4 de enero de 2010

La Laja, la Vane, y el banana tree

El viernes fue primero de Año, que por tradición es un día bastante estúpido, o nebuloso o disperso. Lo mejor que pude hacer es quedarme viendo la vida de Brian con Sara. Y tan ricamente.

El sábado era el día de "la perreta de la laja" porque desde que descubrí el barrio de San Cristóbal no paraba de darle vueltas a llegar al trote a la Playa de la Laja, que siempre me había parecido que estaba en el quinto de los infiernos.

[Modo Nerepedia ON] La Playa de la Laja es una de las playas de las Palmas de Gran Canaria.
Está en la entrada de la ciudad, si una viene por la autovía del sur. Es la más alejada del centro turístico, así que también es la menos frecuentada.
Es de arena fina y negra, no llega al kilómetro y medio de largo y ofrece unas preciosas vistas de mar abierto. Como recibe bastante oleaje es una de las habituales de los que suelen salir a coger olas. [FIN del modo Nerepedia]

Se supone que Ruy vendría de apoyo moral con una bici ambiental de esas que presta el ayuntamiento, pero curiosamente el servicio los sábados termina a la una del mediodía. Pero eso no lo supe hasta dos horas más tarde...
Empecé la salidita desde la Base Naval, cerca de casa el fore no capta satélites ni a tiros. Y rueda que te rueda voy pasando por etapas: -qué fría estoy-,- esto mejora-,........, - no, no mejora-. Hace un día precioso y no hay demasiado tráfico, para ser Navidad.
La marea rompe con fuerza en las rocas y sube hasta la avenida, atlánticamente. Dos gatos mojados me miran pasar, ni se mueven. Gatos de isla. Ni se inmutan, es el precio de tener pescadito fresco para comer.
Cruzo san Cristóbal y descubro que el barrio tiene puerto y cofradía. Las chimeneas de la potabilizadora están cada vez más cerca. Señoras cogiendo lapas se mueven entre las piedras con habilidad cangrejiana. Y yo entretenida, llevo ocho kilómetros y estoy llegando. Bandera roja, por la corriente. Media vuelta.
Ensalitrada, voy por donde vine, soy pura sal. Dieciochomil sesenta metros, hora cincuenta y cuatro. A seis veinte el mil.

El domingo paseos varios, playa arriba...playa abajo.

El lunes la Trans-Vane estaba nerviosa. El plan ideado por su maquiavélica amiga era subir en guagüita para Teror y bajar hasta Las Palmas en un tranquilo y trotante paseo por el recorrido de la Trans. En realidad no era tan maquiávelico, sobretodo si tenemos en cuenta que la muchacha ya había subido de romería a patita hasta pueblo en cuestión. Para abajo debería ser la cosa más fácil.
Ha salido un precioso y claro día de invierno subtropical, creo que hasta pasaremos calor. En Teror, lo único que tenemos que hacer es orientarnos correctamente, no sea que sigamos el recorrido al revés y terminemos en La Cumbre. Cuesta, pero lo logramos. Aravesamos la finca de Osorio en un ratito, fotos con las vacas y bueyes en plan portal de Belén y seguimos. Los seis primeros kilómetros pasan rápidamente, trotamos charlando por carreteritas que bajan suavemente. Cuando se llanea vamos algo más despacio, y cuando se sube, aún más, pero más o menos nos comportamos.
Abandonamos los caminos asfaltados y nos metemos en el barranco de Tenoya. O eso me parece recordar. La zona es bonita, pese a cierta arquitectura industrial que no sé bien qué es. En el lavadero nos sacamos unas fotos a ver si con ellas alguien acierta a decirnos dónde estamos. Y comienza la acequia. La recordaba larga, pesada, algo peligrosa y con agua. Resultó ser larga y estar vacía. Vanessa me explica cómo funciona esto del agua de la acequias y sus compuertas. Lo importante es que, como no lleva agua, nos ahorramos los equilibrios de malabarista sobre el murete y avanzamos por dentro de la acequia.
Subimos unos montículos campo a través y.... vaya....¡¡una obra!! con su excavadora y su tractor y su correcto vallado.
Adiós al track. Habrá que improvisar atravesando discretamente unos campos y colándonos en alguna propiedad. Pronto llegamos a Los Giles. De allá arriba ya se ve el auditorio...y el mar...y el Istmo ... Al trote, entre campos de tomatos y banana tree ¿se dirá así platanera en inglés?. Pues tu eres la seño de inglés. bajamos hasta el auditorio. La Vane ya no está nerviosa...ya sabe que puede.
Y la Nere sigue el trote hasta su casa. 22 km justitos, 3 horitas y media, más o menos. Bien. Desde Espadán no pisaba la montaña.

3 comentarios:

Quico dijo...

vaya paliza te has metido en dos dias,el detalle de lo gatos me ha gustado elloa a su rollo...
un saludo

Genín dijo...

Anda!
No tenia idea de que te habías ido pa Canarias...
Besitos y salud

depiedraenpiedra dijo...

Era para verlo quico, a los gatos...todos mojados y viéndolas venir.

Genín ..a ver a la family y los amiguetes. Como el turrón.

gracias por la visita chicos, un saludo.