12 de enero de 2011

Como iba diciendo

A los Reyes (magos) los vi pasar en cisterna por el Serrallo, y tal fue la conmoción que ese día no tuve otro remedio que pasarlo viendo películas de dibujos animados y comiendo natillas. Mis excusas son cada vez más malas.Pescadilla al día siguiente, segunda tarde al otro: días de escaleras, y nisiquiera muchas.
Para el domingo me había apuntada a la marchita de Tales. Tales, donde el dolçainer,allá en un extremo muy bien aprovechado de la Sierra de Espadán. Empezaba a las 9:00 y tenía previsto terminarla en unas tres horas, por prever algo. Empezó a la hora anunciada, cuesta arriba como había advertido el speaker al efecto. Tras unos pequeños repechos, llegaron algunos un poco menos pequeños, y enseguida estaba colocada donde me parecía que debía estar: Este por aquí, estos por allá, esos otros por allí... Era el sitio correcto y decidí conservarlo. El problemilla surgió con la primera bajada que no era exactamente fácil, y donde me pasó y dejé pasar a alguno y alguna de aquellos. En los llanos fui recuperando posiciones y cuando llegué al segundo cartel de "avituallamiento a 200m", y me di cuenta que los 200 metros debían ser de desnivel positivo o de mala leche del amigo que puso el cartel, allí supe que quizá no iba tan bien ni tan alegre.
De todas maneras, una vez superado el bache pude continuar sin más pensamientos negativos. La última bajada, donde me alcanzó Julia, me pareció un coñazo, aunque bonita. Ya no tenía demasiadas ganas de saltar. Y al final llegamos a meta, unos pocos minutos antes de que se cumplieran las tres horas de carrera.
La charla de después, esa que se hago normalmente con una cocacola en la mano y que esta vez tuvo que ser con cerveza, sirvió para hacer el plan del día siguiente: Karmele, Villavieja y sus sendas.
Así que a la hora convenida estábamos las tres en el campo de fútbol del pueblo, mirando pasar a aquella señora tan campante con sus rulos. Y justamente en ese momento había dejado de chispear. Creo que el dolor de rodilla que llevaba desde anoche tenía que deberse a la humedad. Mi cuerpo acierta más que el Maldonado ese. La vuelta a seguir tenía que ser aproximadamente suave, para estirar piernas y tal. Y nos lleva la Karmele montaña arriba mientras a mi me daba la risa, por una senda que, sin exagerar a mi recordaba a una que subí en Cavalls de Vent este verano. Clavada, oiga, pero un poco más corta, que tampoco hay que exagerar. El entorno, precioso: fuente, aljibe, el terreno blandito y húmedo...una maravilla. Y a la izquierda se puede ir a unas cuevas, pero no da tiempo, pero si seguimos por aquí llegamos al Puntal. Qué cosas, yo estuve por esta senda hace dos veranos. Recuerdo ese cruce. Me vuelve a parecer, como el otro día por el desierto, que los caminos son casi eternos.
Subimos al Puntal por las cuerdas, porque para qué vamos a andarnos con tonterías. Y luego la bajada es una tranquila pista que surcamos veloces (más o menos) sin parar de charlar. Doce kilómetros y pico, y ganas de volver. Mucho por inspeccionar.

Llegó el Martes y con él la excursión a Villafranca, porque ¿por qué no?.
Aprovecho un track de Raccca y a subir el Tamborero me voy.

Desde la La Pobleta de San Miguel o de La Pobla de Bellestar, que nunca sabré el nombre del pueblecito limítrofe en cuestión, salgo por pista rumbo a no sé bien dónde, y en cierto cruce tomo la pista ascendente y de allí ya no vuelvo a bajar hasta pasado mucho rato. Aunque la intención era seguir el recorrido de la antigua Carrera de Villafranca,
aquella de la cabra, el albergue y el Tamborero, me parece que este track hace algo diferente, en todo caso esta subida me pareció más tendida y menos sufrida que la original. Al llegar arriba me encuentro bastante desorientada, no recuerdo ese refugio, ni ese vértice geodésico. Casi tampoco recuerdo la torre de vigilancia. No obstante, allí arriba estoy, con el Penyagolosa enfrente y tratando de averiguar si aquello de allá podría ser la sierra de Javalambre. Y que viento frío, gélido.
Sólo quedaba bajar, al trote, de regreso. 18 kilómetros más.

Hoy tocaba descansar, o escalar. Escalar. Sin embargo tenía sueño, estoy cansada. Así que me bastó con un par de vías. Otro día más. Hay que tener ganas.



6 comentarios:

Irene dijo...

Ay la de los rulos, jajaja...ya no me acordaba de ella...esta karmele un poco más y nos mata, pero ya puestos, había que subir por las cuerdas, no?...tonterias las justas, jajaja...
el track de Miguel era el de la carrera, si no te pareció tan fuerte es que ahora lo estás tu más...que no paras maja!!!!
Nos vemos mañana!!

Genín dijo...

Ya veo que sigues con los mismos vicios...jajaja
Besitos y salud

miguelflor dijo...

Nere, a lo tonto tonto, no paras de acumular kms, luego no te quejes de las rodillas ni del gemelo ni de...

Si es que estamos hechos pa sufrir.

Muchos animos para el 2011, estarás en el GR10, este año?

Oscar dijo...

Hola compañera:
Feliz año de nuevo, salud y suerte.
Tiene que estar chula la de Tales. Hace tiempo hice algún tramo y tenía muy buena pinta.
Vaya con los reyes del serrallo!!!
Siempre he pensado que no debieran haber cambiado el recorrido de Villafranca. Me parece estupendo como era. Qué se le va a hacer. El de ahora tampoco está mal pero me gusta la subida al tamborero y las vistas.
Besos.

Adrián dijo...

Hay madre mía,...en ese puente precioso he dormido yo,no debajo,al lado :)

A ver si nos vemos prontito Nere,que hace mucho.

Saludos!!

depiedraenpiedra dijo...

Fíate tú de Karmele!!! el jueves prepárate!! :)

jaja eso no cambia genin

Nada de quejarse Miguel!!espero que haya ido bien el GR!!, yo no podía ir...

Oscar, los reyes vienen en Isocontenedor. aaysss. PUes un día de estos organizamos un asunto y subimos!!!

Salud Adri!! mira que nos gusta subir allá arriba...

un beso chicos, gracias por la visita!