26 de febrero de 2010

de por qué prefiero los bocatas de sepia a las ostras


Se acaba Febrero tan rápida y silenciosamente como llegó. Y entonces llega Marzo, y con él, la Magdalena, las Fallas...y luego la Semana Santa, y la Pascua...el calor, la playa. El verano...y Agosto.

Aquel domingo no hubo Dios que lo salvara.
El lunes siguiente decidí apuntarme a la marcha de Borriol. El viernes trabajo de noche y no me parece que sea la ocasión de salir dándolo todo, así que por otra parte, será la mañana perfecta con la excusa perfecta. Si sale mal, no habré sido yo, sino las circunstancias... Con lo que el lunes cogí carretera, manta y track del entrene del fin de semana anterior y en Borriol me planté a la hora de comer, que siempre ha sido mi hora preferida para entrenar. Salgo...ysí, efectivamente el recorrido empieza picando hacia arriba. Tranquilidad, o no tranquilidad, datisdecuestion. Bueno, pues no. Voy a probar a ir...algo ligera. TOP TOP TOP. voy subiendo la cuesta. TOP TOP TOP qué pedazo de cuesta. Pero a decir verdad, me encuentro mejor que el otro día. Seguramente será porque voy más despacio, nadie se pierde hoy en la inmensidad.
El resto del recorrido pasa aproximadamente lo mismo, cuando me concentro, me acuerdo de que tengo que correr y aprieto, cuando me sumerjo en mis pensamientos, bajo el ritmo sin darme cuenta. Al llegar a Borriol, vuelta turística al trote por el Calvari y llegada al coche. 14200 metros, Dos horas nueve. La semana pasada fueron 12900 metros y hora cincuenta y cuatro. en el término medio debe estar la virtud.

El martes estaba metida de lleno en la extraña enfermedad, llámese gastroenteritis acompañada, o virus de los demonios, que contrajimos la cuarta parte de los que fuimos a la cena de Navidad del Sábado anterior. Así que ... las escaleras ya fueron suficientes.

El miércoles estaba mejor, pero ... el jueves de nuevo no era yo. Ostras.

Hoy (que es viernes) llevaba un rato mirando por la ventana: el día cada vez estaba más claro e incluso hacía un poquito de calor. Pero sentía algo parecido a tener los pies pegados al suelo. Pasó la mañana y el mediodía me dio lo que me faltaba. Así que me vestí rápido y salí hacia la Magdalena.
Troto carretera arriba, cuanto tiempo sin hacer esta rodadita: La subida al desierto. Los primeros kilómetros son los fáciles, así que sirven para calentar. El problema vendrá en los siguientes. Efectivamente: kilómetro 3 y no sé bien dónde meterme. Al poco se abre una sendita a mi izquierda, y mi yo explorador gana a mi yo sufridor, y de pronto me encuentro subiendo entre piedrecitas por un camino recién abierto que no tengo ni idea de a dónde conduce. Y al final del camino, la cima de una lomita. Y en la cima de la lomita, ¿que ha de haber? ¡¡coscoja!! ¿qué si no? Bajo por donde vine con la sensación de ser una escaqueada y retomo la carretera. Otro kilómetro, y otro. Ahora un poco más, ahora un poco menos. Y en el 6, media vuelta. Y en el desvío al Mas de Mohino me meto, y sigo trotando por la pista hasta llegar a la carretera otra vez. Y de ahí, La Magdalena. Oncemil seiscientos metros. Hora y veinte de salida, con paraditas, cambios, coscoja...
Qué llegue la primavera, por Dios.

5 comentarios:

Ferrato dijo...

Ah, que no estamos ya en primavera?? :P

No me queda claro por qué prefieres el bocata de sepia a las ostras....

Y sí, hay un viruillo por ahí que te deja ko, un rato y luego como nuevo....

lola santana dijo...

No me extraña que las ostras te hayan sentado mal, eso tiene una pinta asquerosa. Chica yo no probaría esas cosas, en todo caso si tiene una perlita me serviría de algo.
Besitos y cuídate de la mega borrasca que llega, espero que no me lleve el techo del bajareque.

Adrian dijo...

Ostras!!---jeje esa foto de la ostra en primer plano me ha recordado uno de los mejores sketch del Mr. Bean jaja,que cosas...

cuidateee

Genín dijo...

Pues yo me he quedado con las ganas de saber la historia de las ostras, a mi me encantan, pero no las grandotas, a mi me gustan las pequeñas, las del Caribe, con un chorrito encima de lima están de muerte...
Besitos y salud

Oscar dijo...

Así que tu también caíste. Qué pena. Eso os pasa por finos, si hubierais cenado en el chino estaríais mas sanos que sanos... Supongo.
Saludos.