30 de noviembre de 2011

Setau Sageth (II) Refugio Honeria- Salardú

Me levanté y entré en el bar del refugio, y a aquel hombre se le notaba que no se había acostado todavía, o que, si lo había hecho, había sido sobre la cocina o algo así....De todas maneras, me parece que no era una cosa que debiera importarme. La cosa era desayunar, y eso pude hacer bastante decentemente.
La etapa que se presentaba era la buena, la bonita, la dura. La que le daba a la ruta el puntito de alta (medio alta) montaña que le había faltado al día anterior.
A las 8:06 de la mañana salí por la puerta vestida de esquimal y tomé un sendero cubierto de hojas que subía por un lateral del refugio. El camino es muy húmedo y cerrado: avanza siguiendo el cauce del río Torán y atravesando un bosque de ensueño que mezcla abetos, hayas y abedules y sus colores de otoño, éstos verdes, éstos rojos, éstos cobre.


Entre los dos caminos a elegir, tomo el más evidente: Minas de Liat por Grauers. GR211

Tras haber estado subiendo un rato bastante largo, por la de veces que me paré a mirar plantitas, setitas, bichitos, florecitas y todo tipo de -itos e -itas, y no porque el camino fuera en modo alguno largo o exigente, de pronto levanté la vista y me encontré en mitad de un prado de alta montaña al que rodeaba un pequeño circo por el que caían decenas de pequeñas cascadas.


El sendero giró hacia la derecha, para comenzar a ascender con bastante rapidez por la vertiente norte. A mi izquierda quedaba una espectacular garganta más y más profunda: Gorges d'Emer.
El día era bueno, perfecto, pero sin embargo empecé a notar algo de frío. Vaya: 2020 metros. Bajo mis pies, una fina capa de hielo frágil. A medida que avanzo, la capa de hielo frágil se va tormando hielo duro, y más adelante, y más arriba ya no es hielo sino nieve. Y un poco más arriba la capa de nieve tiene unos cuantos centímetros de espesor y delante de mi se presenta un collado harto blanco, harto frío.
Pronto llego a la cabecera del valle, que resulta una linea divisoria real de la parte nevada y la verde.


Mi camino sigue, me parece, por la parte nevada. "Me parece" porque parece que se intuye que por allí hay un camino, y porque debo seguir dirección Minas de Liat.

Pronto encuentro los primeros restos de minas a los que siguen otros, trazando un camino bastante evidente. Vagonetas, raíles y toda suerte de carros, torres, viguetas y extraños engranajes van completando un paisaje extremadamente peculiar a 2300 metros de altitud. Las condiciones de trabajo allá arriba debían ser durísimas la mayor parte del año.

Frente a una bocamina de tantas, me encuentro con el refugio libre de Liat, perfectamente acondicionado para pasar una tranquila noche si fuera necesario. Bueno saberlo.

A estas alturas estoy un poco perdida, el GR se ha evaporado y se me hace algo complicado orientarme en un espacio tan amplio. Hasta que llego a las casas de Liat y todo se soluciona. De pronto aparece una pista perfecta en un trazado perfecto que decido tomar sin más dilación: es la pista de Liat.

Bajo silbando tranquila en absoluta soledad. Parece mentira que sea fin de semana. De pronto, a lo lejos diviso un todoterreno haciendo cabriolas pista arriba. El tipo que conduce lo va dejando parado en cualquier parte y va bajando rápidamente para sacar fotos suyas, de su entorno y del propio coche. Y para uno que me encuentro...

En el fondo del valle, el río Unhola serpentea caprichoso sobre su lecho cobrizo, a ratos teñido de rojo, que delata la presencia de algún mineral, quizá hierro, que explica la presencia de las minas que pasamos hace un rato.



Unos cuantos kilómetros más tarde la pista enlaza con el camí Reiau, y por él llego a Salardú: bonito y turístico pueblo que debe ser la bomba en invierno, a juzgar por los tropecientosmilmillones de hoteles que lo pueblan, pero que en esta extraña época interestacional es un solitario lugar con un único alojamiento disponible: el bar montanha.

28 km, 8 horazas entre pitos y flautas. ¡¡que estoy de paseo, señores!!

8 comentarios:

Dani dijo...

Impresionantes fotografías. Espero pisarlo algún día con mis pies.
Siempre me han apasionado los pirineos y ahora viendo estas fotos, se refuerza mi pasión por la montaña.

Un saludo.

P.D. Espero no darte muy fuerte con la piedra, la tiro sin maldad :D

Genín dijo...

Las fotos en general dan frio, pero la ultima con ese colorido especial en el regato, es cautivadora!
Besitos y salud

Antonio Arias dijo...

Me apunto la ruta de Setau Sageth en tareas pendientes. Bonitos paisajes y una crónica muy entretenida. Hasta la próxima etapa.

Alfonso dijo...

!!!Vaya aventura que te marcastes y que paisajes!!!!....no tardes mucho en la tercera parte que nos mantienes en vilo.

trotasendas dijo...

Esplendida ruta por un fascinante entorno. Ya tengo ganas de volver por esos lares mas cuando leo una crónica como la tuya. Saludos

Syl dijo...

Qué guay Nere!!no conocía esta ruta circular pirenaica y es también espectacular (como todas las que tienen por allí).

Eres una valiente!...

Bueno, pero qué?...vas a continuar contando etapas o es que te quedaste en Salardú haciéndote fotos con el del todoterreno???

Besitos.

sinsuela dijo...

Que bonita es esta travesía...

Pues no te pienses que en verano hay mucha gente, no... en las minas de Liat solo ví a un pastor... y aburrido que estaba el tío de hablar con las ovejas no veas como se enrolló jejeje :P

Que no te acuerdas del final que no sigues?
A este paso se acaba el año y aún estamos así... XD

depiedraenpiedra dijo...

Gracias por la visita Dani!

Un beso Genín!

Es un sitio precioso, Antonio, y muy solitario, te lo recomiendo totalmente.

Hola alfonso...casi he tardado como tú!!

Hay que volver Jose, en cuanto se pueda. Mientras tanto, seguiremos andando por Espadán.

Hola Syl, bonica! pues ganas no me faltaron de quedarme por allí, eh...aaaynsss

Bueno Julia, he llegado cuatro días antes de fin de año!!

Feliz Navidad a todos y todas. Un beso y gracias por la visita.