10 de abril de 2010

Como si fuera yo Don Quijote (I)... De San Clemente a Ruidera


El miércoles seguía de vacaciones y desperté por arte de magia en San Clemente. En San Clemente (Cuenca), frente a la Plaza de toros y vestida de ciclista. Y con la bici y las alforjas preparadas. Y en la bolsa de manillar ¡un plano y una ruta programada!. Qué cosas tan raras me pasan. Pero estaba claro que de esa guisa y en ese lugar, lo más adecuado era empezar a pedalear.

Así que comenzamos la Roci (de Rocinante, pero en femenino, que la bici es la bici y no el bici) y la piedrecilla, nuestra andadura por tierras de El Quijote, para intentar descubrir, entre otras cosas, por qué ese libro es tan endiabladamente largo.

Como la Ruta de Don Quijote es un asunto un poco oscuro creado como promoción de lugares menos visitados de lo que se merecen, no es un recorrido lineal ni circular, sino más bien una maraña de caminos que, de haberlos seguido, hubieran dejado a nuestro amable Caballero un poco peor de la cabeza de lo que ya estaba. Así que teniendo una los días contados (vacacionalmente hablando) , no tiene más remedio que elegir entre atajar por carreteras nacionales o dejarse sitios por visitar, o ambas cosas a la vez.

Salí de San Clemente rumbo a Villarrobledo, lugares ambos que desconozco si describió o no Cervantes, pero que están en el camino a seguir para llegar a Ruidera. La N310 es menos agresiva de lo que en principio pudiera parecer y se va comodamente por ella, con sus llanos y sus continuos cambios de rasante. Desde Villarrobledo salgo por la CM3123, que diez kilómetros más tarde comienza a dar algunas vueltas y a tomar una pendiente tal que, si no hubiera estado en plena meseta, hubiera jurado que estaba subiendo un puertecito: de 727 metros de altitud, a los 972, en dieciocho kilómetros. No es que fuera el Angliru, pero subirse, se subía. Después de la franca bajada hasta Ossa de Montiel, donde sólo hice una triste foto y hablé con tres lugareñas, continuamos la Roci y yo el camino hacia las lagunas de Ruidera, por una carreterilla secundaria plena de anuncios de casas rurales y restaurantes. En el camino me desvío a visitar la cueva de Montesinos, donde, si bien Don Quijote dijo haber vivido admirables cosas, yo no hice más que sacar una oscura foto ya que me faltaban dos o tres carajillos para querer entrar.

Retomada la C-30 sigo difrutando de lo bonito de mi alrededor, cuando de pronto se abrió la primera la laguna justo en frente de mi, y con la laguna una enorme sonrisa. El sitio es precioso, más de lo que esperaba, mucho más.
Montada la tienda en el camping los batanes , al día sólo le quedaba terminar sacando fotos y más fotos. Buenas noches.
75 kilómetros, a 17km/h de media. 1500 metros de ascenso, 1400 de descenso.

5 comentarios:

lola dijo...

Camina siempre pa´lante
como caminaba Rocinante
Esto es un verso de tu papi que de vez en cuando le da la vena "barda"

Miguel dijo...

.....ale......sigue con la "rutica"....que me tienes intrigao....¿¿ande acabará Nere esta vez??

....ya te veo uniendo la ruta del Quijote con la del Cid......y pensando en el nexo con de la Lus.

Un abrazo

Genín dijo...

Por lo que veo "La Roci" es una montura incansable y confiable, como la dueña...
Besitos y salud

tinyo dijo...

En fin, eso es disfrutar de las vacaciones y lo demás tonterias. Envidia sana creo que se llama lo que siento ahora mismo después de leer tus andanzas pacá y pallá.

depiedraenpiedra dijo...

jejeje otro que habla en verso...

Hola Miguel! pues..acabé bien:) Y eso de unir rutas, pues..no te voy a negar que me hace, me hace..

Sí, la Roci en realidad no es mi bici, sino otra, pero me ha hecho mucho papel estas vacaciones..no sé si devolverla jejj

Tinyo, la verdad es que me han cundido! no he parado apenas... :)

un beso chicos, gracias por la visita!