16 de marzo de 2010

En fiestas


Magdalena festa plena y yo convencida de que no debería pasarme haciendo la tonta ni pasándome de lista, porque todo se paga y parece que no, pero casi está llegando agosto. Tremendista y exagerada como yo sola.

Pero bueno, lo cierto es que decliné la oferta para ir a comer ( y beber) al mesón de la tapa, no porque tuviera ninguna urgencia en entrenar para el día siguiente, sino porque tan bien me había sentido días antes, y tan bien sabía que si me ponía cervecita va cervecita viene el resto iba a venir rodado...que preferí guardar el reposo de los martes y salir a rodar con el Rubens rumbo al mar. No salimos tan pronto como había pensado, pero quizá eso tampoco fue mala idea. Empezamos a trotar hacia el Grao y parecía que no, pero hacia allá que nos movíamos a 5'20". Y yo contenta pero preocupada en la subsiguiente, consiguiente e inevitable ¿como llamarla?... petada.
Pero seguíamos rodando y, a parte de las molestias habituales, no tenía síntomas de cansancio. Y a 5'22 que seguíamos. Playa. Y vuelta. En ese momento anuncio en voz alta mi inminente reducción de ritmo. Venga Nere...
A Rubens cada vez lo veo más rápido y más lejos. Agonizando regresaba a mi lugar de origen, tras diezmil seiscientos metros y cincuenta y nueve minutos. A 5'28" el mil. Grata sorpresa.

El miércoles habíamos quedado a las 9 en Almazora. Recogemos a uno, en Atzeneta quedamos con tres...y ya somos seis pelados de frío bajo los tímidos copos que caían en Sant Joan, dispuestos para subir a Penyagolosa. Por la Banyadera, fuera riesgos...mi sugerencia del barranco de la Pegunta fue tomada con bastante poca emoción incluso por mi. Y más relevante que la nieve, era el frío que hacía. En el pico, las nubes dieron poco margen de visibilidad, pero, aún así, estar allá arriba fue otro soplo de libertad en los oídos.
La bajada se hizo entretenida con tanto amago de resbalón. Once kilómetros, quinientos metros para arriba, quinientos para abajo.

El jueves lalala.

El viernes era día obligatorio de hacer algo, para algo era la última noche, víspera de las tres tardes, cuando ya tengo asumido que será poco probable que salga a hacer nada. Para variar, cojo el coche y no me voy al desierto. Tomo hacia el sur, hacia donde poco a poco se eleva el terreno y al final termina siendo también Sierra de Espadán. Comienzo casi mal, me concentro contando pasos para no parar de trotar, me desconcentro de nuevo y sigo. Para abajo, primero difícil y luego fácil. Y al final hora cincuenta y cinco, y algunos kilómetros, quizá catorce. ¿alguien sebe dónde dejé mi forerunner?.

Sábado pescadilla, domingo, lunes...lalala.

5 comentarios:

javi dijo...

Hola Nere

Te has metido buenos entrenos!!! Así que te has ganado un merecido lalalas entre fiestas y cervecitas :)

PS: sí, vamos, las vacaciones de agosto están a la vuelta de los ¿últimos? copos de nieve jajaja

Lola Steiner dijo...

Jope, al final no nos hemos visto!
Haras la subida a la Nevera d'Atzeneta?

Genín dijo...

jajajaja Que niña tan buena y tan proba...jajaja
De todas maneras veo contento que tuviste bastante lalala, eso está muy bien.
Besitos y salud

Alfonso dijo...

Hacía tiempo que no te seguía y veo que no pierdes ritmo, Madrid, la puerta de Alcalá, el retiro, concierto, Peñagolosa, la Magdalena...y todo a 5'28...a ese ritmo no hay quien te siga.

Saludos.

Oscar dijo...

No pierdas comba no, queda bastante tiempo pero ahora es el momento de empezar a enfilar la forma justa para Agosto.
Esta mañana me he cruzado con Rubén por la circun y me parece que te lleva cierta ventaja.
Mucho ánimo y a centrarse en los objetivos.