener que sunir entre esos arbustos, pero sí, ese es el camino correcto.
Y ya está, sólo queda darse un poco de prisa para que no se nos haga del todo de noche. Y listo. Correr correr, no sési habremos corrido mucho, pero ha estado entretenido.

Lunes pisci. Y yo que pensaba que era de 50....

23 de septiembre de 2009

tiempos de cinco cuarenta


Domingo lalala.
Y lunes. Comienza la semana, que es de las buenas, de esas que sólo tengo mañanas y noches y me dejan suficiente tiempo como para hacer todas las tonterías que se me antojen. Piscina a una hora razonable. Anda mira, un señor panelista. Amablemente me cede media calle y a nadar. Poco más de una pirámide, sin buenas ni malas sensaciones, no tenía más de media hora....
porque a la hora de los tiempos de no-verano, vuelvo a las andadas con Irene-veloz, reconvertida desde el mes pasado y para siempre a UltraIrene. Cambiamos el recorrido habitual porque estamos de pruebas. Carretera amarilla. Trotín trotán, charla que te charla (chucu-chucu) llegamos al puente que nos indica la media vuelta. Y nos salen 9230 metros, a 5'47". Qué duros son los comienzos. Y qué fastidio el persistente, el calambre y todo lo demás.
El martes, algunas escaleras y lalala. Mejos descansamos.
Y el miércoles continuamos con la rutina. Igual que el Lunes, aunque yo me siento algo peor. Chucu chucu chucu. Puente de la media. Uhm... a 5'25" por los 5'47" del lunes. Pero eso aún no lo sabía, sólo sabía que se cargaba el gemelo derecho. Fin de trayecto, la vuelta nos sale a 5'56" por 5'48" del otro día (oooh!!) Lo que da como resultado unos escalofriantes nuevemil quinientos sesenta y cuatro metros a 5'40".

Y esto es una pequeña vuelta a la normalidad antes de regresar a ... lo no normal, o como se llame. El sábado tengo lío de los gordos y no tengo claro como va a salir. Sea como sea...como siempre, se hará lo que se pueda.

19 de septiembre de 2009

zapatitos

Jueves, primer descanso ¡¡por fin!! Y 30 años.
El plan inicial era uno de esos que al final no pudo ser y que se convisrtió en otra cosa diferente. A una hora bastante rara, cojo el coche y me pierdo (no literalmente) por carreteritas de la sierra de Espadán. A Pavías me dirijo. Con 60 empadronados en 2007, no esperaba encontrarme una fiesta al llegar, pero, encima siendo la hora de comer, aquello estaba bastante desierto. Ni Dios. Y tocan las 2. Buena hora.
Me pongo en marcha tranquilamente, no me cuesta ni tres minutos encontrar la huella. Pista pista y más pista. Voy en sentido contrario al que llevaremos el día 26, porque, por si no lo he dicho, lo que hago en este recóndito pueblo es ensayar, entrenar o reconocer otra parte del recorrido de la marcha que va de Alfondeguilla hasta Camarena, pasando por Javalambre. Ahora de bajada. Aprovecho para llamar por teléfono, pensar en mis 30 años e intentar idear cierta estrategia para el día J (de javalambre, claroestá). Por ahora no hay pérdida.
He quedado con OscarG en algún punto intermedio, él salía de la pista de la Íbola y vendría en el sentido de la marcha, así que deberíamos tropezarnos de morros.
Salvo cierto instante, tras cruzar la carretera de Matet a Villamalur, en el cual estuve un ratito pinos arriba pinos abajo, para volver a llegar hasta tres veces al mismo punto, el resto del camino no tiene pérdida, por lo menos no de día.
¿donde estará este muchacho?
La tarde comienza a girarse cuando allá detrás se vislumbran nubes amenazantes y se siente ese viento fresco que anuncia que lo bueno está por venir. Media vuelta. Por fin logro hablar con Oscar. Los cacharritos estos nunca tienen cobertura cuando se les necesita. Él está literalmente en el quinto pino, cambiamos nuevamente de plan, que pasa a ser: vámonos antes de que venga lo que se avecina. Y llegué al coche a las seis de la tarde, unos segundos antes de que se escuchara, por fin, estallar la tormenta.

Viernes...¡piscina! Mil metros sin demasiada gana, pero mil metros al fin y al cabo. Y continúo haciendo ejercicios de respiración que no van nada mal. Y al salir.....y recoger las cosas para ducharme.... ¿¿¿¿será posible que me hayan robado los zapatos??? ¡¡¡¡chorizas!!!
Lo que me faltaba por ver.
En fin, mejor nos olvidamos de ello.

Sábado ciclista. Me han dejado la bici niquelá, frena, cambia, está limpia y el tensor del desviador vuelve a funcionar. Ahora que ella está bien, sólo falta saber cómo estoy yo. Castellón, Borriol por carril bici. Paradiña a comprar algo comestible para llevar y seguir hacia la Pobla. Subo razonablemente bien las cuestas de La Pobla con sus tres rampitas del 17%. Cortas pero intensas. En la Pobla me pierdo como está mandado, y continúo hacia Cabanes. Oropesa por la CV146, que es una carretera que me encanta pese a lo cochambroso del asfalto. Para algo voy con mi muntainbaik. Oropesa...Y yo tan contenta con mi bici y mis sensaciones. Llega la decisión de la jornada...¿puerto deportivo o vía verde? Uhm, no tuve que pensar demasiado, vía verde, que de valientes está el infierno lleno. Comienza el llano. Y pimpam, en un ratico estoy en Benicassim, y en el pueblo me toca preguntar a un guardia que por dónde hay un carril bici. Pues bien, estoy justo detrás. Allá voy.
Y entonces un parón de unos minutos le da la vuelta a la mañana. ¡¡Calambre!! el mismo, ese ciático tan antipático que se mezcla con un cosquilleo en el cuádriceps convierte los últimos y estúpidos 6 kilómetros en un pequeño infiernillo.
En fin, por lo menos los 66 anteriores estuvieron bien. 72 km, a 20,2 km/h.
Por la tarde, Racó de Farol más tarde de lo previsto....També es facil.com(IV+)
David. Estupendo. Patry decide probar un 6B que tiene al ladito, aprovechando que está montada la cuerda. Y la tía lo saca. Aún no se ha ido y ya la echamos de menos. Qué desastre.
El ambiente está rarillo. Fernando hace sin hacer. Y yo medito...¿bajo la cuerda o no? Esta la saqué la semana pasada, hoy también debo sacarla. Pues de primera: tres primera perfectas y un pequeño ataque de miedo me bloquea para el siguiente paso. Después de pensar con la cabeza y no con los pies, hago el siguiente movimiento, limpio y sin más problemas reales que los que mi mente solita se crea. Y el resto de la vía es coser y cantar. ¡¡Reunión!!

16 de septiembre de 2009

Castellet Norte y la larga espera (de los cazadores de montaña)

Esta recuperación me está volviendo loca...ni plan,ni plon. El dolor va y viene, vuelve, se revuelve, desaparece y vuelve la mañana más inoportuna. Próxima estación: Dr Molés. ¿o acudiré al médico espiritual? Yo, como la mujer del anuncio de detergente, una solución quiero....Qué fastidio.

Ya ni me acuerdo de lo que hice...El sábado piscina. Y el domingo también. ¿y el lunes?, también, a pesar de la pescadilla. El martes, no, nada, gracias. Y el miércoles a escalar. Mi última escalada de los veintipico (años), el día D para Patrikinder y David. Vamos a intentar que estén entretenidos esta mañana, que si no, ya se sabe que el que espera, desespera.

Sector: Castellet Norte, vergüenza debería darnos que el tío que vive más lejos
sea el primero que llegue. Fer tiene una cara de sueño que se muere, pero allí está, con sus trastos, en el parquing. Cuando llegan los futuros guardianes de la paz, nos vamos a buscar el parquing que toca, que, cosas de la vida, y debe ser porque me estoy haciendo mayor, encuentro a la primera y no me paso. Las vías están casi a pie de carretera, las reseñas me las he sacado del blog de nene escalador. El acceso está medio bien, bueno, a fin de cuentas vamos de escaladores por la vida, así que ese par de piedras que hay que subir no deberían hacernos decir ni mu. Mientras los inminentes cazadores sacan cuentas de cuándo deberían llamar para conocer sus resultados, yo me dedico a explorar la microescuela, croquis en mano. He encontrado los cuartos, pero no me gusta demasiado el pie de vía...mucha piedra y mucha planta.
Un poco más allá encuentro el sector dos, lógicamente detrás del tres. Y ahí están los quintillos objetivo... ¿quién sube? La verdad es que la vía pinta de fácil no tiene...pero bueno...¿me dejais? por supuesto...

Que se note el arrojo de las fuerzas armadas españolas. Allá que se sube, y yo asegurando. Pirmera chapa, bien, segunda chapa, bien. ¿tercera chapa? Se acabaron las manos, los pies, la felicidad, la alegría...el equilibrio...se va acabando la fuerza.Y sólo van quedando las ganas de chapar la tercera . Vaaaamos David!!! Y cuando ya está casi a puntito y un par de metros por encima de la segunda chapa....¡¡mierda!! Cuando un tipo que está encaramado en una pared grita súbitamente ¡¡mierda!! es porque va a caerse. Bajo la cabeza para evitar la patada y David se queda colgado justo a mi lado, a poco del suelo. Es la medida de caida más jodida. Si me llega a levantar se da contra el suelo, en estos casos, el tamaño (del que asegura) importa. ¡Gracias por abrir las piernas, muchacho! En fin, pasado el susto, se baja y a por el siguiente. Patrikinder, prueba un poco sin mucha fe, y para abajo. Me toca, otra prueba sin nada de fe, y para abajo. Arriba David, incluso con su alma que ya le ha vuelto al cuerpo. Bueno...que si haces alguna trampilla, tampoco pasa nada...a ver si por lo menos logramos no dejar material en la pared.
Esta vez me despisto un momento y el tío ya está chapando la tercera. Y después de ahí ya es coser y cantar.
Encadena Patry, encadeno yo, subiendo como un chorizo y escaqueándome por la izquierda. Grandes agarres que deberíamos haber visto antes.
A todas estas, a Fer se le ve disperso. Como pasa de nosotros y nuestro quinto, recogemos y nos vamos al cuartico más (IV+). Lo monto y sube él. Fructífero y curioso día, ya les había dicho yo a estos chicos que pasarían la mañana entretenidos.
¡a currar!

5 de septiembre de 2009

los ladrones

Estas semanas están siedo algo raras, con el persistente en pie de guerra y la mosca detrás de la oreja, continúo piscineando sin parar, siempre con el beneplácito de los ladrones y la policía científica.

El lunes piscina exterior, cargada con todos los artilugios y un buen rato por delante. En la calle 2, asídua
completaba su entrenamiento habitual y el extremo de la calle 1 estaba tomado por el chico y las dos chicas que mantenían una entretenida conversación que sin duda, no podía ser llevada tres metros más a la derecha.
Primera piscina, ni intento virar con tantos pies dando pataditas cerca, saco las orejas y me dispongo a mi segunda piscina. "yo no soy romántico, soy realista". Sofía Mazagatos no lo hubiera dicho mejor. El chico, desde luego, lo está dando todo.
Apuro mis cincuenta metros y saco de nuevo las orejas, no por mi gusto sino porque me es del todo imposible desprenderme de ellas. "eres muy sensible"
Y la chica está picando.
Chica uno y chica dos tienen, sin duda, un duelo a ver cuál de las dos es más romántica, sensible y realista. La una envió un ramo de rosas a un novio, la otra hizo lo mismo otra vez. Y debe ser por mi crisis de los treinta, pero a mi esto me da más risa que otra cosa. Tras algunas frases más, los (muy) post-adolescentes (y conste que post -adolescentes somos todos) abandonan la bendita calle y se van, a la tumbona sonrientes ellas, moviéndose con aire lánguido él.

Con la calle libre, termino mis 1500 y me voy.

El martes me apetecía salir al desierto. O al monte. A rodar entre piedras. Magdalena, y a funcionar. Al poco de empezar encuentro a Guillermo en bicicleta. Y luego a Luis. Yo intento seguir el camino de siempre, pero tomo algunas desiciones incorrectas y en breve me encuentro subiendo a Raca por los toboganes y no por donde lo tenía pensado. Llego a algún lugar que me suena, allá por las alturas, y bajo por donde me da, que es la ruta menos adecuada y donde me encuentro señales del maratón de Borriol. Por ahí subían.
Y en un rato, vuelvo a estar en el punto de salida. Me ha salido otro larguillo, he recorrido la friolera de ¡¡¡6km!! con 333 metros positivos, y 333 negativos. Lo mejor, que apenas tuve molestias ni secuelas.

El miércoles, pescadilla pero piscina. Otros mil quinientos. Y por la tarde entran mis ladrones en el piso, dejándolo todo hecho unos zorros.

Así que el jueves no hubo más remedio que abortar la salida por el desierto para quedarse una en casa esperando a la policía científica, pensando que vendría el hermano gemelo de Grissom. Pero no. Vinieron y se marcharon. Y ya está.
Mañana perdida.

1 de septiembre de 2009

En honor...

... a mi nombre.
Me llamo Nereida.
Encantada.
Las nereidas según la wikipedia y la Teogonía, eran las cincuenta ¡¡50!! hijas de Nereo (el dios) y Doris (la oceánida). Aunque yo siempre había creído que eran cien. Las nereidas personifican los aspectos amables del mar, nada de maremotos ni tsunamis, quizá la marejada o marejadilla... y viven en el fondo del mar con su padre, hilando, componiendo música y bailando. Lo que se define como apacible existencia. Sin embargo emergen a la superficie para echar una mano a algún pobre marinero o desafortunado argonauta.
Anfititre era la nereida mayor, consiguió seducir nada más y nada menos que a Poseidón, con quien tuvo dos hijos : el mar (tritón), y el mar de fondo (bentesícime). También estaba Tetis, que fue obligada a casarse con un mortal, porque cuando se descubrió que su destino era dar a luz a un niño que seria más poderoso que su padre, los pretendientes-dioses hicieron mutis por el foro y la dejaron a dos velas y sin mucho donde elegir. El niño en cuestión fue Aquiles. El del talón y el tendón.
Las nereidas gobernaban los mares. Espíritus del mar.

Y todo esto viene a cuento de que, desde que mi isquio se rebela contra mi, yo me dedico a nadar y nadar. De los espíritus de las piscinas no habla la mitología, pero alguno debe haber. De hecho, en la provincial siempre estamos las mismas.

El martes
piscina interior y gimnasio.
El miércoles, piscina exterior y gimnasio de nuevo. El remo vuelve a tener usuaria.
El jueves cogí toda la parafernalia y me zambullí en la piscina con manoplas. Vuelvo a sentirme bien nadando.
EL viernes abandoné el agua por el gimnasio.
El sábado, nuevamente piscina. Y nuevamente con las manoplas y las aletas.
Y el domingo....domingo de resurreción. Silenciosamente me pongo las mallas, camiseta, calcetines. Y zapatillas de corredora. Fore, Ipod. Voy a salir a probar, estoy que me ruedo encima. Poco a poco. Con tranquilidad. Despacio. Siete kilómetros, a 5'50". Termino con la misma leve-levísima molestia con la que empecé. No ha ido a más, ni a menos. Poco a poco.

Y hablando de mares y espíritus de agua, antes de ayer descubrí a Ondina. Y hoy me enteré de que las ondinas son los espíritus de los lagos.
Por aquí la dejo.


20 de julio de 2009

El efecto psicotrópico de la gravedad

El jueves, tras descubrir que nadar también era doloroso, visito a la fisio nuevamente que me despacha con unas kinesiotapings rosa en la cadera, diagnosticándome bursitis de cadera y diciéndome que me esté un poco quieta. En fin.

El viernes, la estatuas del museo de cera tenían más movimiento que yo. Por lo menos durante el día. La noche ya fue otro cantar, y además ya no era viernes sino sábado.
Ese mismo sábado que se adivinaba tranquilo y que de la manera más tonta se convirtió en un lío de escaleras y conversaciones cruzadas que apartaron mi resaca de
un bocinazo. La pierna se portó, ni sentirla. Lo que necesitaba era marcha. Como yo.

El domingo era mi primer descanso, y lo cumplí a rajatabla. lalala, lalala. lalala, lalala.

El lunes llegué un poco tarde pero llegué. A la una menos cuarto en el aeroclub para saltar de un avión. Si es que....
La charla técnica me la dio un tipo de enrevesado castellano. Desde luego una estaría más tranquila si la explicación se la dieran usando palabras en su idioma...Pero bueno, todo el mundo sí sí sí, pues sí sí sí. Ale, firmamos que si palmamos sólo es culpa del destino (por muy cobarde que sea la excusa) y a esperar tocan.
Como llegué tarde me tocó tirarme en el último turno, así que estuve presenciando los aterrizajes de los que por allí había, comentando la jugada con Rubens y Patrykinder y dejando especificadas mis últimas voluntades (os quiero chicos, snif)

Y bueno, llegó la hora. Al avión como quien va al matadero. La chica que solo speakeaba english (mejor para ella) y la piedrecilla inconsciente voladora. Y los cámaras y nuestros instructores. Mira por donde me tocó el guapo. Y argentino, que siempre da bonus.

La avioneta era angosta y amarilla, y los seis estábamos allí encajonados como piezas de tetris. Bromeaba la chica fotógrafa intentando comunicarse con aquella cándida inglesa mientras el piloto decía que su trabajo era aburrido y yo me dedicaba a mirar por la ventanilla como la tierra estaba cada vez más y más y más lejos. La tierra, el mar... ¡el suelo!. Observo como atan a mi compañera mientras me hago la inevitable pregunta ¿a mi me han atado?...

El piloto ordena abrir la puerta y grita ¡exit! y en unas décimas de segundo ya tengo las piernas colgadas fuera del avión, estoy mirando hacia arriba y luego...ya no es hacia arriba sino de lado sino del otro lado sino....aaaaaayyyyyyyyy. Definitivamente estamos en caida libre. Cierro los ojos, los abro, sonrio. Cuando me da la orden abro los brazos y me siento genial. Es curioso pero una no se siente caer, sólo se siente viento y viento. Cuesta mantener las piernas rectas y los brazos en cruz, muchísimo viento. Pero es increible. Al minuto escaso todo se para de golpe, se abre el paracaidas y sientes que asciendes, que ya no hay viento. Y aparece la calma más absoluta. Tanta calma que creo que a mi Yo Intangible no le ha dado tiempo de parar conmigo y se ha quedado volando a toda velocidad derechito al suelo. El leve mareo con lucecitas incluidas se pasa en cuanto mi instructor me suelta un poco el arnés del pecho. Ahora sí que sí. Genial. Genial. No sé decir otra cosa. Descendemos despacito, las vistas son espectaculares, más que las vistas, la perspectiva. Poco a poco nos acercamos al suelo. Irremediablemente, esto se acaba. ¡Levanta las piernas!
Y de pronto ya estoy de nuevo con los pies en el suelo. Pero, como siempre, sólo con los pies.

9 de julio de 2009

Todo se acaba

El lunes y el martes estuve bastante ocupada en recuperarme del rollo mental y del rollo corporal, labores en las que, todo sea dicho, no obtuve demasiado éxito en solitario, si bien una cenita de amigas y algunas charlas extracorpóreas me dejaron a punto de caramelo y con la sonrisa al bordecito.
Esto de estar de vacaciones me deja, efectivamente, demasiado tiempo libre. Pero se acaba. Acabo de darme cuenta de que, desde hace diez minutos, ya no estoy de vacaciones. ¡Feliz Otoño!. Bua bua bua.

El miércoles no me dolía practicamente nada así que quedo con Irene para hacer una rodadita de las nuestras y de paso, contarle la larga historia de los controles cerrados. Como me parece que hablé bastante más que ella, me parece también que no íbamos demasiado rápido. En todo caso, íbamos bien, sólo noté las piernas algo más cansadas de lo habitual y unos leves pinchazos en la pierna izquierna. ¿Hacemos unas rectas de esas?
eso era un intento de que las piernas se recolocaran. En fin, Irenilla está más que lista para el domingo y yo más que lista para tener un día más de reposo.

El jueves resultó que lo más incómodo del mundo era estar sentada. Cierto pinchazo empezaba en el glúteo izquerdo y terminaba en la rótula, o en el isquio, según estuviera colocada. ¿vas a GAP? preguntó el morenete de la puerta. ¿No...me das hora para el fisio?. Y media hora más tarde estaba allí tumbada en calcetines. Sobrecarga en el cuádriceps derecho y no sé qué en la inserción isquiática de la pierna izquierda. Menuda piltrafilla.
Como llueve o chispea o similar, el plan nadador-escalador con Patrypiraña se ha deshecho. siempre me quedará la piscina provincial. Una, dos tres...Diez piscinas. Quince. En el agua no siento nada. Estiro y estiro y estiro en la piscina pequeña mientras observo nadar mariposa a los dos maromos que acaban de entrar. Se me acaban las vacaciones.
Momento alcachofa en el yacuzzi mientras continúo observando a los dos tipos. Se me acaban las vacaciones. Suena la sirena, y salgo lentamente. Se me acaban las vacaciones.